El Renatea también realiza el seguimiento de esas situaciones extremas, lo cual implica resolver aspectos como el alojamiento, el transporte para que los trabajadores explotados vuelvan a su domicilio, e inclusive, como ocurrió en Mendoza, la reinserción laboral negociada con una cámara de productores.
Esto ha pasado también en Salta, La Rioja, Jujuy; nuestra tarea no sólo es ver si están registrados, sino que detrás de cada acción está mejorar la calidad de vida del trabajador desprotegido, indicó Martini.
Para el funcionario, el accionar ilegal de muchos empleadores tiene una base económica: al empresario le conviene tener al trabajador no registrado porque implica no hacerse cargo de lo que le corresponde pagar por jubilación, obra social, etc..
Además, al tener al peón en condición de anónimo, el empresario puede someterlo a situaciones de trabajo que rayan con la trata laboral, ya que no se ve obligado a darle vivienda, ni alojamiento, ni comida, detalló Martini.
En los casos más comunes -sostuvo- encontramos trabajadores aislados que compran la comida vía vales al empleador y cobran lo que resta, en un esquema que funcionó durante muchos años.
Según el funcionario, no es una cuestión generalizada, pero amparados en usos y costumbres, y en la idea de que `siempre fue así`, todavía hoy se encuentran muchos ejemplos de abusos, sobre todo a medida que nos alejamos de los centros más poblados.
Martini recordó que el Estatuto del Peón es muy progresista en este sentido, ya que supera incluso las condiciones de la Ley de Contrato de Trabajo y a muchos de los convenios colectivos que hay en el sector rural.
El titular del Renatea destacó además los resultados en la capacitación, que ya se concretó con más de 250 grupos de peones, y el aliento a que los trabajadores tengan organizaciones propias. "Nosotros, como Estado nacional y como proyecto, podemos estar o no en el futuro, pero los trabajadores organizados siempre van a estar", concluyó Martini.
Fuente: Télam.

