Contaminación y disponibilidad, los factores

Cada vez se perfora a mayor profundidad para extraer agua destinada al consumo en Mendoza

Por Miguel Ángel Flores

Los primeros días por encima de 35°C anticipan la llegada del verano y también un repunte del consumo de agua potable cuando la oferta no abunda en Mendoza. En ese contexto, el Departamento General de Irrigación analiza un cambio de criterio al autorizar a Aysam nuevas perforaciones, que requieren cada vez más profundidad para extraer un recurso subterráneo de calidad.

Si bien el agua para uso poblacional es prioridad, contaminación y disponibilidad de agua son los dos factores que más condicionan en zonas pobladas. Así es que, mientras en algunas todavía se perfora a alrededor de 80 metros, otros acuíferos, como en zona Este, requieren ir a 4 veces más abajo para encontrar agua en condiciones adecuadas.

"Las perforaciones para agua potable siempre estuvieron autorizadas, más allá de restricciones a nuevos pozos en zonas de Mendoza. Hay todo un mapa de disponibilidad que muestra donde se pueden hacer sin ningún problema y en que parte de una cuenca están restringidos por distintas causas como niveles estáticos (ubicación del agua subterránea respecto a la superficie del terreno) o problemas de calidad", explica Rubén Villodas, subsecretario de Gestión Hídrica del DGI.  

Mientras tanto, Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam) evalúa las áreas que requieren reforzar las redes de agua potable. A partir de ese análisis, la empresa debe elevar a Irrigación esas necesidades por cuenca hídrica, determinantes para nuevos pozos como la que ya se decidió encarar en zona Este.

Un caso es el que empresa prestadora del servicio de agua y cloacas perforará a 300 m, en 10" de diámetro, para "abastecimiento poblacional" en su propiedad ubicada en Unión Vecinal Barrio Juan XIII, de Rivadavia. Mientras tanto, avanza el acuerdo con Irrigación para generalizar la micromedición del consumo en la Provincia con los primeros 20 mil equipos a instalar. 

Más allá del nivel 3

De acuerdo a los registros del DGI la profundidad depende de la zona en la que se realice. Aunque hay algunas donde detectar agua resulta algo más complejo.

Según Villodas, "en la cuenca del Tunuyán Inferior, que abarca Rivadavia, San Martín, Junín, Santa Rosa y La Paz, hay zonas con el acuífero restringido por problemas de calidad. Históricamente se dice que tiene tres niveles de toma de agua, a 150 metros, otro a algo más de 200 y un tercero por debajo de los 300: el primero desde hace años tiene problemas de contaminación, que el segundo está presentando también; así es que por un tema de calidad y tratamiento del agua se está yendo a esa profundidad. Lo cierto es que es un acuífero multicapa, con mucha variabilidad".

Sin embargo, el mapa muestra diversidad territorial de acuerdo a la situación de los distintos acuíferos. "Hay de todo, incluso todavía se puede encontrar a 70 u 80 metros, pero 140 metros es algo común. También depende de la topografía superficial", agrega el experto, para quien el panorama reviste mayor complejidad en otras cuencas con hasta 4 sistemas subterráneos de agua.

Con todo ¿nos encaminamos, por necesidad, a tener que profundizar cada vez más encontrar agua?

"Está claro es que los acuíferos responden a la hidrología de la cuenca. Si, como está pasando en todos los ríos de Mendoza, hay menos nieve y caudal, indudablemente bajan los niveles. Por el contrario, en años en que los volúmenes empiezan a subir también lo hacen, aunque la variación es más lenta. Después de 10 o 12 años de sequía, los niveles estáticos de los acuíferos que medimos todos los años han bajado, marcan una tendencia y en algunos casos han tenido que profundizarse los pozos", considera Villodas.

Otro criterio en análisis

El panorama puede variar inclusive en función de la cantidad de perforaciones por una cuestión de mayor demanda. Uno de los aspectos que están bajo la lupa de cara al futuro.

Al margen de la instalación de medidores, el consumo poblacional no es, por ahora, una variable de ajuste. Sin embargo, Irrigación y Aysam ya evalúan cómo optimizar el uso, y nadie descarta nuevas pautas respecto al caudal de agua subterránea a extraer.

En tal sentido el directivo reconoce "se está evaluando ese tipo de medidas en algún momento, a futuro. Trabajamos para lograr una nueva reglamentación. Particularmente hoy, a solicitud de Aysam y otros operadores, se está entregando agua sin ningún tipo de restricción, pero hay un consumo excesivo: son más de 350 litros por persona y por día pero las pérdidas en los sistemas de distribución hacen que la entrega sea de entre 700 y 750. Es demasiado, pero no tenemos la potestad para reducir ese volumen". 

Una de las alternativas puede ser entregar agua por "bloques" y cobrar un costo diferencial por el excedente. Algo que las autoridades reconocen también está atado a que prospere la medición y el control de las pérdidas.


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