Los "indignados" turcos se enfrentaron con la policía después de que los antidisturbios los desalojasen de forma violenta de la Plaza Taksim y el parque Gezi, símbolo de las protestas que sacuden a Turquía.
Los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes tras el desalojo del simbólico parque Gezi de Estambul continuaron toda la noche.
Manifestantes con máscaras antigás gesticulan ante los policías. Funcionarios médicos calculan que 5.000 personas han resultado heridas y al menos cuatro muertas desde que comenzaron las protestas el 31 de mayo.
Los manifestantes huyeron rápidamente del parque, pero más tarde levantaron barricadas en las calles cercanas y encendieron hogueras. Todo esto ocurrió horas después de que el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, volviera a exigirles que terminaran la ocupación del parque.
Lo que comenzó como una protesta ecológica en Estambul por el plan de derribar el parque para construir un centro comercial se ha convertido en una masiva muestra de descontento contra Erdogan en todo el país. Aquí, jóvenes salen a las calles de Ankara, la capital, para solidarizarse con las protestas.
El gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, cifró en un comunicado emitido esta madrugada en 44 los heridos, ninguno de gravedad, en el desalojo y los enfrentamientos posteriores con los agentes.
Los testigos dijeron que fue una de las peores noches de disturbios desde que el parque fue ocupado hace 18 días.
En el este de Estambul, cientos de personas marchaban camino al principal puente que cruza el Bósforo hacia Taksim. La policía bloqueó el puente para impedir que los manifestantes llegaran a la plaza, donde se encuentra el parque.
Manifestantes en pánico huyeron a un elegante hotel ubicado detrás del parque, muchos de ellos vomitando mientras las nubes de gas lacrimógeno y bombas de estruendo envolvían al parque.
Los empleados del hotel tuvieron que colocarse máscaras para protegerse de los gases que entraban al lugar.
Erdogan ha sido durante mucho tiempo el político más popular de Turquía, con su partido AK ganando tres elecciones seguidas, pero sus críticos lo acusan de ser cada vez más autoritario.
Así quedó la plaza Taksim por la mañana: sin manifestantes y acordonada por policías.