"Por sí solo el nombre de Benidorm te puede generar escalofríos o excitación", afirma Adam. "Las barrigas cerveceras, los 'fish and chips' (pescado y papas) en la rambla, el desayuno con frituras, el crepitar de la piel y el olor a bronceador. Si no fuera por el sol y la sangría, a uno se le podría perdonar por pensar que está en Blackpool (balneario inglés) antes que en la Costa Blanca española".

"Mis imágenes van en dirección contraria a lo digital. Uso Polaroids no porque sean convenientes, sino porque es un medio con una serie de reglas individuales vinculadas a la fotografía instantánea que permite una honestidad y un misticismo con los que uno sólo puede soñar con lo digital", explica Adam.

"En el proyecto de Margate estuve trabajando en los dos últimos años. Principalmente, se centra en la experiencia del balneario británico, particularmente al entrar Margate a una nueva fase de su desarrollo con la inauguración de (la galería de arte) Turner Contemporary, la planeada apertura de un parque de atracciones sobre el patrimonio cultural y la renovación del paseo marítimo".
Adam espera que el uso de la Polaroid haga que el trabajo sea más accesible, porque el formato crea un aspecto que recuerda a las fotografías veraniegas tomadas en los setenta, cuando Margate era una sitio popular para las vacaciones familiares.
Como Polaroid dejó de producir este tipo de cámaras fotográficas en 2008, Adam sólo pudo recurrir a material caducado. Cada paquete de películas es único y las imágenes finales reflejan la imprevisibilidad del medio con todas sus difusas imperfecciones.
"La imagen cambia de color dependiendo del ambiente en que fue tomada, y estas marcas químicas revelan un lenguaje propio", asegura Adam.
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La exhibición se encuentra en The Mill Co. Project, en Londres, hasta el 31 de mayo. Todas las fotografías son de Rhiannon Adam. ¿Y ustedes? ¿Tienen fotografías Polaroid que quieran compartir con nosotros? Si es así, pueden enviarlas utilizando el formulario que se encuentra más abajo. |
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