Agustín Espósito Veliz, de 22 años, fue condenado este lunes a seis años de prisión por la brutal agresión contra su expareja, una joven de 18 años que cursaba un embarazo. El hecho ocurrió el 2 de junio de 2025 en Tunuyán y, aunque inicialmente fue imputado por tentativa de femicidio, aborto y privación ilegítima de la libertad, la Fiscalía modificó la calificación legal a lesiones gravísimas durante el juicio.
Golpeó a su expareja embarazada en Tunuyán, lo condenaron y cambiaron la imputación inicial
La agresión ocurrió en junio de 2025. La víctima, de 18 años y embarazada, sufrió una brutal golpiza que inicialmente el acusado intentó hacer pasar como un accidente.
El debate se desarrolló este lunes en el Polo Judicial, donde Espósito Veliz llegó detenido para enfrentar el proceso judicial. Luego de un año de espera, el juez Eduardo Martearena lo condenó a seis años de prisión.
Durante el juicio, la Fiscalía resolvió modificar la imputación original, que contemplaba los delitos de tentativa de femicidio, privación ilegítima de la libertad agravada, aborto y desobediencia judicial, para acusarlo finalmente por lesiones gravísimas.
Ante esta decisión, la abogada querellante Lorena Martín, representante de la víctima, informó que el próximo 7 de julio se realizará una nueva audiencia en la que se darán a conocer los fundamentos utilizados por la Fiscalía para cambiar la calificación del caso.
Cómo ocurrió la violenta agresión
El ataque se produjo el lunes 2 de junio de 2025. En un primer momento, el acusado intentó hacer pasar lo sucedido como un accidente y aseguró que la joven había sufrido las lesiones tras caer de una bicicleta. Sin embargo, la investigación determinó que todo comenzó durante una discusión en la intersección de Catamarca y Chacabuco, en Tunuyán.
En medio del conflicto, la joven logró comunicarse telefónicamente con su madre. Al advertir que la conversación estaba siendo escuchada, Espósito Veliz le arrebató el celular, lo destruyó contra una pared y la dejó incomunicada.
La fiscal Eugenia Gómez imputó inicialmente al joven por los delitos de tentativa de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (tentativa de femicidio), privación ilegítima de la libertad agravada, aborto y desobediencia judicial.
Por su parte, la abogada Lorena Martín describió la secuencia de violencia sufrida por la víctima. "La reduce, la lleva a la última habitación de la vivienda, la encierra, le propina golpes de puño en la cabeza y la obliga a callarse", relató la letrada.
Los golpes en el abdomen y el intento de encubrir el ataque
Según Martín, una vez que el agresor quedó solo con la joven, continuó golpeándola. "Primero la golpea, luego la lleva al comedor, la obliga a tomar té de ruda y posteriormente la agrede con fuertes golpes en el abdomen, sabiendo que estaba embarazada", sostuvo.
Minutos después, efectivos policiales llegaron al domicilio tras un llamado realizado por la madre de la víctima. Sin embargo, la madre del acusado intentó encubrir lo sucedido y manifestó que las lesiones eran consecuencia de una pelea entre la joven y su padrastro. En la vivienda también se encontraban el padre del agresor, su abuela y el padrastro.
Horas más tarde, alrededor de las 4 de la madrugada, la joven comenzó a sufrir una hemorragia. Recién entonces el agresor pidió ayuda a sus padres. Según relató Martín, los tres adultos debatieron si debían trasladarla o no a un centro asistencial.
"La joven les pidió que la llevaran al hospital y prometió que no contaría lo sucedido. Incluso aceptó sostener la versión de que se había caído de la bicicleta. Recién entonces decidieron trasladarla para que recibiera atención médica", concluyó la abogada.