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Quinta Cámara

Juicio de Araya: insólita jornada con dos testigos que intentaron "salvar" a los imputados

La defensa solicitó el testimonio de un abogado especialista en derechos humanos cuya declaración no contribuyó demasiado a la causa. Además, se presentó espontáneamente la madre de la víctima, quien aseguró que uno de los acusados no asesinó a su hijo.
Por Gabriela Guilló

Como insólita podría caratularse la nueva jornada de debate del juicio que se lleva adelante contra Marcelo “El Gato” Araya y Hugo “El Hueso” Morales por la muerte de Ezequiel Salas.

En la Quinta Cámara del Crimen se presentó, por pedido de la defensa, el abogado Alberto Bovino, quien se ha desempeñado como consultor internacional en materia de justicia penal y derechos humanos. El hombre llegó desde Buenos Aires con la única intención de ser testigo del juicio, ya que fue quien elaboró un informe técnico sobre la causa federal, por la cual tanto Araya como Morales también están imputados.

Morales y Araya ingresando a la sala de la Quinta Cámara del Crimen fuertemente custodiados.

Pero su declaración se asimiló más a la de un perito, que a la del testigo de la investigación llevada a cabo meses antes del crimen de Salas, ocurrido en enero de 2010. Por esto, la fiscalía, en manos de Javier Pascua y Claudia Ríos, indicó que lo que el letrado realizó un “análisis del expediente”, hecho para el cual no fue convocado.

De todas maneras, Bovino alcanzó a deslizar que “toda la investigación dirigida por la Policía de Mendoza solicitó sin fundamentos la intervención telefónica”, las cuales nunca escuchó y que hubo “atrasos policiales” en la causa.

Minutos después, y por un supuesto pedido espontáneo, llegó hasta los tribunales la madre de Ezequiel Salas, Blanca.

La mujer solicitó a la fiscalía declarar ya que tenía algo muy importante que decir, por lo que el Tribunal, presidido por el juez Gonzalo Guiñazú, la escuchó.

Blanca Salas dijo y repitió que “el día que mataron a mi hijo, vino un sobrino que no pude caminar, y fuimos con él y mi cuñada a un almacén. Cuando volvimos, mi sobrino se quedó en una esquina y nosotras fuimos hasta mi casa (ubicada en el barrio Tres Estrellas). Al rato me llama mi hijo y me dice que le pegaron a mi otro hijo en La Gloria. Fuimos en taxi hasta el hospital Paroissien y cuando pasamos por la esquina, intentamos llevar a mi sobrino en el taxi y un muchacho nos ayudó a subir la silla de ruedas. Por lo que vi en el diario, ése chico que nos ayudó es Cristian”.

La declaración de la mujer en principio sorprendió a los presentes en la sala, debido a que ninguno de los imputados se llama Cristian. Por esto, Guiñazú le pidió a la mujer que señalara dentro de recinto a quién se refería, y sin dudarlo, su dedo apuntó a Héctor Morales.

“Ése es el chico que vi en el diario y que dicen que es el autor del crimen de mi hijo, pero es el que me ayudó con la silla de ruedas”, repitió la mujer.

De todas maneras, la mujer no tenía en claro los horarios en los que vio a Morales -que ella identifica como Cristian- ni cuándo ocurrió exactamente el crimen, a unas diez cuadras de la esquina donde estaba el sobrio de Salas.

Así, con declaraciones poco claras, finalizó la audiencia del debate que continuará el próximo miércoles.

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