Donald Trump y sus aliados regionales suman una nueva amenaza en el camino hacia noviembre
El triunfo de Abdul El-Sayed en Michigan refuerza el avance progresista y enciende una nueva alarma para Donald Trump de cara a las elecciones de noviembre.
El triunfo de Abdul El-Sayed suma complicaciones para Donald Trump
El camino hacia noviembre parece complicarse a cada paso para Donald Trump y su principal aliado en la región, Javier Milei. A la aparición de Zohran Mamdani como fenómeno político en Estados Unidos ahora se suma Abdul El-Sayed, quien el último martes se impuso en las primarias demócratas para el Senado de ese país en Michigan.
Derrotó a la congresista Haley Stevens, la candidata respaldada por la cúpula del partido. El resultado, confirmado el miércoles, convierte a este hijo de inmigrantes egipcios de 41 años en el nuevo estandarte del ala progresista demócrata y lo deja a las puertas de un hecho histórico: si gana en noviembre, será el primer senador musulmán de la historia del país.
Una interna que dejó heridas
El 48,5% de los votantes demócratas respaldó a El-Sayed. Stevens quedó apenas un punto por debajo, con el 47,5%. Entre ambos hubo menos de 15.000 votos de diferencia, un resultado que desmintió las encuestas previas, que le habían otorgado a El-Sayed una ventaja mucho más cómoda. La congresista contó con el aval del Comité de Asuntos Públicos Israel-Estados Unidos, que destinó unos 32 millones de dólares a su campaña, y con el respaldo explícito del armado demócrata en Washington. No le alcanzó.
El clima entre ambos candidatos fue áspero durante la campaña. El-Sayed llegó a calificar a su rival como “la candidata menos capacitada” del país, mientras que Stevens deslizó sospechas de antisemitismo sobre su contrincante. Pasadas las elecciones, los dos bajaron el tono. El ganador dijo que Stevens es una de las “servidoras públicas más comprometidas” y que los une más de lo que los separa. Ella confirmó que trabajará para que el Senado quede en manos demócratas.
Un outsider con gimnasio y coreografías
El-Sayed se graduó en la Universidad de Columbia y completó un doctorado en Salud Pública en Oxford. Dirigió el Departamento de Salud, Servicios Humanos y Veteranos del condado de Wayne y fue director de Salud Pública de la ciudad de Detroit. Su campaña se construyó sobre un eslogan simple, dinero fuera de la política, dinero en el bolsillo de la gente, y una batería de propuestas clásicas de la izquierda demócrata, muy similares a las del fenómeno neoyorquino: cobertura médica universal, control del gasto de las grandes fortunas y una reforma del financiamiento electoral.
En el terreno de la comunicación se apartó del libreto tradicional. Mientras Stevens apeló a un video con marcado acento del Medio Oeste para reforzar su pertenencia local, El-Sayed inundó las redes con imágenes suyas levantando pesas en el gimnasio y bailando coreografías al ritmo de canciones de Whitney Houston y Taylor Swift. El estilo funcionó especialmente entre los jóvenes y los votantes con estudios universitarios, aunque encontró mayor resistencia en la comunidad afroamericana y entre los trabajadores sin título terciario, dos segmentos que se inclinaron por Stevens.
Donald Trump cada vez más complicado para el turno electoral de Noviembre. Abdul El-Sayed hoy refuerza el avance progresista y puede ser el primer legislador musulmán en la historia
La espina de Israel
El punto más sensible de la campaña fue su postura sobre Medio Oriente. El-Sayed se pronunció en contra de la ayuda militar estadounidense a Israel y cuestionó con dureza al Gobierno de Benjamín Netanyahu, lo que le valió acusaciones de antisemitismo que rechazó de plano. “Quiero que mis hermanos y hermanas judíos estadounidenses sepan que mi compromiso con su seguridad es el mismo que tengo con la seguridad de mis propias hijas”, sostuvo. El miércoles, con la victoria ya confirmada, insistió: “Podemos condenar el antisemitismo y, al mismo tiempo, hablar de cómo unir a las personas y abordar el dolor de todos”.
El presidente Donald Trump no tardó en reaccionar. En su red Truth Social calificó al candidato demócrata de “comunista fracasado que odia a los judíos y a Israel” y sostuvo que las políticas del partido, al que llamó “tontócratas”, solo empeorarán la situación. Los republicanos ven en la candidatura de El-Sayed una oportunidad: apuestan a que un perfil tan marcado hacia la izquierda les permita retener un escaño que, hasta ahora, ocupaba el demócrata Gary Peters.
Un test con la mira puesta en 2028
En noviembre, El-Sayed se medirá con el republicano Mike Rogers por una banca clave para el equilibrio de poder en Washington. Ningún candidato del Partido Republicano gana una elección al Senado en Michigan desde 1994, pero el propio Trump se impuso en ese estado en 2024, lo que mantiene la contienda lejos de estar definida.
El resultado despierta interés mucho más allá de las fronteras de Michigan, y no solo dentro de Estados Unidos, sino también entre los mandatarios de derecha que basan parte de su poder político en el respaldo del presidente Donald Trump.
El-Sayed llegó hasta aquí con el apoyo de figuras como los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, referentes de un ala del partido que ya había celebrado triunfos en las primarias de Nueva York y Colorado. Si logra retener el escaño en noviembre, la izquierda demócrata tendrá un argumento de peso: la prueba de que un candidato con un perfil como el suyo puede ganar en un estado bisagra, justo el tipo de territorio donde suelen definirse las elecciones presidenciales.