Luego de 40 años, la última súpertienda del Centro mendocino deja su icónica sucursal

Por Miguel Ángel Flores

La marca visible sobre la esquina de 9 de Julio y Las Heras parecía a prueba de crisis y del paso del tiempo. Pero el momento llegó: tras 15 meses duros marcados por la crisis del Covid-19, la clásica súpertienda Balbi Funcional le dice adiós a su locación histórica para reubicarse en otro espacio más austero, con una liquidación de stock que atrae a oleadas de clientes por estos días.

En estos días está disponible un excelente oportunidad para los clientes. Foto: Cristian Lozano

"La pandemia obviamente nos afectó, como a todos. Pero ese no es el motivo", señala lacónicamente el gerente de la sucursal, Ricardo Bimonte, para quien la falta de un acuerdo para la renovación del alquiler apuró la salida. 

Al mismo tiempo, cerca de allí avanza la refacción de un local de más de 1.100 metros cuadrados adquirido por los propietarios, casi 50% más chico que el que desocupará la tienda. Es también el porcentaje de rebajas que aplica a prendas, calzados, blanco y accesorios  dentro del salón, con centenares de mendocinos agolpándose en busca de aprovechar ofertas para todas las edades.

La mudanza la lleva a escasos 200 metros de la Alameda, al lugar que hasta hace un tiempo ocupaba Ribeiro, otra de las cadenas sacudidas por las cíclicas crisis económicas argentinas que la forzaron a achicarse (en abril cerró una sucursal en General Alvear). De frente mucho más estrecho, significa un adiós a las largas y características vidrieras de la marca Balbi, tanto como su segundo piso.

Lugar donde se encontrará el nuevo local por calle San Martin. Foto: Cristian Lozano

"Los arreglos empezaron hace un mes y según el plazo de la obra hay dos por delante todavía", explican desde el equipo responsable de remodelar el nuevo espacio en forma de T. 

El "último mohicano" del viejo Centro

Aunque evita mencionar cifras, según Bimonte, no hay cambios previstos en la estructura del negocio ni en cuanto al personal. Incluso proyecta que "si bien nos achicamos, si hay alguna posibilidad, la idea es agrandarnos nuevamente".  

Es que como el último ejemplar de una especie en extinción, las grandes tiendas, Balbi abrió en Mendoza en 1981 y llegó a ser uno de los 23 eslabones que la cadena supo tener en el país. Pertenece a una generación recordada por los de cuarenta y tantos: entre los '80 y '90 tuvo su apogeo junto a otros clásicos, como Casa Tía, El Guipur o Heredia Funcional, que sucumbieron ante la metamorfosis de un Centro hoy dominado por mercados persas y frecuente rotación de marcas entre las pocas conocidas. 

Una época en la que compartía su prima-hermana, Famularo, otra marca propiedad de la familia Balbi, en este caso dedicada electrodomésticos, equipamiento para el hogar y bicicletas. Durante más de 20 años y hasta su cierre, Famularo ocupó otra esquina, la de San Luis y San Martín, con la que llegó a identificarse casi tanto como Balbi con la suya.

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