A 10 años del femicidio de Florencia Peralta: el crimen que marcó a Mendoza y terminó con prisión perpetua
Tenía 26 años, era policía y madre de un niño de 6 cuando fue asesinada en su casa de San Rafael. Tres años después, un jurado popular declaró culpable a su expareja en el segundo juicio por jurados de Mendoza.
A diez años del crimen, el femicidio de Florencia Peralta permanece como uno de los casos policiales y judiciales que marcaron a Mendoza
Este domingo se cumplen 10 años del femicidio de Florencia Peralta, la joven policía de 26 años asesinada en su vivienda de San Rafael el 13 de septiembre de 2016. El caso conmocionó a Mendoza y terminó convirtiéndose en un hecho histórico para la Justicia provincial: en mayo de 2019, Damián Ortega, expareja de la víctima, fue declarado culpable por un jurado popular en el segundo juicio por jurados realizado en Mendoza.
Florencia era madre de un niño de apenas 6 años y se había separado de Ortega seis meses antes del crimen. Desde entonces, sus compañeros y superiores de la fuerza policial habían estado atentos a su estado de ánimo y a la situación que atravesaba tras la ruptura. La joven había transmitido a sus allegados que intentaba llevar la separación de manera civilizada. Sin embargo, con el correr de las horas posteriores al crimen, distintos elementos de la investigación comenzaron a poner el foco sobre su expareja.
El femicidio ocurrió en la casa de Florencia Peralta
El crimen ocurrió entre las 20 y las 21.30 del 13 de septiembre de 2016, en la vivienda que Florencia ocupaba en calle Barcala, en San Rafael. Una vecina aportó un dato que luego cobró relevancia para los investigadores. Según declaró, durante la mañana había observado que Ortega había dejado estacionado su Fiat 147 en el patio de la vivienda. Por la tarde, el vehículo apareció estacionado en la calle y, finalmente, cerca de las 21.30, desapareció del lugar.
A esa hora, el portón de la casa estaba abierto, mientras que la puerta de ingreso permanecía cerrada. Cerca de las 23, un llamado al 911 alertó sobre una mujer que se encontraba "descompuesta". Cuando los efectivos llegaron a la vivienda encontraron a Florencia sin vida. A su lado estaba su hijo, de apenas 6 años.
Florencia era madre de un niño de apenas 6 años y se había separado de Ortega seis meses antes del crimen.
La escena presentaba, en principio, indicios que podían hacer pensar en un robo. La puerta de la vivienda había sido violentada y el pasador estaba destrozado. Además, faltaban una notebook y el teléfono celular de la víctima. Pero había algo que llamó especialmente la atención de los investigadores: el resto de la casa estaba prácticamente intacto. No había cajones abiertos ni un desorden generalizado que permitiera sostener, a simple vista, la hipótesis de un robo.
Las sospechas apuntaron contra su expareja
Con esos elementos, los pesquisas comenzaron a poner el foco sobre Damián Ortega, quien se convirtió en el principal sospechoso. La hipótesis que comenzó a tomar fuerza era que el crimen había sido cometido por una persona conocida por Florencia y que, posteriormente, se había intentado simular un robo para desviar la investigación.
En las primeras horas de la pesquisa, Ortega fue interrogado y, según los investigadores, incurrió en varias contradicciones. Además, los policías observaron que tenía heridas en las manos, compatibles con la manipulación de alambres. Ese elemento adquirió especial relevancia cuando los investigadores encontraron un alambre en la vivienda.
En las primeras horas de la pesquisa, Ortega fue interrogado y, según los investigadores, incurrió en varias contradicciones.
De acuerdo con la hipótesis sostenida durante la investigación, Ortega habría utilizado ese elemento para estrangular a Florencia hasta provocarle la muerte. El hombre fue aprehendido y, horas después, la magistrada interviniente formalizó su detención.
Una separación que había terminado seis meses antes
Uno de los aspectos que cobró relevancia durante la investigación fue la relación que Florencia mantenía con Ortega y la separación ocurrida seis meses antes del femicidio. La joven había recibido contención de sus compañeros y jefes de la Policía, quienes le preguntaban con frecuencia cómo se encontraba después de la ruptura. En una de esas conversaciones, Peralta habría manifestado que con Ortega estaban "llevando la separación civilizadamente".
Uno de los aspectos que cobró relevancia durante la investigación fue la relación que Florencia mantenía con Ortega.
Sin embargo, los investigadores también reconstruyeron que Florencia había tomado algunas medidas de precaución. En un momento previo al crimen, había solicitado que su arma reglamentaria quedara guardada en la comisaría, argumentando temor a ser víctima de un robo.
Tras el asesinato, los allegados a Florencia señalaron que la joven había comenzado a relacionarse con otro hombre. Esa información fue incorporada a la investigación y los pesquisas sostuvieron como una de las hipótesis que Ortega pudo haber atacado a su expareja luego de enterarse de que estaba iniciando una nueva relación.
El segundo juicio por jurados de Mendoza
La investigación avanzó durante los años siguientes hasta que el expediente llegó a una instancia histórica para la Justicia mendocina. En mayo de 2019, casi tres años después del asesinato, Damián Ortega fue llevado a juicio por jurados. Se trató del segundo juicio por jurados realizado en la provincia de Mendoza, en el marco de la implementación de este mecanismo de participación ciudadana en la Justicia penal.
Graciela Bianchi, madre de Florencia Peralta, en el juicio
Marcelo Piaser
Después de varias audiencias y de escuchar las pruebas y los testimonios incorporados al debate, el jurado popular encontró culpable a Ortega por el femicidio de Florencia Peralta. La Justicia finalmente le impuso prisión perpetua.
A diez años del crimen, el femicidio de Florencia Peralta permanece como uno de los casos policiales y judiciales que marcaron a Mendoza, no solo por la conmoción que provocó el asesinato de la joven policía y madre, sino también porque su resolución quedó ligada a un momento clave de la historia reciente de la Justicia provincial: el segundo juicio por jurados de Mendoza.