En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, fecha orientada a visibilizar y sensibilizar sobre las problemáticas psíquicas globales, la provincia de Mendoza presenta importantes avances en infraestructura asistencial y capacitaciones profesionales. Sin embargo, la mayor preocupación de especialistas se concentra en los adolescentes, aumento de patologías y la creciente medicalización.
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Salud Mental: crece el consumo de psicofármacos en adolescentes de Mendoza
En el Día Mundial de la Salud Mental, especialistas de Mendoza advierten sobre las causas centrales del aumento de las consultas.
Salud Mental: la mirada psiquiátrica
Para comprender la magnitud del fenómeno desde la práctica clínica y la consulta médica cotidiana, Sandra Kassis Barcudi (Mat. 6853), médica psiquiatra, detalló los cambios observados en el perfil de los pacientes que llegan a los servicios de salud mendocinos.
"Desde mi experiencia en el consultorio y en la práctica clínica, en general, estamos observando una mayor demanda de consultas por trastornos ansiosos, depresivos, alteraciones del sueño en adolescentes. Eso es lo llamativo, ya que antes lo veíamos en adultos, pero hace 5 o 10 años atrás creció significativamente en chicos de 13/14 años con demanda y necesidad de medicación, especialmente de ansiolíticos y antidepresivos", explicó a Sitio Andino la especialista.
Frente a este escenario, Kassis Barcudi enfatizó la importancia de priorizar la evaluación integral antes de optar por un tratamiento farmacológico.
"Siempre digo que antes de medicar hay que hacer un abordaje previo, una vez pesquisado el problema o detectada la situación del conflicto. Porque más allá de los diagnósticos en sí o de los síntomas o signos que se manifiesten -como la ansiedad o la depresión o cualquier trastorno emocional o del estado anímico- hay que ver las causas, los motivos, las razones por las que ese adolescente demanda la atención o tuvo que recurrir a una guardia de urgencia, un médico clínico o hasta un médico general para aliviar el síntoma", refirió.
Causas multifactoriales: pospandemia, redes sociales e intolerancia al malestar
De acuerdo con el análisis de la profesional, este incremento no responde a un factor aislado, sino a la convergencia de múltiples variables sociales y del desarrollo:
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Huella de la pospandemia: incremento sostenido en los cuadros de ansiedad, ataques de pánico, miedos desmedidos y alteraciones generales del estado de ánimo.
Hiperconectividad y uso de redes sociales: exposición continua que acentúa los procesos de comparación interpersonal, la búsqueda urgente de pertenencia, figuración y validación externa.
Baja tolerancia a la frustración: aparición de un malestar psíquico que se busca resolver con inmediatez. Las redes y los psicofármacos suelen ser interpretados como vías rápidas de escape para no atravesar la angustia.
Factores socioambientales: presiones por rendimiento, acoso escolar (bullying), dinámicas o conflictos familiares y entornos de elevado estrés.
En situaciones extremas, la imposibilidad de canalizar el malestar deriva en conductas autolesivas: "Llegan a situaciones de autoagresiones para aliviar ese malestar; prefieren el dolor físico y no el psíquico", señaló la profesional.
Detección temprana y prescripción responsable
Dentro del complejo cuadro, médica psiquiatra rescató que el mayor volumen de consultas responde también a una menor estigmatización de las enfermedades mentales y a la realización de campañas informativas en escuelas y medios de comunicación, permitiendo abordajes más oportunos.
Respecto al rol del entorno familiar y del equipo médico, la especialista recomienda:
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Observación atenta: vigilar cambios persistentes en el estado de ánimo, alteraciones del sueño, bajo rendimiento académico y conductas de aislamiento.
Acompañamiento: promover espacios de escucha dentro del hogar para prevenir el aislamiento social.
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Criterio profesional: "La indicación de psicofármacos debe ser sumamente cuidadosa, individualizada, realizada por profesionales capacitados y especializados, teniendo en cuenta el diagnóstico en sí, el contexto familiar, social y económico", concluyó.
La perspectiva de la Psicología: derivaciones en aumento
Desde la perspectiva institucional y de la atención comunitaria, Gabriela Dik (Mat. 1971), psicóloga y presidenta del Colegio Profesional de Psicólogas y Psicólogos de Mendoza, analizó el panorama actual de las prestaciones en la provincia.
"No tengo los números de si ha aumentado o no el consumo de psicofármacos. Puedo estimar que sí, a partir de las complejidades en salud mental que estamos recibiendo en infancias y adolescencias. O sea, eso es una realidad y las complejidades que estamos recibiendo y abordando, en muchas oportunidades, requieren interconsulta con psiquiatría", comentó.
Dik, además, resaltó que, ante el aumento de la demanda, la articulación entre disciplinas ha mejorado significativamente: "En eso, si hay algo bueno a destacar es que cada vez tenemos más psiquiatras formados en infanto juvenil. Por lo tanto, es algo que se ha ido afilando bastante bien. Sí, se están haciendo más derivaciones, sin duda, a psiquiatras".
Depresión infantil, suicidio y la emergencia de la cocaína fumada
En cuanto a los motivos de consulta más recurrentes en el ámbito psicológico, Dik distinguió problemáticas asociadas a la salud mental clásica y fenómenos vinculados a las adicciones:
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Cuadros depresivos y riesgo suicida: aumento de depresiones infantiles, autolesiones e ideación suicida, concentrándose la mayor gravedad e intentos en la población adolescente.
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Problemáticas de consumo general: incremento significativo de las adicciones vinculadas a las apuestas y juegos online.
Sustancias de alta vulnerabilidad social: la irrupción de la cocaína fumada en sectores populares.
Intervención integral e interdisciplinaria
Frente al panorama expuesto por ambas profesionales, las problemáticas que afectan a la juventud mendocina exigen abordajes multidimensionales.
La respuesta médica y la interconsulta psiquiátrica resultan herramientas indispensables ante cuadros agudos, pero deben estar acompañadas por contención comunitaria, políticas públicas de prevención y un trabajo constante en los ámbitos familiar y educativo.