Trump frenó un ataque en Yemen y el petróleo sigue sobre los 100 dólares
Trump frenó el ataque contra Yemen que le habia pedido Arabia Saudita, mientras la guerra con Irán y el petróleo sobre 100 dólares agravan la crisis global.
Los ataques curzados entre Yemen y Aabía Saudi son una nueva complicación para el mercado del petróleo
La crisis del petróleo y los conflictos militares en Medio Oriente se multiplican y en las últimas horas los ataques de Yemen a destilerías y objetivos de Arabia Saudita reavivan los mercados y el crudo abre la semana nuevamente por arriba de los 100 dólares.
Mientras tanto, el partido también se juega en Norteamérica, donde Donald Trump frenó el domingo los preparativos para bombardear posiciones hutíes en Yemen, después de haber ordenado al Pentágono que avanzara con una operación solicitada por Arabia Saudita; así lo afirma New York Times y analiza que la decisión, al menos provisoria, volvió a exponer las vacilaciones de Washington ante la posibilidad de abrir otro frente mientras continúa la guerra contra Irán, que el presidente inició y todavía no logró terminar, con consecuencias económicas en todo el mundo.
La suspensión llegó cuando los comandantes habían aprobado los objetivos y las tropas cargaban bombas en los aviones destinados a las misiones. Según dos personas informadas sobre la operación, citadas por The New York Times, los ataques estaban a punto de comenzar.
Durante dos semanas, Trump había evaluado los pedidos sauditas para contener a los hutíes, respaldados por Irán, que reanudaron su guerra contra el reino durante el verano boreal. El miércoles les había dicho a sus asesores que no estaba a favor de los bombardeos. Pero el jueves una llamada del príncipe heredero Mohammed bin Salman, gobernante de facto saudita y aliado clave en el conflicto con Irán, modificó su posición. Ante un nuevo pedido para frenar el avance del grupo, ordenó preparar los ataques. Al mediodía del domingo había vuelto a cambiar de parecer.
La Casa Blanca evitó pronunciarse oficialmente sobre esas deliberaciones. Un alto funcionario se limitó a señalar: “Estados Unidos tiene un acuerdo de defensa con Arabia Saudita y siempre defenderemos a nuestros aliados”.
Donald Trump junto al Ministro de Defensa saudí. Medio oriente escala en conflictos y el petróleo en precio
La presión de un aliado
Según un alto funcionario, buena parte del círculo íntimo presidencial se mostraba escéptica o directamente contraria a intervenir, dadas las exigencias que la guerra con Irán ya impone a las fuerzas estadounidenses.
En una conversación telefónica con Fox News el domingo por la mañana, Trump dijo que seguía evaluando sus decisiones sobre Irán. Acerca de los hutíes, sostuvo que Washington mantenía una comunicación constante con el grupo y que, hasta entonces, este había acordado no combatir a Estados Unidos, según relató el periodista Trey Yingst.
Los hutíes habían evitado atacar barcos estadounidenses, pero continuaban golpeando a Arabia Saudita. Algunos oficiales norteamericanos consideran que Washington necesita la cooperación del reino para sostener la guerra con Irán. Riad, a su vez, ya demostró que puede condicionar esa ayuda: en mayo impidió un plan estadounidense para escoltar petroleros comerciales por el estrecho de Ormuz al negar el uso de su espacio aéreo y sus bases.
El impacto sobre los mercados energéticos
El avance hutí agrega presión sobre los mercados energéticos. El grupo capturó zonas estratégicas próximas al estrecho de Bab el-Mandeb, sobre el mar Rojo, y amenaza con profundizar la inestabilidad provocada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los hutíes combaten desde 2014 al gobierno yemení reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita. Una tregua redujo la violencia en 2022, pero durante el último verano boreal el grupo declaró un bloqueo a la navegación saudita en el mar Rojo y atacó buques del reino.
Los límites de una intervención
Una eventual participación estadounidense podría acompañar una nueva ofensiva terrestre del gobierno yemení. Sin embargo, funcionarios, diplomáticos y comandantes con experiencia en la región dudan de la eficacia de esas fuerzas, que se desmoronaron ante los primeros enfrentamientos importantes de las últimas semanas. También cuestionan que una campaña aérea limitada pueda llevar a los hutíes a negociar y abandonar sus posiciones más intransigentes.
Gregory Johnsen, investigador no residente del Instituto de los Estados del Golfo Árabe en Washington, describió (en declaraciones al Times) a las fuerzas que recibirían ese apoyo como “un Frankenstein formado por todos los grupos que quedan en Yemen y que no son los hutíes”. Sus objetivos, explicó, son muy diferentes y en algunos casos diametralmente opuestos, por lo que dedican más tiempo a enfrentarse entre sí que a combatir al adversario común.
El costo de la campaña anterior
En la primavera del hemisferio norte de 2025, Estados Unidos bombardeó posiciones hutíes durante más de 50 días para restablecer la libertad de navegación y detener los ataques contra buques mercantes y de su Armada. El Comando Central atacó más de 1.000 objetivos, entre radares, defensas aéreas, emplazamientos de misiles balísticos, zonas de lanzamiento de drones y un centro de producción de esos aparatos cerca de Saná.
Los hutíes derribaron varios drones estadounidenses y siguieron disparando contra buques de guerra, incluido un portaaviones. Solo durante el primer mes, el consumo de armas y municiones rondó los 1.000 millones de dólares. Además, dos F/A-18 Super Hornet, valuados en 67 millones de dólares cada uno, cayeron accidentalmente al mar desde un portaaviones.
Esa experiencia pesa sobre la decisión pendiente: responder al reclamo saudita implica volver a enfrentar a una fuerza que resistió casi ocho semanas de bombardeos estadounidenses, mientras la guerra con Irán sigue demandando recursos y cooperación regional.