Sucede que a pocos metros del pueblo más importante ubicado a la orilla de la Ruta 7, camino a Chile, los funcionarios del Gobierno y los cuerpos de rescate debieron utilizar teléfonos satelitales para poder comunicarse ante la falta de señal celular, mientras que los evacuados permanecían incomunicados en medio de la incertidumbre que generó la catástrofe.
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El alud desnudó las graves falencias de la red de comunicaciones en la montaña y llueven las quejas
El problema mayor fue que una vez atrapados no sabíamos como pedir ayuda, estuvimos una hora esperando en medio de la incertidumbre hasta que Gendarmería llegó a ayudarnos, explicó uno de los evacuados, quien se dirigía a Córdoba para dar fin a un viaje relámpago de vacaciones.
Simultáneamente, el gobernador y sus ministros, a menos de 10 kilómetros de Uspallata, en Las Heras, debían arreglárselas con teléfonos satelitales para dar las indicaciones correspondientes y coordinar el exitoso rescate.
Incluso, hasta los propios medios de prensa debieron padecer en carne propia la escasez de antenas que brinden señal de celular: ninguno logró trasmitir in situ en el lugar del alud y los mendocinos que esperaban información debieron conformarse con ver las imágenes en diferido y a varios kilómetros del lugar.
Sin embargo, los problemas en las comunicaciones que les tocó vivir a los evacuados y a los funcionarios en medio de una situación límite son conocidos bien de cerca por los habitantes de Uspallata, quienes a gritos piden mejoras en la comunicación.
Yo, por ejemplo, vivo en el ingreso al pueblo y tengo que salir de mi casa para tener señal. Realmente es inentendible que el corredor bioceánico, que es clave para el comercio con Sudamérica y Asia, tenga esta falencia, opinó Alberto, dueño de un conocido restaurant al borde de la Ruta 7.
Asimismo, los propios gendarmes del escuadrón 27 (ubicado en el acceso a Uspallata) también mostraron su descontento por la falta de comunicación en el área: A veces tenemos que realizar operativos y tenemos muchísimos problemas para comunicarnos, lo grave es que cuando está nublado ni siquiera en el depósito de Aduana hay señal.
Finalmente, en una línea similar los camioneros que mes tras mes transitan el camino hacia Chile y esta vez (por el alud) estaban varados a menos de 3 kilómetros del centro de Uspallata, también se quejaron por esta situación.
En invierno, cuando el paso cierra por la nieva, tenemos que esperar a veces una semana y nos desplazamos hasta la estación de servicio del centro para poder hablar con nuestras familias. Esto en otros lugares no pasa, destacó un conductor paraguayo que observaba, atónito, el paso de las máquinas que trabajaban para despejar la ruta del lodo y las piedras.