miércoles 22 jun 2022

Postales de una revolución

por Alejandro Frías, especial para Sitio Andino.

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18 de mayo de 2022 - 08:20

Cinco de la tarde. Quinto piso de un edificio en Avenida de Mayo. Es la sede del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (Isepci) y allí se está preparando todo para la presentación, en un par de horas, del libro Primera Línea Chile, del fotógrafo chileno Marco Antonio Sepúlveda Gallardo, quien llega puntualmente a la cita acordada, pero antes de sentarnos a conversar da algunas pautas sobre el proyector que se usará, el lugar en el que se sentará junto a sus invitados, la dinámica de la presentación.

A mediados de 2019, estudiantes de secundaria habían salido a las calles y tomado colegios de Santiago en reclamo de mejoras (y hasta desinfecciones) en las escuelas. A esto se sumó el aumento del subte, lo que desencadenó en protestas más fuertes y la convocatoria a que nadie pagara el pasaje de subte, saltando los molinetes. Tras esto, el gobierno no tardó en militarizar las estaciones, tirar gases lacrimógenos y producir cientos de detenciones. El 18 de octubre ya hubo enfrentamientos y se ordenó detener el servicio de subtes, lo que extendió la bronca a miles de personas, que llenaron las calles imposibilitadas de regresar a sus casas y comenzaron a manifestarse, uniéndose a las protestas estudiantiles. A partir de ese día se extendió por varias semanas la manifestación, que se replicó en varios puntos del país bajo el lema "Chile despertó".

A principio de mayo de 2022, hace unos días nomás, Marco Antonio Sepúlveda Gallardo invita a que nos sentemos para comenzar a dialogar sobre su trabajo por aquellos días, que consistió ni más ni menos que en realizar el registro audiovisual de lo que sucedía, especialmente con la Primera Línea, poniendo en peligro no sólo sus equipos y su integridad física, sino también su vida. "Recibí dos golpizas", nos va a contar en unos minutos, además de perdigonazos disparados por los carabineros.

En un país en el que el 1% de los poderosos concentra el 33% de las riquezas y en el que las desigualdades sociales atraviesan la salud, la educación, la seguridad, la justicia como en ningún otro país de Latinoamérica, lo que se denominó La Revolución de Octubre puso a millones de personas en las calles. De ellas, algunos cientos de jóvenes constituyeron la Primera Línea. Protegiéndose con escudos y máscaras antigases, aguantando palos, balazos y ataques con camiones hidrantes, arrojando agua sobre las bombas de gases lacrimógenos, protegiendo a quienes caían con heridas y proveyendo comida, la Primera Línea fue el grupo de choque formado para salvaguardar a quienes marchaban. La Primera Línea se ubicaba estratégicamente en calles aledañas y en la vanguardia de las movilizaciones para proteger al resto de la gente. En esa primera Línea fue donde hizo su trabajo Sepúlveda Gallardo, quien tuvo que huir con su familia de Chile durante el gobierno de facto de Augusto Pinochet, luego de que su padre fuera liberado.

Primera Línea Chile compila centenares de imágenes que registran el colorido y la alegría de la juventud rebelde ante la sangrienta represión de las fuerzas armadas. Las calles de Santiago como campo de batalla, el trabajo de la Primera Línea, la resistencia ante la sordera del gobierno de Sebastián Piñera... "A mí me pilló en Estocolmo, Suecia", comienza a contar Sepúlveda Gallardo sobre la Revolución de Octubre, y completa: "Estaba visitando a mi hijo y me vine inmediatamente cuando empezó esto. Aterricé el 28 de octubre en Santiago y de ahí me fui a mi casa, tomé la cámara y salí a la calle".

-¿El motivo de tu regreso fue lo que estaba sucediendo en las calles?

-Sí, quise volverme inmediatamente a Chile, estaba preocupado.

-Asumiste un compromiso inmediato, porque volviste para salir a las calles, e incluso tuviste que preparar el set para protegerte y hasta ajustar tus actividades para estar en las movilizaciones.

-Eso fue un proceso paulatino pero rápido, porque al principio yo no llevaba mascarilla, antiparras ni nada, y en ese primer período fue cuando la gente perdió muchos ojos, hubo muchos daños oculares, porque no tenían protección. Por eso de inmediato comencé a preparar el equipo. Me compré una máscara de gas cara, porque dije "si uno quiere estar acá, tiene que estar protegido", si no, no podías estar, porque los gases son terribles, te ahogan. Yo siempre he trabajado como cronista en diferentes proyectos, y justo había terminado un proyecto y por eso pude ir a Suecia, y de vuelta tenía que empezar otro proyecto y no alcancé, porque me metí de inmediato en este tema, y ese proyecto no salió todavía, y no va a salir.

-Vos sos economista, pero cuál es tu historia con la fotografía.

-A mi padre, Armando Sepúlveda, cuando el golpe militar en Chile, lo tomaron preso, y pasó todo lo que pasó, las torturas y todo eso. Era un preso político, pero salió con vida. Después de tres meses encerrado en la bahía de Valparaíso en la bodega de un barco que se llama Lebu, lo soltaron, y ahí tuvimos que salir exiliados del país y fuimos a Estocolmo. Ahí crecí y estudié, yo llegué con doce años a Suecia, y tempranamente, a los 15 años, comencé con la fotografía, que siempre fue una pasión para mí. Iba con mi cámara para todos lados. Siempre la familia quiso volver a Chile, pasó el tiempo y yo volví por primera vez en el año 88 para documentar el plebiscito, y en ese momento decidí regresar a Chile. Volví a Estocolmo, me puse a estudiar economía y no pasó mucho tiempo hasta que empecé a armar maletas, y volví a Chile en el 96.

-O sea que la fotografía te trajo de nuevo a Chile...

-Tanto la fotografía como la economía. Yo estudié economía de manera premeditada, porque una de las cosas que veía en televisión cuando estaba en Chile durante el plebiscito era que había foros políticos, y siempre hablaban de crecimiento, de intereses, y discutían sobre lo que un país tenía que hacer para que le fuera bien, y yo no entendía nada de eso, pero quería entender, entonces llegué a Estocolmo decidido a estudiar economía, y eso fue lo más importante, porque si no hubiese estudiado economía, sino antropología, música, profesorado de historia, me moría de hambre en Chile. Y volví con todo mi equipo de fotografía. Yo tenía un cuarto oscuro e intenté trabajar con la fotografía, pero era imposible.

-Volvamos al 2019. ¿Cómo hiciste para meterte en la Primera Línea?

-Desde el primer día en que salí a la calle sacaba fotos, y no sabía por qué sacaba esas fotos, o para qué. Además, iba con mi cámara gopro en la frente, entonces sacaba fotos y grababa simultáneamente. De inicios yo no sabía para qué, y tuve una conversación una noche con Elena, mi pareja, y le conté que me había topado con un grupo de jóvenes que estaban con escudos que hacían con cualquier cosa, con letreros, con tapas de calefones, y le cuento que los había visto caer... Yo estaba con mucho miedo, cagado de miedo, y en un momento me dice ella "bueno, ayuda a reflexionar sobre el tema", y ahí decidí documentar esto, enfocarme en esto, ahí puse mi esfuerzo, y con esa idea salí a la calle. En el medio de todo esto yo hacía entrevistas a los jóvenes, y ellos me contaban por qué estaban ahí, por qué estaban luchando, y eso lo subí a mi canal. Y puedes ver que en los primeros videos que tengo en mi canal yo no sabía editar, entonces todas las entrevistas están crudas. Son entrevistas de tres, cuatro minutos, algunas de seis, y eso fue lo que me salvó, porque cuando volvía a esos espacios, algunos me decían "eh, quién eres tú", y yo les mostraba el canal y les decía este soy yo, entonces me decían "ah, eres tú", porque habían visto el canal, y ese fue mi pasaporte. Después, con el tiempo, ya me conocían, me veían y me saludaban, me daban abrazos.

-Lograste una intimidad y una confianza como para poder estar en el campo de batalla.

-Más que nada confianza, porque había otros chicos que subían cosas a Youtube o a Facebook o Instagram en vivo, y eso era lo peor, porque en vivo pueden pasar cosas que no deben mostrarse. De repente pasa algo, como que un joven tira una Molotov, y eso es algo que no tiene que aparecer.

-Y también se pueden revelar tácticas respecto del sistema de ayuda que la Primera Línea daba a todas las personas que marchaban.

-Justamente. O la gente que traía piedras. Entonces, esas imágenes no se podían subir inmediatamente, en vivo. Se podían mostrar, pero no en vivo, o no mostrando las caras. Entonces eso se tuvo que parar, y yo nunca transmití en vivo, sino que llegaba a mi casa, registraba el material y veía qué podía subir y qué no. Subía videos sin comprometer a nadie, y nunca tuve un reclamo.

-En el libro hay una foto en la que un carabinero te está apuntando con el dedo, simulando dispararte con una pistola. ¿Recibiste ataques de los carabineros?

-Sí, recibí dos golpizas. Los brazos, las piernas y la espada marcadas, y te duele. Estuve dos semanas con el dolor. Igual, iba a la plaza, pero adolorido, ¿no? Lo otro es perdigones, que también me dieron en la espalda y en las piernas, y eso que yo no estaba al frente, estaba la Primera Línea aquí [dice esto ubicando el teléfono perpendicular], carabineros acá [sus lentes representan, en paralelo al teléfono, a las fuerzas represivas] y yo me ponía en este espacio [un vaso con agua es él, en el medio del teléfono y los lentes, pero bien al costado], al medio. Hice algunos videos en que me pasaba delante de ellos, y eran pasadas muy riesgosas, porque puede suceder cualquier cosa, pero lo hacía porque eran imágenes necesarias. Generalmente, yo estaba a los costados, y me disparaban a mí también porque era fotógrafo. Hay un video que subí de un carabinero que me dispara una lacrimógena a una distancia de 20 metros, que cuando me apuntaba yo le gritaba "por qué me apuntas, si yo estoy sacando fotos, no estoy tirando piedras", y el tipo de repente me disparó y la lacrimógena pasó por al lado de mi cara, que si me pega, me mata. Y ese tipo de la foto me estaba amenazando, y hay otra foto en la que me están apuntando con un arma. A ese lo grabo, le saco foto, y ahí pensé que me iba a disparar.

-Después de todo lo que viviste en las calles con la Primera Línea, ¿cómo ves al Chile actual, con la nueva presidencia?

-Hay una cosa que hay que tener clara, y es que con todo lo que está ocurriendo en Chile, a la derecha más dura, y la menos dura también, no le ha ido muy bien, porque ha perdido terreno, y finalmente ha perdido las elecciones, y el pueblo ganado terreno, mucho terreno, la gente ya no se traga cualquier mentira, la gente cuestiona, la gente se informa a través de las redes sociales, no a través de la televisión y los medios tradicionales, porque la dueña de eso es la oligarquía chilena. Hay una derecha muy fuerte, con mucho capital, que, por ejemplo, sabotea la nueva constitución, y en eso hay algunos de la concertación, de la izquierda, de la centro izquierda, que han caído en la trampa y han pisado el palito. Lo que está sucediendo en Chile es que están tratando de joder a este gobierno. La gente que estuvo en la calle ha quedado muy decepcionada de los partidos políticos, porque de inicio nos dejaron solos, totalmente solos, cero apoyo, cero cuestionamiento a las políticas de represión del gobierno, y recién lo hicieron después de un año, cuando empezaron a preocuparse, a cuestionar al gobierno, pero al principio todos callaron o repetían lo que decían los grandes medios, como lo de que habían quemado 18 estaciones de metro, cuando después se supo que habían sido los carabineros. En el caso de (Gabriel) Boric, un error que cometió él siendo diputado fue que firmó una ley antisaqueo y otra antibarricada, y con eso jodían al movimiento social. Ese fue un error que reconocieron y por el que después pidieron perdón, pero que todavía está en la retina del pueblo chileno que estuvo en la calle. Y respecto de cómo va este gobierno, con una derecha fuerte, enorme, complicada oponiéndose, personalmente me gustaría que esto funcione, que vaya bien, pero yo no apuesto todo a que va a ir bien, porque en el pasado el capital lo compró todo, por qué ahora no lo podría comprar. Ojalá que sea un tipo consecuente, y entonces lo vamos a apoyar. Pero no sé realmente qué tan Primera Línea va a ser este Boric (risas).

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