El relevamiento, difundido en octubre de 2026, también identificó diferencias importantes según la edad, el sexo y la provincia de residencia. Uno de los datos más relevantes es que los hombres registraron tasas de mortalidad superiores a las mujeres en todos los grupos etarios.
Cuáles son las enfermedades que más muertes causan en Argentina
El informe oficial identificó a las enfermedades cardiovasculares como la principal causa de fallecimiento dentro del grupo de patologías no transmisibles, con una participación del 40,4%.
En segundo lugar aparece el cáncer, responsable del 23% de las muertes asociadas a estas enfermedades.
La distribución de las principales causas fue la siguiente:
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Enfermedades cardiovasculares: 40,4%.
Cáncer: 23%.
Enfermedades renales: 3,7%.
Diabetes: 3,4%.
Enfermedades respiratorias crónicas: 2,4%.
Estos porcentajes corresponden a las muertes por enfermedades no transmisibles, no al total de fallecimientos registrados en Argentina.
Los resultados ponen de manifiesto el peso que tienen las patologías crónicas sobre el sistema sanitario y la necesidad de promover controles médicos periódicos, detectar factores de riesgo y garantizar el acceso a tratamientos oportunos.
Las enfermedades del corazón encabezan las estadísticas
Dentro de las patologías cardiovasculares, la insuficiencia cardíaca fue la causa más frecuente de muerte, al representar el 25,1% de los fallecimientos de este grupo durante 2024.
Le siguieron las enfermedades isquémicas del corazón, relacionadas con una reducción del flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco, con el 21,7%.
Por su parte, las enfermedades cerebrovasculares, entre las que se encuentran los accidentes cerebrovasculares (ACV), representaron el 16,9%, mientras que las enfermedades hipertensivas explicaron el 7%.
Sin embargo, el estudio detectó diferencias entre hombres y mujeres.
En los varones, las enfermedades isquémicas encabezaron las causas cardiovasculares, con el 25,2%, seguidas por la insuficiencia cardíaca, con el 22,8%.
En las mujeres ocurrió lo contrario: la insuficiencia cardíaca concentró el 27,5% de los fallecimientos cardiovasculares, mientras que las enfermedades isquémicas representaron el 18,3%.
La edad y el lugar de residencia también influyen
Otro aspecto que destacó el Ministerio de Salud fue el aumento de las muertes por enfermedades no transmisibles a medida que avanza la edad.
La mayor concentración de fallecimientos se registró entre las personas de 75 años o más, aunque estas patologías también tienen un impacto considerable sobre la mortalidad prematura.
De hecho, las enfermedades no transmisibles explicaron el 61,5% de los años potenciales de vida perdidos antes de los 75 años, un indicador que permite dimensionar el impacto de las muertes que ocurren antes de esa edad.
El informe también expuso importantes desigualdades territoriales. La tasa nacional de mortalidad por estas enfermedades, ajustada por edad, se ubicó en 418,2 fallecimientos por cada 100.000 habitantes.
Misiones presentó el indicador más elevado, con 603,2 muertes por cada 100.000 habitantes, mientras que Jujuy registró el menor, con 305,5.
Entre las provincias con tasas más altas también aparecieron Chaco, San Luis y Formosa. En el extremo opuesto se ubicaron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Chubut.
Estas diferencias evidencian que la mortalidad por enfermedades crónicas no presenta el mismo comportamiento en todo el territorio argentino.
La mortalidad disminuye, pero la prevención sigue siendo fundamental
Aunque las cifras muestran que las enfermedades no transmisibles continúan encabezando las causas de muerte, el informe también aporta un dato alentador: la tasa de mortalidad ajustada por edad mantiene una tendencia descendente desde hace más de dos décadas.
El análisis histórico, que comenzó en 1997, indica una reducción promedio del 1,2% anual en la población general. Entre los hombres, la disminución fue del 1,4% anual, mientras que entre las mujeres alcanzó el 1%.
La única excepción al predominio de estas patologías como principal causa de muerte se produjo durante los años de la pandemia de COVID-19, cuando aumentaron los fallecimientos asociados al coronavirus.
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud remarcó la importancia de fortalecer la prevención, los controles médicos, la detección temprana y el seguimiento de las personas con enfermedades crónicas.
Entre las medidas prioritarias se encuentran el control de la presión arterial, la identificación de factores de riesgo cardiovascular y el acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento.
En esa línea, la Nación implementó el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del Accidente Cerebrovascular (PRONAC-ACV), destinado a mejorar la coordinación entre los servicios de salud y reducir los tiempos de atención ante un ACV.
También avanzó en acuerdos para fortalecer la detección temprana y el tratamiento de la enfermedad renal crónica avanzada.
El desafío sanitario, según se desprende del informe, no consiste solamente en reducir las cifras de mortalidad, sino también en evitar fallecimientos prematuros y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con enfermedades crónicas.