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Cuántos presos están bajo prisión domiciliaria en contexto de pandemia en Mendoza

El año pasado, cuando inició la pandemia, la situación de los presos se convirtió en un tema de debate nacional. Es que organismos internacionales de derechos humanos pidieron evitar el hacinamiento en cárceles para no poner en riesgo la vida de los reclusos. Esta sugerencia generó rechazo en amplios sectores de la sociedad, encolumnados principalmente en la oposición al gobierno nacional. ¿Cuál fue la situación en Mendoza?

En nuestra provincia el número de prisiones domiciliarias otorgadas a causa del Covid es relativamente bajo, aunque son varios centenares los reos que mantienen esta modalidad de detención.

Si bien fueron varios los países que tomaron la recomendación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tales como Brasil, Estados Unidos, Italia, Irán, México y Reino Unido; las prisiones domiciliarias que se otorgaron en Argentina quedaron bajo la lupa, en muchos casos porque se denunció que los delincuentes volvieron a los ámbitos donde se cometieron los delitos.

Con el correr de los meses se fueron conociendo números de las popularmente llamadas "liberaciones" y algunos casos concretos pusieron en tela de juicio si estas medidas eran tomadas adecuadamente por los jueces que las dispusieron. Ante la polémica que se generó cuando se conoció que muchos de los detenidos podrían acceder a este cambio en la modalidad de detención, el propio presidente Alberto Fernández salió a explicar que las decisiones no eran tomadas por el Gobierno, sino por los jueces. "En la Argentina la solución del problema está en manos de los tribunales. Son los jueces naturales quienes, de considerarlo necesario, disponen libertades", dijo en su momento Fernández, intentando deslindarse de la controversia.

Por su parte, el gobernador Rodolfo Suarez fue mucho más contundente con su postura y la expresó en su discurso del 1 de Mayo del 2020, cuando dijo que en Mendoza "no hay excusas para los 'sacapresos' que viven pidiendo masivas prisiones domiciliarias y excarcelaciones con cualquier excusa, por ejemplo ahora, invocando los riesgos del coronavirus. En Mendoza las condenas se cumplen".

Lo cierto es que en la provincia fueron unas cien personas las que accedieron al cambio de modalidad de detención por causa específica del Covid. De ellos, casi la mitad fueron mujeres. De este centenar, son muy pocos quienes se mantienen bajo ese régimen al día de hoy. Debido a que muchos ya cumplieron su pena, "muy pocos" volvieron al penal por incumplimiento o por diversas situaciones familiares (como violencia o porque no se les proveía domicilio para su alojamiento).

Si bien se presentaron más de 500 pedidos de prisiones domiciliarias, e incluso hubo Habeas Corpus colectivo, los jueces desacreditaron la mayoría entendiendo que el riesgo sanitario en las cárceles mendocinas no era tal, teniendo en cuenta que en los últimos años se produjo un proceso de ampliación de plazas con nuevos penales, que redujo el hacinamiento. Los números marcan que la situación se mantuvo bajo control: se registraron 103 casos de Covid positivo en toda la población carcelaria de Mendoza en 2020 y lo que va de 2021.

SITIO ANDINO pidió información detallada a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza a través de la Ley de Acceso a la Información Pública, para conocer la cantidad de presos que a la actualidad tienen el beneficio de la prisión domiciliaria.  Bajó el título "LISTADO DE PPL QUE PERMANECIAN EN PRISION DOMICILIARIA HASTA EL DIA 04/05 2021 EN CONTEXTO DE PANDEMIA", el organismo brindó el detalle. 

Los datos son complejos, pero como conclusión se puede decir que son 398 las personas que mantienen esta modalidad de detención a la fecha. Sin embargo, vale aclarar que en estos casos, no accedieron a la prisión domiciliaria por el Covid, sino que la pandemia hizo que se mantengan o en algunos casos se extendieran algunas de las que ya estaban vigentes.

Las explicaciones e interpretaciones pueden ser muchas. Concretamente, responde a una situación sanitaria, admitieron desde el Poder Judicial. Es decir si estaban en el medio libre, el ingreso a las penitenciarías implicaba un riesgo sanitario mayor de ingreso del virus a las unidades penitenciarias.

Según el detalle elevado por la SCJM a este medio, son 398 personas las que tienen la prisión domiciliaria a la fecha. De ese total, 221 son procesados (174 del sistema provincial y 47 del federal), es decir personas detenidas sin condena. Mientras que el restante 177 está condenado (151 son del sistema provincial y 26 del federal).

Análisis aparte merece la situación de las personas detenidas sin condena ya que los tribunales optan porque esperen el juicio fuera del penal cuando acreditan situaciones de salud y/o familiares, por el tipo de delito; y la "certeza" de que no representan peligro de fuga. O en el caso de que sea el primer delito que comete, entre otras variables.

Sin embargo, en estos casos muchos de los delitos por los que están esperando su juicio son graves. En el listado aportado por la Corte, aparecen dos personas investigadas por delitos de lesa humanidad (en estos casos se estima que permanecen con prisión domiciliaria por la edad avanzada). Además, un tercio de los procesados provinciales está siendo investigado por abuso sexual (con sus diferentes agravantes y la espera de la ampliación de pruebas que respalden la denuncia de la víctima). Pero aparecen también delitos como homicidios, amenazas, violencia de género, romo agravado por el uso de arma de fuego, narcotráfico, asociación ilícita, portación ilegal de arma de fuego, entre otros.

Mientras que en el caso de los condenados (siempre atendiendo los casos de personas con prisión domiciliaria) aparecen los más variados casos de incumplimientos al Código Penal. Desde abuso sexual, violencia de género, homicidio simple, agravado y criminis causa, robo agravado, estafa, intento de homicidio, lesiones leves, e innumerables casos más; también figuran allí las personas que no cumplieron con el aislamiento preventivo, social y obligatorio que fue dispuesto por el Gobierno y por lo cual obtuvieron una condena rápida aunque con las condiciones que legalmente ameritan la prisión domiciliaria.

Otro dato, es que apenas 4 condenados de esta lista oficial estaba en alcaidías y hoy mantienen la prisión domiciliaria. Mientras que cerca de diez mantenían el régimen de "entrada y salida" del penal, y se optó por suspender los ingresos, atentos al riesgo sanitario.

"Fueron muy pocas las personas que accedieron al régimen de prisión domiciliaria y principalmente fueron quienes ya tenían el régimen de salidas transitorias o estaban a punto de cumplir su condena. Incluso, a otras personas se les prohibieron estas salidas", expresó Lucas Lecour, referente de la organización Xumec, que en marzo del año pasado presentó un Habeas Corpus colectivo pidiendo cambios de modalidad de detención para personas con enfermedades preexistentes, que fue rechazado. Según los primeros relevamientos, en toda la población carcerlaria (5.000 personas), hay 800 con patologías asociadas.

"Creo que los jueces tuvieron cierta resistencia a otorgar prisiones domiciliarias por toda la presión que surgió", advirtió el abogado. "Hasta el año pasado fue mínima la incidencia de las prisiones domiciliarias por causa específica del Covid", agregó.

En esto coincidió el juez Sebastián Sarmiento, juez de Ejecución Penal de la Provincia. "En Mendoza se puso un criterio más estricto para otorgar prisiones domiciliarias, a diferencia de lo que se pensó. Las estadísticas marcan que se actúo de manera correcta y las restricciones de prisión domiciliaria fueron bien otorgadas", sostuvo. 

El juez indicó que hubo una excesiva cantidad de pedidos del cambio de modalidad de detención que "saturó el sistema", y que muchas de ellas "se solicitaron de manera irresponsable". Sin embargo, admitió que en los últimos meses esto cambió: "La situación varío porque está siendo vacunada la población de riesgo en los penales, de acuerdo al cronograma provincial. Eso hizo que se redujeran los pedidos".

Por otra parte, sostuvo que en Mendoza las prisiones domiciliarias que se otorgaron no implicaron riesgos.  "No ha habido hechos que impliquen graves incumplimientos, a mi me tocó resolver 5, pero no de gravedad. De hecho, algunos volvieron de forma voluntaria por diversos motivos familiares", expresó, a diferencia de lo que sucedió en diferentes puntos del país, con casos resonantes.

Además, explicó que "la gran mayoría de las prisiones domiciliarias se otorgan durante el proceso y no necesariamente por causa de enfermedad: sino porque acreditan que no hay riesgo de fuga, que se han sometido al proceso, la carátula no es tan grave, que están lejos de la víctima o el denunciante, y se puede otorgar esta detención domiciliaria". 

"En el caso de las mujeres hay muchas condenadas bajo este régimen porque tienen hijos menores de cinco años, pero en varones -que es el 95% de los detenidos- la mayoría de las domiciliarias son durante el proceso y no la condena", sostuvo.

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