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A propósito del lanzamiento de su primer libro de poesía

Capusotto: "No fui otro escribiendo"

Por Redacción de SITIO ANDINO

Nos tiene acostumbrados a sus personajes ácidos, burdos, caricaturas de una cultura en crisis con las que hace una crítica durísima a la sociedad. Pero esta vez, Diego Capusotto nos sorprende con su poesía.

"Lo que teme la noche" (Grupo Editorial Sur) es el nombre del libro en el que se aúnan los poemas de Capusotto con las fotografías de Daniel Berbedés y con el que el actor y humorista nos sorprende. Una conjunción melancólica, introspectiva, silenciosa, en la que las soledades de las imágenes en blanco y negro se funden con una poesía que toca lo íntimo de una poesía que cala en quien la lee.

Sin dudas, quienes se acerquen a "Lo que teme la noche" se encontrarán con otro Capusotto al que deberán aproximarse en una clave muy distinta (pero complementaria) a la del humor, puesto que, como él mismo dice, "hay algo que no sorprende".

En el programa El Buen Salvaje, que conduce el periodista Walter Gazzo -todos los días de 19 a 21 por Radio Andina- aparece la columna literaria "Párrafo aparte", con la guía de Alejandro Frías. Fue precisamente allí, donde el columnista mantuvo una charla con Diego Capusotto en la que lo conoceremos desde un lugar distinto al de la actuación.

-¿Cuál fue la forma de trabajo con Daniel Berbedés? ¿Partían de las fotos o de los poemas?

-Yo le mandé a Daniel, como a otra gente amiga, cosas que iba escribiendo. Entre otras cosas, Daniel es fotógrafo y tiene una serie de fotos que él sacó y que de alguna manera muchas de ellas concordaban o tenían un lenguaje similar a lo que yo estaba escribiendo. Cuando me manda una foto después del primer poema que yo le mando, me pareció interesante sumar los dos lenguajes. Él se encargaba de revisar fotos que tenía y en algunos casos sacó una que otra para el libro, y se ocupaba de ver cada foto que tenía en relación a los textos que yo le mandaba. Ahí fuimos sumando y combinando una cosa con la otra, entonces se hizo un trabajo de ida y vuelta muy interesante. Yo no escribía pensando en la foto que él me iba a mandar, en este caso era al revés, él estaba esperando lo que yo le mandaba para tomar una foto de las tantas que tiene y entonces darle un sentido también en la foto a lo que se estaba contando con palabras.

-Definitivamente, hay una completitud entre la foto y la palabra, especialmente con una imagen que me parece que se sostiene a lo largo del libro, que es la de soledad e introspección, tanto de quien mira como quien escribe.

-Sí, hay algo de eso, porque, finalmente, el escribir tiene mucho que ver con mirarse hacia adentro, tomarse un momento, hallar un dispositivo físico en el escribir que es sentarse, reflexionar, pensar. También algunas cosas que he escrito me aparecían en sueños o me aparecían mientras caminaba y hacía las compras, digo, como suele pasar en cualquier acto creativo, también nos pasaba en el programa que uno estaba haciendo otra cosa y de golpe aparecía alguna idea que después podía ser posible desarrollar. Acá también pasaba lo mismo, y después hay una serie de cosas que suceden, que conmueven y que lo atraviesan a uno y que son escritas a partir de un lenguaje que sale de lo natural y lo cotidiano, como es para mí la poesía. El año tuvo mucho que ver, esto que nos está pasando a todos, y cuestiones también personales aceleraron un proceso que estaba previsto para más adelante. Yo tenía la idea de escribir, de alguna manera siempre lo hice, no con continuidad, pero esta vez me puse a finalmente terminar un proyecto que lo pensaba para más adelante. Y hay algunas cosas que también me sucedieron que aceleraron ese proceso, porque generalmente uno no sólo habla de uno cuando está escribiendo, sino más bien habla de los otros y de lo que le pasa a uno con la otredad. Así salió.

-Creo que pude ver una suerte de llamado a la rebelión en varios poemas, tal vez trazando un puente con tu humor, con esos personajes que incitan, desde la oposición a ellos, a la rebelión.

-En algunos casos sí, porque es lo que a mí me sucede con algunas cuestiones, y hay también alguna resignación de tipo existencial, hay algo también referencial a la muerte, que también me ha tocado este año la pérdida de tres o cuatro personas, no precisamente por el Covid, que fueron muy seguidas y muy tristes, en términos no sólo de pérdida sino también porque fueron muy irruptivas, no era gente que venía con algún problema y que uno podía prever el final. Eso también me dio una sensación de intensificar esta idea de la finitud, de la angustia, del desasosiego, pero frente eso, que es inevitable, que nos cae y nos coloca en un lugar que pareciera de derrota, también hay un acto de resistencia, de no dejarse doblegar tan fácilmente, entonces ahí aparece no sólo la angustia ante la muerte, sino que también aparece la rebelión, y también desde lo político, que está presente no sólo en el libro, sino también en lo que a mí me pasa. No fui otro escribiendo, es esta cantidad de personajes y de palabras que habitan en uno. Entonces, sí, está presente la idea de la muerte, está presente la idea de la rebelión y está presente la idea de asesinar, pero de asesinar no en términos físicos al otro, no en términos de eliminar, sino de terminar con una idea oprobiosa o una idea que nos asfixia y no nos deja respirar y no nos deja vivir.

-Acabás de decir "no fui otro escribiendo", y eso me parece, de alguna manera, la síntesis de lo que hacés en televisión y en el teatro y esta suerte de otro lado que es la poesía, que viene a complementar al Diego Capusotto que conocemos.

-Sí, me han comentado esto que decís, que de alguna manera, para quien tiene un leve seguimiento de mi persona, en términos de lo que hacemos con Pedro [Saborido], lo que hice a lo largo de estos años como actor, digamos que hay algo que no sorprende. No que hay otro que aparece, sino que tiene mucho que ver esto, que es un libro y las fotos, con lo que nosotros venimos diciendo en televisión, en una nota... De otra manera, de otra forma, son palabras que también lo toman a uno y que adquieren, para mí, una fuerza narrativa y expresiva aún mayor que el lenguaje que usamos habitualmente, que también es un lenguaje que pacta, mientras que la poética para mí es un lenguaje un poco más salvaje, que no tiene tanta medición de la consecuencia. Hay algo ahí expulsado que en el lenguaje común suele pasar. El lenguaje cotidiano es el que nos hace tragar las palabras que después son escupidas de esta manera a través de la poética.

-Esto que decís lo cruzo con la suposición de lecturas de textos surrealistas de tu parte. Recién decías que algunas cosas del libro las soñaste, y me parece que ese quiebre de la palabra que proponen el surrealismo y el dadaísmo está muy presente en tu obra.

-Sí, porque también estoy influenciado por esos escritores y escritoras, que a mí me han conmovido. Hay una especie de acercamiento emotivo a lenguajes que han sido tomados y que lo han atravesado a uno.

-¿Hasta cuándo tenemos que esperar el segundo libro de poesía de Capusotto?

-La verdad es que no tengo ni idea. Es muy factible que esta suerte de impulso que tomé haga que repita con lo que aparezca en ese momento, que no sea una continuidad de esto, que a lo mejor para mí sea una especie de desafío en términos de que pueda escribir también de forma más contundente. No son más que deseos de algo que puede pasar o no. En principio, para el año que viene tengo algunos proyectos que espero que finalmente se lleven a cabo, y eso va a depender también de cómo sigue esto de la pandemia, y son proyectos que tienen que ver con la actuación. Y esto de escribir, bueno, es lo único que no me apura. No porque lo otro, lo de la actuación, me esté vigilando, todo lo contrario, me encanta, pero tal vez soy más convocado para la actuación, y esto de la poesía es algo de decisión más propia, lo puedo hacer el año que viene como dentro de diez años, y dentro de diez años puede ser inclusive más interesante para saber qué me pasó de acá hasta entonces y cómo está todo en diez años, porque uno también habla de lo que pasa alrededor, no solamente de cómo está uno frente al mundo, sino también de cómo resuena el mundo en uno. Seguramente, para simplificar la respuesta de si es factible que haga otro libro, algo voy a hacer, pero más adelante. En lo inmediato no creo, pero esto lo digo hoy, no sé qué puede pasar.

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