Son pocas las certezas respecto al proyecto de ley que el Gobierno envió al Congreso y que eleva de 10 a 50% la tasa a pagar sobre autos de más de $170.000 sin impuestos. Por este motivo, las concesionarias reciben potenciales compradores dubitativos.
Si bien muchos compradores demoraban la operación para patentar los vehículos como modelo 2014, ahora buscan cerrar la compra lo antes posible, antes de que salga el nuevo gravamen que, de aprobarse en el Congreso, comenzaría a regir a partir del 1 de enero.
Algunas concesionarias de alta gama permanecieron cerradas el sábado y hasta circuló en Internet la versión de un freno de 72 horas a las ventas hasta esperar que se aclare el panorama. Pero lo cierto es que ni en las automotrices tienen en claro cómo impactará el impuesto sobre operaciones en curso.
En una de ellas, incluso, aventuraron que ya casi no existiría la posibilidad de comprar autos sin el aumento porque la marca tiene prácticamente vendido todo el stock hasta fin de año y, quien dé una seña hoy, recién se haría del auto en marzo, con el nuevo impuesto vigente.
Sí se espera una baja, sobre todo en el segmento premium donde juegan Audi, BMW, Mercedes-Benz y que ronda las 20.000 unidades anuales. En estas firmas ya reestiman presupuestos. Creen que saldrán golpeados sus autos de menor precio y mayor volumen.