Treinta años de democracia en la Argentina se cumplen este año, de los cuales la última década corresponde a la gestión kirchnerista. La celebración de los 10 años de conducción a partir de que Néstor Kirchner ganara las elecciones celebradas luego de la bancarrota del 2001, es llamada por el oficialismo como el festejo de la "década ganada". La alusiva contraposición a la llamada "década perdida" de los 80 en América Latina por el derrumbe de los indicadores económicos y sociales, hace alusión a su recomposición en los últimos años. La cuestión de la deuda y la recuperación de la actividad económica son los ejes de esta postura por lo menos en lo que respecta a su aspecto económico.
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Crecimiento y distanciamiento con el FMI, los baluartes económicos de la era Kirchnerista
La "década ganada" alude a la "década perdida" de los '80 en América Latina, signada por la crisis de la deuda y el derrumbe de los indicadores sociales y económicos de las post dictaduras. En diez años se duplicó el PBI recuperando soberanía económica.
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Como es de público conocimiento, el crecimiento del endeudamiento poco tuvo que ver con un crecimiento de capitales destinados a fines productivos.
Las reestructuraciones y renegociaciones de la deuda que fueron sucediéndose a lo largo de estos años (Plan Brady, Blindaje, Megacanje), sólo tuvieron como efecto el crecimiento del costo de endeudamiento público y una progresiva confiscación de los ingresos fiscales por parte de los acreedores, especialmente extranjeros. De conjunto llevaron a que en el 2001, fuera declarado el default por el entonces presidente Rodríguez Saá. Como dijera el ex gobernador de San Luis "esto no significa el repudio de la deuda externa". De hecho, en el 2005 el gobierno de Kirchner lanzó el canje de la deuda defaulteada años atrás, y en el 2006 se concretó un pago al FMI que significó el fin de la deuda con este organismo multilateral de crédito. El llamado proceso de "desendeudamiento" encarado por la gestión kirchnerista no implicó el fin del endeudamiento público en sí, sino su reducción en términos del PBI, luego del pico alcanzado en el año 2001, y específicamente su alejamiento del FMI pasando a ser sus principales acreedores las agencias locales del sector público (ANSES, BCRA, Banco Nación).
ACTIVIDAD. La estructura productiva y los niveles de actividad económica es otro de los balances que el oficialismo festeja por estos últimos diez años. En esta década, el PBI a precios constantes (sin inflación) se habría duplicado según datos del INDEC. Lo mismo el consumo privado, y el público creció en un 88%. Comparado con las décadas previas, entre 1983 y 1993 el PBI creció un 19,8% y entre 1993-2003 sólo un 8,2%. Por su parte, según el Estimador Mensual Industrial, en estos últimos diez años la actividad industrial habría aumentado un 55,6% como parte de la recuperación del proceso de desindustrialización y desocupación de la década previa. De hecho, según el organismo de estadísticas oficiales, la ampliación de la capacidad instalada pasó de ser negativa en el 2003, a tener un crecimiento del 4,5% en el 2012. Asimismo, la utilización de esta capacidad instalada pasó a ser del 48,2% en enero del 2002, al 71,5% en febrero del 2013. Los incrementos más significativos de la capacidad productiva para el 2012 se observaron en el sector químico, en la producción metalmecánica y en la de minerales no metálicos.
Balances y perspectivas estarán presentes desde todos los bandos en este significativo año electoral.
Fuente: Tiempo Argentino
