Pese a que la vara en términos de ganancias es elevada, el incipiente impuesto a la "renta inesperada" sobre las empresas que incrementaron sus márgenes por encima de los $1000 millones respecto del 2021 ya puso en guardia al sector privado.
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Renta "inesperada": cuáles son los rubros expuestos en Mendoza y qué dicen los empresarios
A priori todo apunta a los ingresos del rubro cerealero, por su incidencia en la demanda de alimentos a nivel mundial que creció con la pandemia y la guerra Rusia-Ucrania le dio mayor impulso. Pero en Mendoza no son pocas las voces que ya se hacen oír, mientras el Gobierno nacional define la alícuota del gravamen a tratarse en el Congreso.
La recaudación de Ingresos Brutos durante el primer trimestre del 2022, indicador inequívoco del crecimiento de la facturación, según los registros de ATM acumula algo más de $19.900 millones, con un récord en enero (algo más de $6.800 millones). Un resultado que la coloca un 60% por encima del mismo período del 2021.
Y si bien la inflación incide, en el universo de los grandes contribuyentes que tiene la provincia las cifras colocarían a los actores de algunas actividades más cerca del parámetro numérico fijado por el ministro de Economía, Martín Guzmán. Esto, sin ponderar si es producto, o no, de ganancias extraordinarias e "inesperadas".
Los expuestos por su "renta inesperada"
Dentro del Top Ten del 2021 se destacan fundamentalmente, las relacionadas con el consumo masivo y las finanzas. Son las que más aportaron a los $29.600 millones recaudados al cabo del último cuatrimestre del año pasado, seguidas por el sector de manufacturas.
Puntualmente, el comercio mayorista (sobre sostenido por el retail, con las cadenas de híper) superó los $8.500 millones en Ingresos Brutos. Muy cerca se ubicaron los servicios financieros con algo más de $7.760 millones, mientras que las industrias rozaron los $5.500 millones. Es decir, casi un 70% del total de la recaudación.
Muy lejos quedaron algunas multinacionales mendocinas como Impsa. Tras la reestructuración producto de su crisis financiera por la cual en 2021 se convirtió en una firma con participación estatal, ahora la mega-metalmecánica busca retomar el rumbo perdido. Y equilibrar sus números.
Para Mariano Güizzo, presidente de Asinmet (Asociación de Industriales Metalúrgicos) "de no haber atravesado casi una década con complicaciones, Impsa podría ser un caso. Evidentemente, la presión tributaria en Argentina impide más inversiones; no podemos tener 165 impuestos, aunque este intente ser un paliativo frente a la inflación que afecta a la distribución de ingresos".
Por ahora, sólo se sabe que el espectro de grandes contribuyentes apuntados por su "renta inesperada" de más de $1000 millones no superaría el 3%. Aún así, Güizzo, al frente de una cámara con mayoría de pymes que también agrupa a firmas de hasta 150 empleados vinculadas a la energía y el petróleo, sugiere "pensar al revés: no recaudar más con más impuestos, sino cómo hacer crecer la actividad".
Impacto incierto, rechazo mayoritario
Parafraseando a Guzmán, el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, había señalado que "este impuesto es inesperado". Y rechazó la iniciativa al afirmar que "a 165 impuestos sumarle otro más no es nuestra política", además de considerar que las empresas son "consecuencia y no causa de la inflación, porque la presión fiscal sobre los alimentos llega al 40%".
Por el contrario, para Alfredo Cecchi, empresario olivícola y presidente de la FEM (Federación Económica de Mendoza) todo indica que el gravámen "está pensado frente a los aumentos que se esperan a raíz de la suba de los commoditys por la guerra". Y lo ejemplificó con la comercialización de aceite de girasol, un 50% del cual se produce en Ucrania "y si bien con la cosecha perdida se sustituirá por el de soja, cabe esperar que los precios sigan en alza".
El dirigente coincidió en la necesidad de cambiar la matriz impositiva y fue más allá, al relativizar su impacto en la economía regional.
"De una primera estimación con Coninagro y Sociedad Rural sobre los grupos de mayor facturación no surge nada inesperado. Sería una suerte de "compensación" a una suba de retenciones que está en veremos, para un campo que afronta subas estrafalarias en los insumos, pero con el último "impuestazo" entraron mucho más de los que esperábamos", resumió Cecchi.
Los principales actores del sector vitivinícola ayer mantenían reuniones para evaluar la situación y tomar postura desde una industria con un alto porcentaje de concentración. Y donde nadie puede descartar que algunos de los grandes holdings exportadores terminen incluídos en la nómina de contribuyentes de la alícuota.
Sin embargo, a criterio de la presidente de Bodegas de Argentina, Patricia Freuler Ortiz "esperamos que no nos afecte. Todos los indicadores oficiales del INV muestran que están cayendo las ventas, y varios de los grandes grupos tienen mucho mercado interno, donde se pierde plata".
Respecto a eventuales quitas o reducción de la alícuota en caso de reinversiones productivas, la empresaria aseguró que "es lo venimos planteando respecto al impuesto a las Ganancias. Pero un nuevo tributo no es en lo que nosotros creemos, para nada".
Justamente, Ganancias es la medida a la que varios se aferran para pelear una supuesta confiscatoriedad del pretendido nuevo gravámen que vendría a complementarlo.
"Es otro tema a discutir: si la "renta inesperada" supera una tasa del 50%, pasando a ser confiscatorio para el contribuyente", argumentó al respecto Güizzo. Es que entrela alícuota del 35% de Ganancias y la tasa por distribución de dividendos que afrontan muchas empresas, el compromiso llega actualmente al 40% de los ingresos .
Crítico documento de la UIM
La Unión Industrial de Mendoza (UIM) expresa su negativa y rechazo al proyecto anunciado para gravar los ingresos a las empresas que obtengan mayores ganancias producto del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Así como sucedió con el llamado Impuesto a las Grandes Fortunas, el actual gobierno ha vuelto aquedarse sin ideas para salir de la crisis económica existente así como demuestra que su apuesta no es a la producción o el trabajo sino al aumento de gastos del Estado que -está demostrado- no ha servido para salir de la difícil situación que atraviesa el país.
Por otro lado, el hecho de que se pretendan gravar "márgenes de ganancia anormalmente elevados" o "ganancias netas con aumentos significativos" otorga un marco de discrecionalidad que ningún ente recaudador debería detentar en un Estado de Derecho.
La UIM repite que la presión fiscal, la burocracia y las reglas que cambian de manera continua atentan contra la producción, la creación de trabajo genuino, la inversión que tracciona el desarrollo económico al tiempo que se alienta la incertidumbre, la suba de precios y la pobreza que no deja de crecer.