Excepción del BCRA también para otros sectores

Nación avaló llevar de u$s 250 mil a 750 mil el pago para importar botellas, pero los aranceles siguen

Por Miguel Ángel Flores

El tire y afloje entre la Provincia y la Nación para facilitar la importación de botellas sumó un capítulo más. Es que el BCRA (Banco Central de la República Argentina) accedió a flexibilizar parcialmente el "cepo" al pago de anticipos a los proveedores extranjeros, con lo que los compradores podrán adelantar hasta u$s 750 mil para asegurarse el insumo.

Sin embargo, hay otro planteo que mantiene el Gobierno mendocino por ahora sin respuesta: la quita de aranceles de importación (10%) y la llamada "tasa estadística" (3%). Así se abaratarían el costo, y por ende el precio final, del producto puesto en la provincia, según el argumento esgrimido por el ministro de Economía provincial, Enrique Vaquié, y el titular del Banco, Miguel Pesce.

Respecto a los adelantos que requieren los proveedores extranjeros, la industria requiere desembolsar hasta u$s 1 millón por operación. Pero el BCRA redujo a comienzos de octubre ese importe a u$s 250 mil, que desde ahora subiría a u$s 750 mil o más por distintas vías, tras la decisión resultante del último encuentro entre representantes de la cartera de Vaquié y colaboradores de Pesce.

"En realidad, es lo que se llama "pago a la vista", cuando las botellas están para el embarque, porque el pago anticipado seguirá en u$s 250 mil. La resolución del Central modifica a la anterior y regirá mientras no se emita otra. En realidad no necesitamos una medida permanente, sino resolver la urgencia de importar insumos, aunque también dependerá de que las cristalerías extranjeras lo acepten", precisó el subsecretario de Industria y Comercio de la provincia, Alejandro Zlotolow.

 Una medida general

El criterio expuesto por el Central ante el reclamo mendocino tiene que ver con el control del mercado cambiario: el pago a la vista es contra embarque, mientras que el anticipo se vincula a evitar el drenaje de dólares al exterior sin tener certeza sobre el momento de ingreso del bien importado y la coincidencia de montos. En setiembre se había detectado una diferencia de u$s 400 millones que disparó el "cepo" actual a las importaciones.

Así fue que el gerente general del organismo, Agustín Torcassi, dió el ok a la excepción, que en principio tendría carácter general. Es decir, si bien va a permitir destrabar el ingreso de botellas desde Túnez para subsanar el faltante para la industria vitivinícola, accedió a emitir una resolución  "paragüas", que beneficie a todos los sectores afectados por las restricciones, como la olivicultura y la metalmecánica, donde en algunos casos el tope de pagos al exterior se redujo más de 50%. 

Hasta ahora, según el BCRA la medida sólo aplica "en los casos en que se estén realizando importaciones por mayor valor del que se ha ingresado", por lo que sus estadísticas oficiales marcan un impacto sobre un 13% del total.

Aranceles, en veremos

Paralelamente, siguen las gestiones para lograr una eliminación de los aranceles de importación y la llamada "tasa estadística", que suman un 13% sobre el costo de los insumos ingresados.  De hecho, luego de una nota dirigida al ministro de Economía, Martín Guzmán, autoridades de esa cartera se reunieron con funcionarios del ministerio homónimo en Mendoza.

Agustín Lodola, subsecretario de Programación Regional y Sectorial, y Anastasia Daicich, directora de Seguimiento de Gestión del Ministerio de Economía, se encontraron virtualmente con Zlotolow y su par de Agricultura, Sergio Moralejo, y representantes de Mendoza Fiduciara y Promendoza. Los representantes de Guzmán receptaron un informe completo sobre cómo afectan los impuestos a la industria de Mendoza, se comprometieron a analizar el pedido e incluso en traducirlo en una decisión que se aplique a otras provincias.

El pedido tiene un sustento importante: sin esos gravámenes, sólo en el caso de las botellas traídas desde el exterior la brecha de precio versus lo que pagan las bodegas en Mendoza podría reducirse un 30%. Un porcentaje nada despreciable si se tiene en cuenta que los modelos importados llegarían al puerto de Buenos Aires entre los u$s 0,30 y u$s 0,45 por unidad. 

Aunque las definiciones se han traducido en pocas medidas concretas, justamente la semana pasada, luego de otra reunión con la UIA (Unión Industrial Argentina), Pesce había dado algunas señales a favor de una flexibilización del cepo que, en principio, se preveía para todo el mes de octubre.

Fue cuando abrió la puerta a eliminar restricciones con una condición: que las empresas no aprovechen el acceso al dólar oficial para especular con sobrestockeos

Pero como suele ocurrir ante la presión sobre la brecha cambiaria, algunos importadores especulan y cancelan por adelantado el grueso de sus compras al exterior para garantizarse un dólar más barato: por esa vía, en setiembre se pagaron u$s400 millones más que las importaciones efectivamente ingresadas al país.

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