6 de noviembre de 2026
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Nutrición

Nutrición y solidaridad: consejos para comer mejor y ayudar a combatir el hambre

Comer implica una diferencia entre satisfacer una necesidad y simplemente llenarse. También supone reflexionar sobre cómo distribuir los alimentos de manera equitativa.

Por Luis Calizaya

Comer es una necesidad cotidiana, pero también una de las acciones fundamentales para cuidar la salud. Elegir alimentos sanos, organizar las compras y reducir el consumo de productos ultraprocesados son algunos de los hábitos que contribuyen a mejorar la nutrición.

Sin embargo, frente a las dificultades económicas y la inseguridad alimentaria, que no solo afectan a la Argentina, sino también al resto del mundo, recuperar y donar alimentos se convierte en una tarea social indispensable.

Alimentación saludable: las claves para nutrir el cuerpo y prevenir enfermedades

La licenciada en Nutrición Cecilia Llaver (Mat. 968), y docente de la Universidad Juan Agustín Maza, dialogó con Sitio Andino sobre la importancia de priorizar los alimentos reales y prestar atención a los productos que llegan a la mesa familiar.

La especialista planteó una diferencia fundamental cuando se piensa en comer: " Hay que diferenciar lo que es alimentarse para llenarse, para saciar el apetito, de alimentarse para nutrirse, para aportar nutrientes que nuestro organismo necesita para poder seguir creciendo y desarrollándose", explicó.

Cómo comer más sano y aprovechar mejor los alimentos: cuáles son las claves.

Cómo comer más sano y aprovechar mejor los alimentos: cuáles son las claves.

En ese sentido, señaló que una alimentación completa debe incorporar hidratos de carbono, proteínas y grasas de buena calidad en las distintas comidas del día. Los hidratos de carbono pueden obtenerse de legumbres, cereales y harinas integrales; las proteínas, de lácteos, carnes, huevos y alimentos de origen vegetal. En cuanto a las grasas, recomendó priorizar las de buena calidad y utilizar aceite en crudo para condimentar.

Llaver aclaró que no se trata de prohibir determinados alimentos, sino de evitar que los productos fritos y ultraprocesados formen parte de la alimentación habitual: "No es que nunca se pueda comer una fritura, pero no debe ser una comida diaria, sino algo de vez en cuando", sostiene.

Ultraprocesados y etiquetas: la importancia de elegir los alimentos

Uno de los temas que preocupa a la especialista es el aumento del consumo de ultraprocesados. Según explicó, muchos alimentos industrializados contienen cantidades elevadas de azúcar y sal, además de colorantes, conservantes y otros aditivos.

"Hay muchos alimentos empaquetados, industrializados o ultraprocesados que tienen el agregado de mucha azúcar para resaltar su sabor, de sal, frituras, colorantes y conservantes. Lo que menos tienen es un alimento real", advirtió.

Frente a este escenario, Llaver propuso recuperar la comida casera y reconocer los ingredientes que se consumen. "Si como una papa, es una papa. Si como un trozo de carne, es un trozo de carne y no algo con un montón de agregados de colorantes y conservantes", ejemplificó.

Para la nutricionista es importante leer bien los productos.

Para la nutricionista es importante leer bien los productos.

También se refirió al etiquetado nutricional y a los octógonos negros que advierten sobre el exceso de determinados componentes. Si bien consideró que funcionan como señales de alerta, explicó que no siempre alcanzan para orientar por sí solos una elección saludable. Por eso, recomendó prestar atención a los ingredientes y priorizar los alimentos frescos.

"Creo que hay que tratar de evitar el alimento industrializado lo más que se pueda y volver a tomar agua, comer alimentos reales", señaló. Además, destacó el aporte de las frutas y verduras de estación, que brindan vitaminas y minerales.

La nutricionista también reconoció que el estado de ánimo puede influir en las elecciones alimentarias. En momentos de cansancio, ansiedad o estrés, algunas personas buscan alimentos dulces o que les generen satisfacción. Sin embargo, aclaró que darse un gusto ocasional no representa un problema: "Se puede comer un pedazo de chocolate o algo dulce. No está totalmente prohibido".

Claves: planificar las compras y adaptar la alimentación a cada etapa de la vida

Para Llaver, la organización semanal es una herramienta importante tanto para cuidar el bolsillo como para evitar el desperdicio de comida. La recomendación es pensar con anticipación qué se va a consumir durante la semana, comprar frutas y verduras de estación y prever las proteínas que se incorporarán en las distintas comidas.

"Es un poco pensar que uno se tiene que organizar, ya sea que viva solo o en familia. Hay que tratar de pensar qué se come habitualmente durante la semana", explicó.

La especialista sugirió, además, lavar y preparar algunas verduras con anticipación para conservarlas en recipientes dentro de la heladera. De esa manera, resulta más sencillo incorporarlas a las comidas y se evita recurrir a productos empaquetados por falta de tiempo o planificación.

En cuanto a los niños, remarcó la importancia de cubrir los requerimientos nutricionales durante el crecimiento, especialmente el consumo de calcio y hierro. También destacó la necesidad de acompañar una alimentación variada con actividad física diaria y limitar el tiempo frente a las pantallas.

"El adolescente necesita cuatro porciones de lácteos por día, que pueden distribuirse entre leche, yogur y queso", explicó al referirse a las necesidades de calcio. Asimismo, recomendó que realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física, que pueden incluir andar en bicicleta, correr, saltar la soga o jugar.

Llaver hizo hincapié en la importancia del hierro para prevenir determinadas enfermedades y que puedan afectar el aprendizaje. "Un niño con anemia no va a aprender igual que un niño que está sin anemia", advirtió.

En el caso de los adultos con una vida sedentaria, aconsejó comenzar a incorporar movimiento de manera progresiva, incluso dentro del hogar. Caminar, levantarse y sentarse en una silla para fortalecer los músculos o dar una vuelta a la manzana son algunas de las actividades que pueden ayudar a salir del sedentarismo.

La clave, resumió, es avanzar hacia una alimentación variada y casera, incorporar frutas y verduras y reducir el consumo de productos industrializados. No es necesario preparar platos complicados, sino comidas completas y nutritivas.

Banco de Alimentos de Mendoza: así funciona la recolección y donación de comida

Mientras la alimentación saludable pone el foco en la calidad de lo que consumimos, el rescate de alimentos busca que productos aptos para el consumo humano no terminen desperdiciados. En Mendoza, el Banco de Alimentos cumple un papel central en esa tarea, al recibir donaciones y la distribuirlas entre las organizaciones sociales que asisten a personas en situación de vulnerabilidad.

Cristina Cavicchia, presidenta de la institución, explicó a Sitio Andino cómo funciona esta cadena de trabajo, que incluye a empresas, productores, voluntarios y entidades comunitarias. Actualmente, el banco trabaja con 80 organizaciones sociales y durante 2025 rescató más de 1,6 millones de kilos de alimentos.

Del rescate a la entrega: cómo se controla cada alimento

Cavicchia explicó que las donaciones pueden llegar por distintos motivos. En algunos casos, se trata de productos que presenta fallas o mercadería que no cumple con determinados estándares, aunque continúa siendo apta para el consumo humano.

"El proceso inicia con alguien que quiere hacer una donación de mercadería, que puede ir a pérdida o a desperdicio por distintas razones: porque hubo un error en el packaging, una falla en la marca o por cuestiones estéticas", detalló.

La presidenta del Banco de Alimentos puso como ejemplo algunos productos del sector agropecuario, como manzanas o zanahorias que no cumplen con los requisitos de exportación, pero que pueden consumirse sin inconvenientes.

Una vez que una empresa o un productor decide donar, la institución organiza la logística para retirar la mercadería. En ese proceso también participan voluntarios que, en algunos casos, ponen a disposición sus propios vehículos para trasladar los alimentos hasta el depósito.

Cristina Cavicchia se encuentra al mando del Banco de Alimentos Mendoza, fundada en 2002.

Cristina Cavicchia se encuentra al mando del Banco de Alimentos Mendoza, fundada en 2002.

Cuando los productos llegan al banco, comienza una etapa de clasificación y control. Antes de distribuirlos, se verifica que estén en condiciones de ser consumidos, que no se encuentren vencidos, que los envases estén intactos y que no hayan sufrido contaminación.

"No podemos entregarlos directamente, porque debemos controlar la trazabilidad y comprobar que la mercadería esté verdaderamente apta para el consumo", explicó Cavicchia.

La cadena de frío también ocupa un lugar fundamental. El banco cuenta con cámaras frigoríficas para conservar los productos que necesitan refrigeración y procura que se mantengan las condiciones adecuadas durante el retiro, el almacenamiento y la entrega a las organizaciones.

Además, un equipo de voluntarios realiza visitas y auditorías para comprobar que los alimentos lleguen en buenas condiciones a las entidades receptoras. La institución también verifica que los espacios de almacenamiento y las cocinas cumplan con las condiciones necesarias de higiene y seguridad.

Hay 80 organizaciones sociales beneficiadas: el duro trabajo para reducir el hambre

Actualmente, el Banco de Alimentos de Mendoza trabaja oficialmente con 80 organizaciones sociales, que reciben mercadería de acuerdo con sus necesidades y la cantidad de personas a las que asisten. En septiembre de 2026, estas organizaciones lograron brindar asistencia a cerca de 43.000 personas, de las cuales el 60 % son niños y adultos mayores.

La distribución se organiza mediante un calendario mensual. Cada entidad retira una cantidad de alimentos definida según su modalidad de trabajo. Por ejemplo, algunas preparan meriendas, otras elaboran almuerzos y también hay organizaciones que entregan bolsones o atienden a grupos específicos.

Cavicchia aclaró que el banco distribuye la mercadería de acuerdo con las donaciones disponibles y las características de cada organización: "El banco no es un supermercado, no es que ellos eligen. Nosotros, de acuerdo con la mercadería que ha entrado y con la modalidad que tiene cada entidad, organizamos la entrega del mes", explicó.

Los alimentos se entregan a cambio de una contribución simbólica. Según la presidenta, este mecanismo forma parte del modelo de trabajo de los bancos de alimentos y busca reconocer el valor de la mercadería recibida, sin convertir la asistencia en una relación de mero asistencialismo.

"Las entidades son parte de esta cadena, son aliadas y socias nuestras en esta misión de paliar el hambre", sostuvo. También destacó que el objetivo es trabajar en conjunto para ayudar a las personas que atraviesan situaciones de inseguridad alimentaria.

El pasado 25 de septiembre, la organización celebró su cena anual: más de 40.000 personas beneficiadas.

El pasado 25 de septiembre, la organización celebró su cena anual: más de 40.000 personas beneficiadas.

La tarea del banco no termina con la distribución. La institución realiza controles durante el año y organiza talleres para capacitar a las organizaciones en buenas prácticas de manipulación, almacenamiento y conservación de los alimentos.

"No solamente les entregamos mercadería, sino que también trabajamos en la educación de esos grupos. Es una parte muy importante del banco", remarcó Cavicchia.

Cómo colaborar con el Banco de Alimentos de Mendoza

La presidenta de la institución explicó que existen distintas formas de sumarse a esta cadena solidaria. Una de ellas es el voluntariado, que incluye tareas de clasificación en el depósito, colaboración durante eventos y traslado de donaciones. La organización también cuenta con voluntarios que aportan sus vehículos para buscar mercadería.

Otra alternativa es realizar un aporte económico mensual, que contribuye a sostener el funcionamiento del banco. También se pueden donar alimentos, especialmente cuando productores o empresas tienen mercadería que, por cuestiones comerciales o de presentación, no pueden vender, pero que se encuentra en condiciones adecuadas para el consumo humano.

"Para colaborar en esta cadena de valor puede ser a través de donar tiempo, que es el voluntariado", explicó Cavicchia. Además, invitó a quienes quieran participar a comunicarse con la institución y conocer sus actividades.

Las personas interesadas pueden encontrar información en la página web www.bdamendoza.org.ar y en las redes sociales del Banco de Alimentos de Mendoza. También pueden comunicarse al teléfono 4244044.

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