-Cuidado que se vienen tiempos difíciles. Hay que ser precavidos y esperar un poco para hacer esa inversión.
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Pedro Gerardi, un periodista que enorgullece la profesión
-¿Quién lo dijo?
-Pedro Gerardi, anoche en la tele...
-Entonces esperemos...
Pedro Pablo Gerardi es sinónimo de periodismo. Y, lleva adelante su profesión con absoluta responsabilidad, se transformó en una palabra autorizada. "Lo dijo Pedro Gerardi" y con eso basta para ser real.
La historia de Pedro Pablo Gerardi demuestra que comenzó su carrera en General Alvear, siendo locutor de LV23 Radio Río Atuel, medio perteneciente al Grupo Álvarez, en enero de 1973. En el año 1987 ingresó a CTC San Rafael, dedicándose no solamente a la radio, sino a la televisión en su carácter de periodista, tarea que continuó hasta el momento de su jubilación en abril de 2017, aunque sigue ligado a la televisión a través de su galardonado y prestigioso programa "Periodismo de opinión", que ya lleva 27 años al aire.
En este Día del periodista, qué mejor que conocer un poco más a uno de los que hacen digna a nuestra profesión:
-¿Por qué eligió el periodismo como profesión?
-Desde muy chico me entusiasmó escribir. Ya en la escuela primaria redactaba más o menos bien, y de ahí me di cuenta que lo que más me interesaba era describir cosas reales y actuales. Por ello empecé a participar en los clásicos periódicos o publicaciones escolares. En la secundaria esto se intensificó, alternando con tareas de locución, otra de mis pasiones laborales. El punto cúlmine de mi vocación y convencimiento de que ésta era mi vocación, llegó cuando ingresé "profesionalmente" a LV23 Radio Río Atuel de General Alvear, el 1 de enero de 1973. Pude sumar conocimientos académicos además de empíricos, y transité por otras radios, gráfica y televisión, donde aún continúo (Medios Andinos).
-¿Cómo ve el periodismo argentino en este 2021?
-Me permito hacer una distinción entre el periodismo del interior y los grandes medios nacionales asentados en CABA. Al primero lo veo cada vez más enfocado a la realidad de su región y comprometido con su gente. Basta oir, ver o leer lo que nos comunican sus principales medios. Y no sólo los de las grandes ciudades, sino también los ubicados en localidades demográficamente menores. El segundo, quizá por necesidad coyuntural, pero hoy demasiado enfocado en el llamado AMBA: las aglomeraciones en la estación Constitución, o las diferencias entre Fernández, Rodríguez Larreta y Kicillof, parecieran ocupar la mayor parte de la agenda. Esto puede parecer circunstancial. Pero más allá, en lo general, también más comprometido, aunque sustenten posiciones diametralmente opuestos entre sí en algunos medios. Para mi gusto, demasiado ocupados en la farándula.
-¿Qué es lo que más le costó sostener en su carrera periodística?
-Lo que más me costó -y me cuesta- es mantener mis principios y no ceder ante presiones de cualquier índole, que atenten contra ellos.
-¿Cuál fue la mejor noticia que dio? ¿Y la entrevista más linda?
-La mejor noticia, el fin de la guerra de Malvinas. También la elección del actual Papa Francisco. Aunque no me tocó personalmente dar esta noticia, todo lo que he venido informando sobre el tema, desde entonces, me satisface profundamente. Salvando las distancias, y a nivel local, todo lo referido a mi pueblo natal, Villa Atuel. En entrevistas, la nota con el actual presidente indio Narendra Modi, cuando era gobernador de Guyarat y se candidateaba para la primera magistratura. Fue el más votado del mundo. Además, dialogar con presidentes como Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde; y Néstor Kirchner cuando era candidato. Sumo una entrevista a un grupo de habitantes de Malvinas.
-Usted es un referente de esta profesión, ¿qué le dice al que sueña con ser periodista?
-Le digo que tiene que ser su vocación profunda permanente, no un entusiasmo pasajero ni una ilusión por estar -a veces- en la marquesina, o la vidriera. Capacitarse siempre, aprender todos los días, no desfallecer ante obstáculos que seguramente habrá. Armarse de coraje, voluntad y -a veces- paciencia. Seguir adelante con lo que considere bueno para su comunidad, fiel a los principios que lo sostengan, sin dejarse llevar por los vientos que corran circunstancialmente. Parece utópico, pero puede ser real.