Los productos que más figuran en la libreta son alimentos como leche, pasta, azúcar, arroz, granos, café y pollo, entre otros. Sin embargo, también se distribuyen keroseno, gas, alcohol, cigarrillos y puros. En los primeros años, los niños también tenían una cuota asignada de tabaco, que su familia solía vender.
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Algunos de los alimentos que puede comprar un cubano por mes son: 5 huevos, 400 gramos de pasta, 1/4 de libra de pollo, 1/2 libra de aceite y 5 libras de arroz. Al día se puede adquirir un pan, hecho de harina de batata y no muy popular.
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La libreta es distribuida anualmente y tiene una página para cada mes. Se asigna por grupo familiar e incluye detalles sobre sus integrantes, como las edades o la necesidad de consumir algún alimento en particular. Si este último es el caso, también debe presentarse un certificado médico en el que se especifique por qué se requieren determinados productos.
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Las raciones varían dependiendo de la edad y del género de las personas. Los niños menores de 7 años, los ancianos, las mujeres embarazadas y quienes están enfermos están autorizados a recibir una porción mayor de determinados alimentos, por ejemplo leche.
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El precio de los productos está regulado por el Estado y no ha variado mucho desde que el sistema fue instaurado hace 50 años. El costo final del alimento se calcula por su peso. En la actualidad, un paquete de café de 7 onzas cuesta alrededor de 5 pesos cubanos. El salario aproximado de una persona en la isla se calcula en 400 pesos cubanos, lo que equivale a unos US$15.
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Los artículos se distribuyen a través de la bodega local. El vendedor tiene que anotar en el pequeño cuaderno cuáles fueron los productos comprados y también la cantidad.
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Cuando Fidel Castro instituyó la medida, explicó que lo hacía para combatir la escasez de alimentos y la especulación en su precio de venta. La Oficina de Distribución de Alimentos (Oficoda) es el organismo gubernamental que regula el mecanismo y que fue creado con ese fin. |
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