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Repunta el consumo de vino y termina la vendimia más pobre desde 2010: ¿Seguirán en alza los precios?

Por Miguel Flores.

Entre calor, lluvia y sobre todo granizo, la cosecha de uvas 2022 se ajustó naturalmente por los caprichos de la naturaleza. De esa forma, empieza a cerrarse bastante por debajo de los 19,5 millones de quintales pronosticados a inicios de año, lo cual minimiza la proyección de excedentes vínicos pero puede sostener la tendencia de suba de precios al consumidor que viene dándose en los últimos meses.

Con todo, la vendimia dejará en los lagares cerca de 19 millones de qt. "Es la segunda cosecha más baja de los últimos doce años", confirmó el presidente del INV, Martín Hinojosa, acerca de los números de la recolección que coloca a esta añada detrás de la de 2017 y comparable a la 2010.

En concreto, esas cifras permiten proyectar existencias o stocks vínicos equivalentes a 3,5 meses de despachos al consumo, lo que los expertos consideran cercano al punto de equilibrio para el mercado. Con eso se dibuja un horizonte sin excedentes, aunque quizá más cerca del límite si se mantiene el ritmo de una demanda que mejoró bastante (ver aparte).

Para Adolfo Brennan, vicepresidente de la UVA (Unión Vitivinícola Argentina, proyectó un ciclo comercial "bastante equilibrado respecto a un mercado interno que viene amesetado, si bien hay noticias de que no sigue cayendo. Pero no ocurre lo mismo con las exportaciones por la logística que se complejizó en la relación Norte-Sur, incluso para los commoditys, donde el precio de los productos casi se equipara  los costos del transporte". 

En alza: qué puede pasar con los precios

"Han subido 35,7% en tres meses. Si siguen a este ritmo vamos hacia el 140% anual. Después piden ayuda al Gobierno. Dinosaurios del vino!".

El comentario, en tono fastidioso por los sucesivos aumentos que reflejan las distintas listas de precios, corresponde al dueño de una de las vinerías más antigüas del Gran Mendoza, y le apunta a la estrategia de muchas bodegas de "retocar" sus listas cada vez más seguido. Su voz tranquilamente puede representar a la mayoría de los puntos de venta que por estos días manifiestan su fastidio.

Brenan lo justifica a su manera. "Hay que ver cuánto actualizó cada bodega el año pasado, pero en las exportaciones influye más la inflación en dólares y en el mercado interno la variación de precios general. Tiene que ver con la reposición de insumos: por ejemplo, siguen actualizándose envases de vidrio, que ya venían complicados y sigue con el faltante de soda solvay por la guerra".

Sólo ese caso representa un ajuste del 35%/ 40% en abril junto a otros insumos secos (corchos, clarificantes, etc). Pero la lista sigue: además del incremento interanual de la uva, las empresas también empezaron a trasladar a las góndolas las paritarias, que con un 60% por ahora superan a la inflación, y suman la variación de los servicios.

Ante ese cuadro, muchos consideran lógico que la suba de precios del vino al público fuera más elevado en el primer trimestre. Y auguran que en adelante debería acompañar a la inflación una industria en la que no todos pudieron hacerse un "colchón" o stock de insumos, que marca una luz de distancia entre las grandes empresas con más espalda y las pymes.

Se recupera el consumo ¿es sostenible?

Pese al rótulo del mes más inflacionario de los últimos 30 años, marzo trajo buenas noticias para el negocio del vino. Es que más allá del IPC del 6,7%, el consumo, que venía bastante golpeado los meses anteriores, repuntó un 26,6% interanual, sobre todo de la mano del vino embotellado (casi 6 de cada 10 litros) y el clásico tetra (creció 36,7%), seguidos en tercer lugar por el cada vez más buscado bag-in-box (aumentó el doble). 

"Veníamos mal y este registro revirtió la tendencia del año, que pasa a ser positiva en el primer trimestre (3,7%). Lo más prudente es esperar la evolución del semestre, que dará una idea más acabada de cómo va el consumo", señaló Hinojosa, para quien igualmente "entusiasma, porque siempre es importante vender más porque la comercialización equilibra al mercado y regula los stocks de forma más sana para un negocio sustentable que si pasa por contingencias climáticas". 

Aún con sus altibajos, Argentina es número 1 en América del Sur, con 24 litros per cápita anuales, contra 23,8 de Uruguay y 21,8 litros de Chile. 

Así, en marzo las bodegas despacharon al mercado interno algo más de 71,5 millones de hectólitros, la marca más alta de los últimos 5 años. Sin embargo, a la espera de las cifras de abril para saber si se confirma o no la mejoría, admiten que la rotación de productos no fue la esperada en lo que va del 2022 y recién ahora suman pedidos. Entonces ¿porqué siguen en ascenso los precios?.

Para Brennan, la lógica indica evitar "que se perfore la rentabilidad, y mantener el ciclo productivo-comercial. Será tiempo de ponerse a trabajar sobre la cadena comercial, porque los distribuidores se llevan muchos puntos. Y si queremos sustentabilidad hay que mejorar el ingreso al productor".

Mientras, la política de estímulo sigue aferrada a la promoción de de nuevos envases y también de espacios no tradicionales. En ambos casos, apuestas inspiradas paradójicamente en la cerveza, el gran rival del vino, y con un público objetivo: los jóvenes.

Por un lado, el INV sigue detrás de Vino Cercano, el programa que impulsa el "growler" recargable de 2 litros. Una iniciativa que arrancó con 7 bodegas y un par de vinerías y que, según Hinojosa, "sigue sumando bodegas y puntos de venta poco a poco pensando en los jóvenes, que están entusiasmándose".

Paralelamente, se abrió otro canal combinable con el incipiente "botellón": los "patios de vino". Una idea que intenta emular a los cerveceros, aún en una etapa embrionaria ("estamos comunicándola, pero las bodegas tienen que animarse") y necesita tiempo para saber si puede afianzarse entre los espacios alternativos o quedará en una intención más para apalancar la demanda.


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