Fue la gran obsesión que ocupó el tiempo, en estos últimos días, en algunas áreas clave del Banco Central: impedir con diversos métodos que la suba de tasas de interés que empezó a notarse en el sistema financiero complique aún más la marcha de una economía que no termina de recuperarse. Encomendados por la gerencia general, que preside Matías Kulfas, los técnicos del organismo llamaron por teléfono a los ejecutivos de los bancos para pedirles que evitaran trasladar a las tasas de interés de sus créditos (especialmente en los adelantos de cortísimo plazo que destinan a las empresas) la suba que están percibiendo desde marzo en el costo de sus plazos fijos; y empezaron a trabajar en el armado de una normativa que, según anticipó este diario la semana pasada, prohibirá y limitará algunas comisiones y cargos adicionales que cobran las entidades dentro del costo financiero total (CFT) de sus créditos (no sólo los que perciben hoy por las operaciones en ventanilla sino, también, por los resúmenes electrónicos, la prestación de terceros, el seguro de vida y otros conceptos).
31 de octubre de 2026



