En el marco del Día del Animal, es importante destacar el trabajo diario de un equipo veterinario que realiza tareas fundamentales con los animales en la montaña. Se trata específicamente del programa de bienestar animal del Parque Provincial Aconcagua, donde los profesionales controlan, cuidan y supervisan a las mulas de carga.
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Día del Animal: el trabajo de los veterinarios en el Aconcagua para garantizar el bienestar de las mulas
Desde la madrugada y en plena montaña, veterinarios del Parque Provincial Aconcagua supervisan el estado de las mulas y aseguran condiciones adecuados de trabajo.
El programa forma parte del Ministerio de Energía y Ambiente de la provincia de Mendoza y está coordinado por el veterinario Lucas Sbriglio, quien lidera un equipo de profesionales con amplia experiencia en el manejo de equipos y trabajo de campo en Alta Montaña.
Cada uno cumple funciones específicas, desde el trabajo en terreno hasta la coordinación con empresas y organismos de control
Cómo trabaja el equipo en el Parque Provincial Aconcagua
En diálogo con Sitio Andino, Lucas Sbriglio explicó cómo es el trabajo diario que realizan y las herramientas que incorporaron para lograr el bienestar de las mulas.
Cada jornada comienza temprano: a las 5:30 de la mañana se inician los controles y desde las 6 se supervisa el ingreso de los animales. Allí se verifica el estado general, la presencia de herraduras, posibles lesiones, y las condiciones de carga.
Además, todos los animales están identificados mediante microchip, lo que permite llevar un registro preciso de su actividad, recorridos y períodos de descanso.
Los ejes centrales del Programa para el bienestar animal
Uno de los ejes centrales del programa es el sistema de rotación de descanso. Dependiendo del destino de trabajo, las mulas deben cumplir períodos obligatorios de recuperación.
Por ejemplo:
- En Plaza de Mulas: descanso mínimo de 24 horas
- En Plaza Argentina: descanso mínimo de 48 horas
Este sistema es fiscalizado mediante controles cruzados entre veterinarios y guardaparques, garantizando la recuperación física de los animales.
Inspecciones sorpresivas y control a empresas
El equipo también realiza inspecciones diarias en corrales de forma aleatoria y sin previo aviso. En estas revisiones se controla que haya agua, alimento y condiciones adecuadas de infraestructura.
En caso de detectar problemas, se activa un protocolo: se notifica al veterinario responsable de la empresa, quien debe tratar al animal y emitir el alta médica antes de que pueda volver a trabajar.
En la última temporada se implementó una medida clave: limitar la cantidad de animales por arriero. Ahora, cada trabajador puede manejar un máximo de cinco mulas, lo que permite un control más efectivo y un trato más adecuado.
Conocimiento del terreno y compromiso profesional con los animales
El equipo está integrado por las veterinarias Mariana Antequera y Verónica Ragazzone, especialistas en equinos deportivos; Leonardo Martínez, veterinario con trayectoria en el Hipódromo de Buenos Aires; la veterinaria Belén Domicio, quien aporta el desarrollo de registros y análisis de datos; y los veterinarios Julia Gutiérrez y Lucas Sbriglio, ambos veterinarios y andinistas.
Todos los integrantes del equipo cuentan con experiencia en el ámbito veterinario equino. En el caso de Sbriglio, además, su perfil como andinista aporta un conocimiento profundo del terreno. "Conozco el Aconcagua por todas sus rutas, y eso es una ventaja para el trabajo en campo", señaló.
El objetivo principal del programa es garantizar el bienestar de los animales. Esto implica condiciones adecuadas de alimentación, descanso, carga y trato.
"Bienestar significa agua, comida, trabajo sin horas excesivas ni cargas excesivas, y también el trato que reciben por parte de las personas”, detalló el coordinador.