La posibilidad de que el evento climatológico El Niño provoque durante los próximos meses tormentas más intensas obligó a los municipios de Mendoza a revisar su infraestructura y preparar planes específicos para responder ante eventuales contingencias. En Guaymallén, la estrategia estará concentrada en tres frentes particularmente sensibles: los cauces y sistemas de drenaje, el arbolado público y la red de grandes colectores cloacales que atraviesa el departamento.
"Súper Niño": Guaymallén prepara un operativo sobre 4.000 km de cauces y pone la lupa en 500 árboles
El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente identificó tres puntos críticos frente a posibles tormentas intensas que traerá el fenómeno de El Niño en Mendoza.
El plan se enmarca en la convocatoria que realizó el Gobierno de Mendoza a los 18 municipios para coordinar acciones frente al escenario climático previsto para la primavera 2026 y el verano 2027.
En diálogo con Sitio Andino, el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, detalló las acciones que ya comenzó a preparar la comuna y puso números a la dimensión del desafío.
Solo en infraestructura hídrica, el departamento tiene alrededor de 4.000 kilómetros entre cunetas, canales de desagüe y cauces de riego sobre los cuales intervienen distintas jurisdicciones.
A eso se suman unos 160.000 árboles públicos y una particularidad que vuelve especialmente vulnerable al departamento frente a lluvias extraordinarias: por su territorio pasan algunos de los principales colectores cloacales del Gran Mendoza.
Súper Niño: las acciones que prepara Guaymallén
El primer eje será una limpieza intensiva y permanente de cunetas y canales. Según explicó Calvente, Guaymallén cuenta con aproximadamente 3.200 kilómetros de cunetas, canales secundarios y canales primarios, además de otros 800 kilómetros de canales de riego, estos últimos bajo la órbita de Irrigación.
La intención es que los trabajos no se realicen una sola vez. “En los 21 distritos vamos a hacer repasos. Vamos a pasar una vez y volver a pasar cada dos o tres meses”, explicó el jefe comunal.
Ese esquema se mantendría durante los próximos ocho o nueve meses, período en el que el municipio prevé que podrían producirse los mayores impactos del fenómeno climático.
El objetivo es mantener desobstruida la infraestructura para aumentar su capacidad de respuesta ante tormentas de gran magnitud.
Operativos especiales en el Cacique Guaymallén, Pescara y Lagunita
El segundo frente requerirá coordinación con otros organismos. Guaymallén prevé realizar operativos conjuntos con el Departamento General de Irrigación y la Dirección de Hidráulica para avanzar sobre aquellos cauces que no dependen exclusivamente del municipio.
Entre los puntos señalados por Calvente aparecen tres estructuras fundamentales para el drenaje del departamento: el canal Cacique Guaymallén, el Pescara y el Lagunita.
La intención es trabajar en el desembanque y la desobstrucción de los sectores considerados más críticos, de manera que puedan recibir mayores volúmenes de agua si se producen precipitaciones extraordinarias.
“Queremos lograr que en unos pocos meses los puntos más críticos estén en condiciones de recibir tormentas de alta magnitud”, explicó Calvente.
Unos 500 árboles deberán ser erradicados
El arbolado público constituye el segundo gran punto de preocupación. Guaymallén tiene aproximadamente 160.000 árboles en el espacio público y el municipio calcula que alrededor del 5% presenta algún grado de deterioro vegetativo, está seco o en proceso de secarse.
Sin embargo, dentro de ese universo existe un grupo mucho más urgente: unos 500 ejemplares ya fueron detectados en malas condiciones o completamente secos y deberán ser erradicados.
Para acelerar ese trabajo, la comuna conformó dos frentes de tareas simultáneos, reforzados con personal y recursos.
La meta es intervenir alrededor de 30 árboles por semana y completar la erradicación de esos 500 ejemplares en aproximadamente cuatro meses.
Calvente hizo, no obstante, una distinción respecto del riesgo que representan las tormentas. Cuando se combinan lluvias abundantes y fuertes vientos, explicó, no solamente representan un peligro los ejemplares secos. Los árboles en buen estado vegetativo también pueden sufrir caídas o desprendimientos debido al peso de su copa y la acción del viento.
En esos casos, reconoció, la prevención tiene límites y el trabajo pasa fundamentalmente por detectar situaciones de riesgo y disponer de capacidad para responder rápidamente durante la emergencia.
El tercer riesgo: qué puede pasar con las cloacas
El tercer punto crítico señalado por el municipio presenta una dificultad adicional: la infraestructura no está bajo jurisdicción municipal.
Por Guaymallén atraviesan algunos de los colectores cloacales más importantes del Área Metropolitana, que —según señaló Calvente— reciben cerca del 60% de los líquidos cloacales generados en esa zona.
El problema aparece cuando se producen lluvias intensas.
Las conexiones clandestinas de desagües pluviales hacia la red cloacal provocan que grandes cantidades de agua ingresen a un sistema que no fue diseñado para recibirlas.
Ante un escenario de precipitaciones extraordinarias, el municipio considera que existe riesgo de desbordes y fallas en los grandes colectores.
“Es un punto muy crítico. No tiene que ver con una infraestructura que administre o tenga bajo jurisdicción el municipio, pero nos afecta enormemente”, sostuvo Calvente.
Un protocolo para saber quién actúa ante una emergencia
Frente a ese riesgo aparece otra de las acciones centrales del plan: elaborar un protocolo específico de respuesta.
La propuesta es trabajar en una mesa interdisciplinaria integrada por el municipio, Aysam, Irrigación, Ambiente y el Ministerio de Infraestructura de Mendoza.
El protocolo deberá establecer previamente qué organismo será responsable de cada tarea si se produce un desborde, colapso u otra contingencia.
También buscarán identificar las zonas del departamento con mayor probabilidad de sufrir este tipo de eventos, para contar con un diagnóstico previo y reducir los tiempos de respuesta.
La intención es evitar que las responsabilidades comiencen a discutirse una vez ocurrida la emergencia.
Más cuadrillas y repasos cada dos o tres meses
La preparación frente al Súper Niño también obligó al municipio a reorganizar sus recursos humanos. Calvente aseguró que fueron reforzadas las cuadrillas existentes y creados nuevos frentes de trabajo, especialmente para atender el arbolado y la infraestructura de drenaje.
En el caso de los árboles, los dos equipos trabajarán simultáneamente para alcanzar el objetivo de retirar los 500 ejemplares detectados. También se reforzarán las cuadrillas encargadas de los canales primarios y secundarios.
En las zonas donde la higiene urbana está concesionada y la limpieza de cunetas depende de empresas prestadoras, el municipio trasladó la misma exigencia: volver sobre los sectores intervenidos cada dos o tres meses.
El objetivo es que una cuneta o un canal que haya sido limpiado no vuelva a encontrarse obstruido cuando llegue una tormenta.