La investigación por el femicidio de Cecilia Strzyzowski obligó a los fiscales de Chaco a reconstruir el crimen sin contar con el cuerpo completo de la víctima ni con testigos directos del hecho. A partir de cámaras de seguridad, celulares, mensajes, pericias, rastros de sangre y elementos incinerados, la acusación logró construir una teoría del caso que posteriormente fue presentada ante un jurado popular.
La fiscal del caso Cecilia Strzyzowski contó en Mendoza cómo fue la investigación y el juicio por jurados
La fiscal Nelia Velázquez relató en Mendoza cómo se investigó el femicidio de Cecilia Strzyzowski. Destacó que no fue un caso fácil de resolver, pero derivó en una condena ejemplar.
La fiscal Nelia Velázquez, integrante del equipo que investigó el caso, relató su experiencia durante las XIV Jornadas de Violencia de Género y Delitos Conexos, realizadas en Mendoza los días 27 y 28 de agosto. La exposición se desarrolló dentro del panel sobre Juicios por Jurados y estuvo centrada en los desafíos que implicó investigar y llevar a juicio uno de los casos de femicidio que mayor impacto tuvo en la Argentina.
Cómo fue la investigación por el femicidio de Cecilia Strzyzowski
La fiscal explicó que la importancia del caso no estuvo solamente relacionada con la forma en que se habría cometido el crimen y con el intento de eliminar evidencias, sino también con el contexto en el que ocurrió. Según Velázquez, la investigación permitió poner de manifiesto cómo "el poder, las relaciones de control y la violencia de género pueden converger".
El expediente presentó una dificultad central para los investigadores: no contaban con el cuerpo completo de Cecilia. Los restos hallados se encontraban calcinados y tampoco existían personas que hubieran presenciado directamente el momento del ataque.
"Como es típico en estos casos, tampoco teníamos testigos de carácter directo que hayan presenciado o visto el hecho. Y, además, los autores eran una familia de líderes piqueteros de Chaco, con mucho poder", señaló la fiscal. Frente a ese escenario, el trabajo de los investigadores y fiscales consistió en reconstruir lo sucedido a partir de múltiples elementos. Velázquez describió la investigación como un "rompecabezas", en el que cada evidencia debía ser vinculada con las demás.
"Cada pieza probatoria bien relacionada nos formaba un rompecabezas y todas juntas nos permitían entender el antes, el durante y el después", explicó.
Los antecedentes de violencia de género
La perspectiva de género estuvo presente desde el comienzo de la investigación y no fue incorporada únicamente al momento de definir la calificación legal del hecho. Cecilia Strzyzowski tenía 28 años y mantenía una relación con César Sena desde hacía aproximadamente dos o tres años. La pareja se había casado en 2022, aunque, según lo expuesto durante la investigación, la familia Sena se oponía a la relación y ambos habrían sido obligados a divorciarse poco después.
En ese contexto, Velázquez explicó que Cecilia tenía un contrato laboral que había conseguido a través de su suegra, Marcela Acuña, y que realizaba el trabajo desde su casa porque, según sostuvo la fiscal, la familia Sena le había indicado que no concurriera al lugar de trabajo.
Uno de los antecedentes que tomó especial relevancia durante la investigación ocurrió aproximadamente un mes antes del crimen. De acuerdo con lo relatado por la fiscal, Cecilia le contó a un amigo un episodio violento ocurrido dentro de una camioneta. Durante una discusión, César Sena habría tomado a Cecilia del cuello y realizado una maniobra de "guillotina".
Según la exposición de Velázquez, Cecilia manifestó posteriormente que había sentido que "vio pasar su vida". A partir de ese episodio habría comenzado a tomar mayor conciencia de la dependencia que mantenía respecto de César y de su familia. Para la Fiscalía, este antecedente fue uno de los elementos que permitió analizar el caso dentro de un contexto de violencia de género.
El viaje al Sur y el ingreso a la casa de los Sena
Otro de los elementos analizados durante la investigación fue el supuesto viaje al Sur que César Sena le había planteado a Cecilia como una oportunidad para comenzar una nueva vida, con una casa y un trabajo. El 2 de junio de 2023, Cecilia ingresó a la propiedad de la familia Sena en Chaco junto con sus valijas. Desde entonces, no volvió a ser vista con vida.
A partir de ese momento comenzó una investigación atravesada por una fuerte presión mediática, social y política. Los investigadores incorporaron al expediente distintos elementos que permitieron reconstruir los movimientos de Cecilia y de las personas vinculadas con el caso.
Entre las pruebas reunidas se incluyeron cámaras de seguridad, chats, audios, celulares, allanamientos y pericias, entre otros elementos. Durante los procedimientos realizados en un barrio vinculado con la familia Sena también fueron encontradas pertenencias de Cecilia, entre ellas una valija y ropa que habían sido incineradas.
La hipótesis fiscal fue que existió una maniobra destinada a eliminar evidencia del crimen
El juicio por jurados y la teoría del caso
Después de un extenso trabajo de instrucción y de la selección de los integrantes del jurado, el 28 de octubre de 2025 comenzó el juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski. Velázquez explicó que la Fiscalía decidió organizar su teoría del caso en tres momentos: lo que ocurrió antes, durante y después del crimen.
El objetivo era que los integrantes del jurado pudieran comprender la secuencia a partir de la totalidad de las pruebas reunidas durante la investigación. "Teníamos que poder transmitir a este juicio una historia clara, lógica y comprensible", sostuvo la fiscal.
Finalmente, el 15 de noviembre de 2025, el jurado declaró culpables por unanimidad a César Sena, Emerenciano Sena y Marcela Acuña. Al recordar aquella instancia, Velázquez mencionó la frase que había funcionado como eje de la teoría del caso de la Fiscalía: "La mataron, la quemaron y creyeron que su poder los haría impunes".
Las condenas por el femicidio de Cecilia
César Sena fue condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido en un contexto de violencia de género. La sentencia también contempla accesorias legales y costas, y la pena deberá cumplirse en el Servicio Penitenciario provincial.
Por su parte, Emerenciano Sena y Marcela Acuña fueron considerados partícipes primarios del mismo delito y recibieron también la pena de prisión perpetua, con accesorias legales y costas. La resolución judicial alcanzó además a otros imputados vinculados con el caso.
Gustavo Obregón fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión por encubrimiento agravado, mientras que Fabiana González recibió una pena de 5 años por el mismo delito. En tanto, Gustavo Melgarejo fue condenado a 2 años y 10 meses de prisión en suspenso por encubrimiento simple.
La perspectiva de género como eje de la investigación
Hacia el final de su exposición, Velázquez puso el foco en una de las principales conclusiones que dejó el caso para la investigación de delitos vinculados con la violencia de género.
La fiscal sostuvo que la perspectiva de género no consiste simplemente en incorporar una agravante a la acusación o mencionarla durante el alegato final. Según explicó, debe atravesar todo el proceso investigativo desde el primer momento.
Esto implica conocer a la víctima, reconstruir sus vínculos, identificar posibles relaciones de dependencia, analizar antecedentes de violencia y evitar estereotipos
Para Velázquez, esa perspectiva también debe trasladarse posteriormente a la selección del jurado y al desarrollo del juicio, de manera que la reconstrucción del crimen contemple no solo los elementos materiales del hecho, sino también el contexto de violencia en el que se produjo.