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Juicio

Lesa humanidad: la historia que vivió la niñera y los hombres de abrigo oscuro

Miriam Esteve era la mujer que cuidaba los pequeños hijos de Margarita Dolz el día en que fue secuestrada. La niñera logró identificar a un médico del D2 como uno de los hombres que ingresó a la vivienda de Guaymallén.
Por Gabriela Guilló

Margarita Dolz fue secuestrada el 17 de mayo de 1978 de su casa de Guaymallén. En ese momento, la mujer se encontraba junto a sus hijas y su niñera, Miriam Esteve, quien declaró en el tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en la provincia.

Dolz, actualmente permanece desaparecida, y es una de las diez personas que fue secuestrada, se estima, por el grupo especial de fuerzas de seguridad GE78, creadas para el Mundial y del que habría formado parte Carlos Rico, ex funcionario de Seguridad del Gobierno de Celso Jaque.

Si bien las causas de su secuestro no están claras, su cercanía con Juan José Galamba,  militante cercano a la dirección de Montoneros que también fue secuestrado en 1978, una es una de las hipótesis.

Durante la audiencia de debate en los Tribunales Federales, Esteve viajó desde Estados Unidos, donde reside, para dar su testimonio, durante el cual logró identificar a una de las personas que ingresaron a la casa de Dolz.

“Eran dos hombres grandes, con anteojos, bigotes falsos y abrigos oscuros. A mí me encerraron en el baño con las nenas”, declaró la mujer que en ese momento era la niñera de las pequeñas, “lo único que me dijeron fue quedate ahí y no levantés la cabeza”.

Momentos después, Esteve y las niñas fueron llevadas a una pieza y nunca más tuvieron contacto con Margarita.

“Pude escuchar, porque las nenas lloraban, que uno de los hombres dijo ‘nos llevamos a la piba’, y después se fueron”, dijo Esteve.

La por entonces niñera dijo que los dos hombres que ingresaron a la vivienda de Villanueva se identificaron como de la Policía Federal y si bien en ese momento no pudo reconocerlos, durante el juicio, y tras un recorrido por las fotografías de los libros policiales, pudo señalar a uno.

“Este hombre es uno de los que ingresó con los bigotes falsos, me acuerdo cuando abrí la puerta”, sostuvo Esteve, al marcar la foto de Mario Stipech, médico del D2.

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