La confirmación de la visita de León XIV a la Argentina en noviembre indica el regreso de un Papa al país después de casi 40 años y reaviva el recuerdo de la histórica gira que Juan Pablo II realizó en 1987, con una recordada escala por la provincia de Mendoza, donde expresó un profundo mensaje centrado en la paz.
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El día que la provincia de Mendoza recibió a Juan Pablo II
La confirmación de la visita de León XIV reavivó el recuerdo de la llegada a la provincia de Mendoza de Juan Pablo II en 1987.
León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, según afirmó este miércoles el Vaticano a través de un comunicado oficial. La visita forma parte de una gira apostólica por Uruguay, Argentina y Perú, que se extenderá del 6 al 17 de ese mes.
Juan Pablo II en la provincia de Mendoza
Esta histórica noticia recuerda la última vez que un Sumo Pontífice pisó suelo argentino: fue entre el 6 y el 12 de abril de 1987 cuando Juan Pablo II protagonizó una gira que todavía permanece en la memoria colectiva por su magnitud, su impacto político y la impresionante movilización popular que generó. Pasó por Mendoza, Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Cada escala tuvo un sentido pastoral diferente. En Mendoza, el eje de su mensaje fue la paz. Llegó el 7 de abril, a alrededor de las 16.45. Se trasladó hasta el Predio de la Virgen, donde se realizó un multitudinario acto, con una asistencia estimada en 400 mil personas.
Juan Pablo II, gira maratónica por la Argentina
El avión que trasladaba a Juan Pablo II aterrizó el 6 de abril de 1987, a las 16, en el Aeroparque Jorge Newbery. Apenas descendió de la escalerilla, besó el suelo argentino, una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo. Si bien ya había estado en el país en1982, su primera visita apenas duró 30 horas y estuvo atravesada por la Guerra de Malvinas. Raúl Alfonsín lo recibió en la Casa Rosada y saludó a una Plaza de Mayo completamente colmada.
En Bahía Blanca, el Papa habló al mundo rural; en Viedma destacó el trabajo de los misioneros y compartió un mate con representantes mapuches; en Tucumán recordó el papel histórico de la provincia en la Independencia; en Salta recibió el tradicional poncho rojo y negro que terminaría convirtiéndose en uno de los símbolos de aquella visita.
La visita de Juan Pablo II tuvo un fuerte contenido religioso, pero también político y social. El polaco sostuvo que el poder debía estar al servicio del bien común y remarcó la importancia de defender los derechos humanos y evitar responder a la violencia con más violencia, un mensaje especialmente significativo para un país que apenas llevaba poco más de tres años de democracia.
También dejó mensajes dirigidos a distintos sectores sociales, ya que pidió a los dirigentes sindicales que no limitaran su tarea únicamente a discutir salarios o jornadas laborales y reclamó una sociedad más justa basada en la dignidad del trabajo. Frente a empresarios reunidos en el Luna Park, los convocó a poner la producción y la riqueza al servicio del bien común.
Uno de los momentos más recordados ocurrió en Córdoba cuando, en medio del intenso debate parlamentario sobre la Ley de Divorcio Vincular, el Papa cuestionó abiertamente la iniciativa y defendió la indisolubilidad del matrimonio. En ese momento, sus palabras tuvieron enorme repercusión en la sociedad argentina.