Naimid Cirelli nació en Liniers, creció en Versalles y su vida siempre estuvo vinculada al club Vélez Sarsfield. Sin embargo, recién ahora puede sentirse él mismo dentro de la institución: la semana pasada, se convirtió en la primera persona no binaria en tener un carnet de socio que refleja su identidad de género autopercibida.
Vélez, el primer club del fútbol argentino que entrega un carnet no binario
El proceso que derivó en este hecho histórico comenzó hace algunos meses cuando Naimid, que tiene 31 años y es periodista, entró a la página web del club con la intención de asociarse. Pronto vio que en el casillero de "Sexo" había solo dos opciones: femenino o masculino. Ninguna de esas alternativas encajaba con la identidad de este hincha de Vélez, que se autopercibe como una persona no binaria y pide ser mencionado con pronombre masculino.
"Vélez tiene un Departamento de Género y en la página web hay artículos sobre eso. Por eso me animé a mandar un mail. Pensé: Me tiro un lance'. A las tres horas me respondieron: me agradecieron por escribirles, por plantear mi inquietud y se pusieron a disposición", contó Naimid, que atendió a TN desde Chile, país al que viajó por cuestiones laborales.
Luego de ese intercambio de mails y de algunas conversaciones se abrió un proceso que duró siete meses, pero que terminó con una foto en la que Naimid muestra una enorme sonrisa y exhibe ante la cámara su carnet como "primer socie no binarie de la historia de Vélez", según publicó en sus redes.
Una vida ligada a Vélez
"Soy de Liniers, nací ahí y toda mi familia es de la zona, mis abuelos son de Versalles. Mi relación con el club de niño fue cercana: iba a un colegio al que iban muchos jugadores de la Reserva y yo era socio e iba a la pileta. Nunca fui apasionado del fútbol, pero la institución sí estaba dentro de mi vida y de lo cotidiano", relató el periodista.
Su familia paterna fue la que propició el vínculo con Vélez. Su papá, su tío y su abuelo son hinchas del club. Pero fueron las mujeres las que fortalecieron esa ligazón con el Fortín: su bisabuela Florencia recibió un diploma como vitalicia y su abuela Aída, ya fallecida, también fue socia. "Yo sabía que no hacía falta, pero cuando me acerqué, llevé su carnet para que vean que soy de Vélez posta', que hay una genealogía en mi familia que me permite ser del club", sostiene y ríe.
De hecho, algunos de sus recuerdos de la niñez están teñidos de esa pasión familiar por el fútbol: "Cuando se ganó la Copa Intercontinental en Japón en el 94, yo tenía tres años. Mi papá me llevó a la cancha, el equipo dio la vuelta olímpica, después abrieron el campo de juego para que bajemos y yo estuve ahí". Sin embargo, con el correr de los años fue perdiendo contacto con la institución.
Su proceso de transición y el momento de reconocimiento público como una persona no binaria se dio durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Al mismo tiempo, también crecieron las ganas de empezar a ir a un lugar para hacer deporte y de encontrar, junto a su marido, "D", cierto sentido de comunidad. "Ahí volvió rápido Vélez a mi cabeza", destacó.
