miércoles 22 jun 2022
Esperan pericias de Policía Científica

Crimen en La Gloria: el menor de 13 años con consigna y una campera que lo complica

Por Hernán Adrover.

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6 de junio de 2022 - 18:20

Jonathan Enrique Ochoa murió tras recibir un tiro en el abdomen. 

El menor de 13 años que está señalado como autor del crimen de Jonathan Enrique Ochoa (28), hecho ocurrido este domingo en el barrio La Gloria de Godoy Cruz, continúa a disposición de la Justicia y quedó con una consigna policial en un hogar que le designó momentáneamente el Equipo Técnico Interdisciplinario.  Entre los elementos que lo comprometen hay testigos y, lo más importante, una campera que llevaba puesta que describieron cuando asaltó a un remisero que baleó y cuando ultimó al joven padre que regresaba de comprar

Fuentes judiciales explicaron que los elementos reunidos hasta el momento colocan al sospechoso como el único autor material del crimen de Jonathan Ochoa, el joven padre de dos chicos y cuyo hecho ocurrió en la manzana K de dicha barriada. 

Además, descartaron, por los testimonios, la participación de un segundo sujeto en ambos episodios. "Según los testimonios, sólo actuó un sujeto en ambos hechos", explicó una fuente ligada a la pesquisa. 

Respecto a los hechos, reconstruyeron que el apuntado, en primera instancia, tomó un remís sin autorización en la zona de calle Terrada. Allí hizo ir al conductor hasta un domicilio del barrio La Gloria. El adolescente se bajó y fue hasta una casa. 

El conductor, cansado de esperar, le exigió el pago del pasaje y fue en ese momento que el acusado le disparó con un arma de fuego en la cabeza. El proyectil impactó en el brazo izquierdo de Carlos Zoccolillo (44), quien huyó y pidió ayuda en la Comisaría 52ª.  

Mientras esto sucedía, el menor salió corriendo y fue en ese trayecto que se encontró con Ochoa, quien acaba de comprar en un quiosco y regresaba a su domicilio, en la manzana J. En ese momento, según una testigo, el malviviente le robó las zapatillas y, tras una "lucha cuerpo a cuerpo", sacó el arma de fuego y le disparó a corta distancia. 

Ahora, para involucrar al menor en ambos hechos, los pesquisas tienen los testimonios de las personas involucradas (el remisero y otras personas que observaron el crimen de Ochoa). Según detallaron y coincidieron en el relato, el autor de ambos hechos sería un sujeto con una campera tipo parka de color oscura.  

Esta prenda de vestir es coincidente en ambos hechos investigados y es de suma importancia. Al pasar un par de minutos del hecho, la madre del principal apuntado, a quien también identificaron también con nombre y apellido porque lo conocen del barrio, lo entregó a los policías cuando observó a su casa rodeada. 

La mujer negó rotundamente que su hijo haya estado involucrado en el crimen, agregaron. "Dijo que pasó la noche en la casa hasta que se despertó", indicaron en cuanto a esa coartada. 

Los policías, tras requisar el domicilio, tampoco encontraron dicha campera y las zapatillas de la víctima, las cuales describieron que eran unas Nike y de muchos colores "llamativos". "Lo más probable es que las zapatillas, la campera y el arma hayan sido descartadas", explicaron. 

Por esa razón es también una pieza clave el resultado del cotejo de dos proyectiles. El que quedó en el brazo del remisero y en el cuerpo de la víctima fatal. Allí podrían saber, analizando tiempo, lugar y contexto de ambos hechos, que salieron del mismo arma a pesar de no haber sido encontrada por el momento. 

Otro indicio que tienen en cuenta para vincularlo al crimen, es una lesión que tenía en una rodilla y que, posiblemente, se la provocó en esa pelea cuerpo a cuerpo que tuvo con Jonathan Ochoa antes del homicidio. 

También descartaron hacerle un barrido electrónico porque suponen que el sospechoso se baño, cambió de ropa y por esa razón no encontrarían restos de pólvora. Por eso se valen de las declaraciones del los testigos del crimen. 

Respecto al futuro de la causa, la cual es instruida por la fiscal Leticia Marti,  quedará archivada por ser el autor un menor inimputable. Además, deben analizar, dónde quedará bajo tratamiento. Esto podría ser con sus padre o bien en un hogar de la Dinaf. 

Hasta este lunes, el menor estaba en un hogar del ETI y, según explicaron, los familiares pidieron a las autoridades que el chico "no vuelva a la casa" por posibles represalias en el barrio. "No quieren que vuelva al domicilio o por lo menos hasta que se muden a otro lugar, a otra casa", señalaron. 






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