Liderazgo y Empresa - Opinión
Maradona y el factor de lo imprevisible en la toma de decisiones
Domingo, 29 de agosto de 2021Por Eduardo Press.

Hace unos años algunos investigadores analizaron los 109 penales que pateó Maradona entre 1977 y 1997. El Diez anotó el 85,1% de sus intentos. Cuando eligió la izquierda del arquero, la tasa de aciertos fue de 84,6%. Cuando pateó a la derecha, subió apenas al 85,7%. Los académicos sacaron dos conclusiones relevantes: a) era imposible predecir si el ídolo se decidiría por uno u otro lado; y b) sus probabilidades de marcar resultaban estadísticamente idénticas con distintas estrategias.

Ganar o perder depende lo que hace uno, y de lo que hace el otro. Pasa en el fútbol, en los mercados financieros y en las empresas. Uno de los temas más fascinantes es comprender qué motiva una determinada conducta frente a la toma de decisiones. Cuando se examina cada estrategia posible, un jugador (o la alta dirección) debe considerar todas las respuestas posibles del adversario y encontrar la opción que minimice lo más posible la pérdida.

Cuando escuchamos de alguno de nuestros clientes sus planes, estrategias, cómo piensa resolver tal o cual problema, preguntamos si tiene en cuenta las repercusiones que su decisión podría tener en su personal, clientes, proveedores, finanzas y hasta en él mismo. En general las respuestas fueron negativas. Casi nadie da ese paso más allá para imaginar, en su totalidad, las repercusiones a futuro que puede traer una toma de decisiones. Aunque recomendamos hacerlo también entendemos que preverlo tampoco es garantía de éxito.

Es imposible predecir exactamente el resultado de ciertas decisiones porque las personas involucradas aleatorizan sus acciones, los datos de la historia de estos sucesos resultan inútiles para la predicción.

¿Sirven los datos de lo que pasó antes para predecir un comportamiento futuro?

La experiencia da más una respuesta negativa que afirmativa.

Un dato curioso, haciendo un relevamiento de las predicciones realizadas en 1950 sobre cómo iba ser el mundo en el año 2000 encontramos que un mínimo porcentaje se vieron reflejadas en la realidad.

La imprevisibilidad es inherente a la naturaleza de cualquier plan estratégico por mejor información que se tenga.

Nassim Taleb en su libro "Big Data" dice: "Me ha resultado muy difícil explicar que cuantos más datos, menos se sabe qué está pasando.... La gente todavía tiene la ilusión de que ciencia significa más datos".

Para tomar una decisión se necesitan datos que, en el mejor de los casos, nos den una idea aproximada de qué camino tomar.

En el último tiempo hubo una explosión del "big data" , pero ¿esto nos ayuda a aclarar el panorama?. "muchos datos pueden agregar ruido y poca señal". Aunque podamos tener la información necesaria, sin embargo aún se mantiene un grado de imprevisibilidad irreductible.

El exceso de información no es nuevo. Russell L. Ackoff fue un pionero y promotor del enfoque de sistemas y la investigación de operaciones aplicada al campo de las ciencias administrativas. En 1967 declaró que los directivos sufrían una sobrecarga de información irrelevante y aconsejó que los sistemas de información les dieran sólo información que precisaran paras sus tareas. Unos años después Alvin Toffler en su libro "Future Shock" plantea cómo el exceso de información perjudica la comprensión y la toma de decisiones. A su vez genera confusión, estrés e irónicamente, desinformación. La falta del pensamiento crítico dificulta la filtración de qué es relevante y qué no, y he aquí la importancia de una buena gestión de la información en las empresas. Si damos datos sin un objetivo claro y sin discriminar a quién, lo más probable es que generemos un caos que se podría haber evitado. Después pueden llegar las preguntas de "¿cómo no sabías si te lo dije?".

¿Quién es el responsable de hacer que llegue contenido de calidad hacia el interior de la empresa?

En primer lugar los directivos, también todos los que compartimos información sin analizarla y quienes la producen. La responsabilidad es compartida, aunque los líderes tienen más protagonismo en esta problemática que los otros.

Los problemas de la abundancia de información en las empresas lo vemos en varios sectores: planificaciones financieras, en el relevamiento de stock, en la planificación de la producción, en temas de seguridad e higiene. Hace tiempo recibimos consultas de dos empresas diferentes en las cuales habían ocurrido accidentes fatales, curiosamente los accidentados eran parte del personal más antiguo. ¿Desconocían las instrucciones? Seguramente no. ¿qué les ofrecían las consultoras especialistas en seguridad? Capacitaciones para ofrecer más información. No podemos afirmar que hubiera sido por exceso pero si estamos convencidos que no fue por una falta de conocimiento de las normas.

La información está disponible, de lo que no tenemos certeza es del entendimiento real y del compromiso con lo que se sabe.

Adaptarnos, gestionar la sobrecarga de información y conocer los sesgos que puede producir es importante. Así podemos ser más conscientes de las características humanas que afectan a nuestras decisiones. Se trata de controlar y filtrar el flujo de información para que no nos afecte tanto emocionalmente y poder diferenciar la información relevante de la irrelevante.

Finalmente la creatividad, la incertidumbre y el azar siguen siendo jugadores centrales en nuestras vidas.

Amigo lector: en su empresa, ¿creen fielmente en las planificaciones o también tienen en cuenta la imprevisibilidad y la necesidad de tener escenarios alternativos?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en psicología organizacional

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