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Análisis

Gobierno y comunicación, un problema sin resolver

El presidente en su gobierno prescindió de la Cadena Nacional y solo la uso en acontecimientos extraordinarios. Ayer, sin trascendencia, rompió esa tradición.
Por Marcelo López Álvarez

A esta altura del camino ya se ha debatido hasta el cansancio de la comunicación del Gobierno y los embrollos en los cuales se ha metido el gobierno por el dudoso profesionalismo en el manejo de un tema sensible y fundamental en las construcciones políticas modernas.

El gran problema de los políticos modernos pasa por creer que la comunicación es la relación con los medios y por otro lado su poca propensión a escuchar a los especialistas y sobre todo a entender que la comunicación es política.

Ayer la desorientación que tiene el Ejecutivo respecto a como encarar la materia volvió a aparecer. Desde su asunción Alberto Fernández (un critico total de las cadenas nacionales de CFK casi al mismo nivel que la oposición) solo utilizo cuatro veces el instrumento de la cadena nacional. En la declaración de la pandemia, en el intento de magnicidio de la vicepresidenta y ante lo que gran parte del oficialismo y la sociedad consideran una situación ya insostenible de la Justicia Federal y la Corte Suprema.

La cuarta oportunidad fue ayer para hablar desde la Antártida Argentina. La utilización que hizo el presidente hasta hoy de la cadena nacional genero una interesante expectativa sobre que diría el primer mandatario en su alocución antártica. Sin embargo navegó en la intrascendencia absoluta y hasta cometió algunos errores importantes, como cuando aseguro que nuestro mar está inexplorado.

No hace falta decirle a los lectores de Sitio Andino que nos siguen día a día que si hay algo sobre explorado es el Mar Argentino y toda la zona que rodea al territorio nacional de Malvinas.

El Mar argentino no esta inexplorado lo que ha pasado durante años es que la Argentina le ha dado la espalda fuertemente y lo ha dejado con escaso control a merced de las potencias pesqueras y energéticas extranjeras.

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Alberto Fernández desde la Antártida utilizó la cadena nacional por cuarta vez en su gobierno sin embargo no hubo ningún anuncio extraordinario.

El presidente habló en cadena del proyecto Pampa Azul, una iniciativa iniciada en el gobierno de Cristina Kirchner, junto con el reconocimiento de la extensión de la plataforma marítima argentina, que el gobierno de Mauricio Macri la discontinuo y esta gestión aporto unos 300 millones de dólares por años a reflotar el proyecto, una cifra escueta para la magnitud de recursos que están en juego en esa extensión territorial argentino.

Vale aclarar que no está en discusión que este Gobierno está comprometido con los trabajos en la Antártida con fuertes inversiones en infraestructura y desarrollo científico, sino que el debate gira en torno a la escasa efectividad de la política de comunicación de un gobierno o espacio político que no solo está sufriendo los problemas de comunicación política sino de un liderazgo fuerte o incuestionable como quedó demostrado ayer con la ruptura del Bloque de Senadores del FdT.

La decisión de realizar una cadena nacional desde la Antártida al solo efecto de mostrar al presidente allí sin tener nada para anunciar no se comprende. Era oportunidad excelente para anunciar medidas que propendan a la soberanía territorial y económica de nuestros recursos sin embargo se desaprovecho una oportunidad más.

La importancia de reafirmar la soberanía en el territorio científico antártico y el Atlántico sur que comprende nuestras Islas Malvinas no se acaba en gestos sino en acciones concretas en legislación potente que permita el no solo asegurar nuestros recursos sino la explotación de los mismos por el estado y el capital nacional.

La creación a mediano plazo de una flota pesquera y mercante de bandera nacional, la multiplicación de embarcaciones de investigación y de guarda de nuestros recursos son todas necesidades de un país que tiene una riqueza inmensa su Pampa Azul y que el primer mandatario podría haber planteado en una hecho trascendente para su “forma de comunicar” que pasó desapercibido.

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