Comenzando el último bimestre del año, el aumento de costos, la pérdida de competitividad por las tensiones cambiarias y la ralentización de la actividad económica, comienzan a afectar la situación financiera de las empresas. Los proveedores de insumos presionan por los plazos de préstamos, los banco revisan al alza las tasas, las cobranzas se demoran y hay mayor cantidad de cheques rebotados, destaca Adriano Mandolesi en un informe para el Centro de Investigaciones Sociales y Económicas de la Fundación Libertad.
28 de octubre de 2026



