De que Bernardo Vivares asesinó a golpes y con una espada a su esposa, Mirtha Barchesi el 19 de abril de 2011 ya no hay dudas. El crimen que se perpetró en la vía pública contó con numerosos testigos, quienes desde la pasada semana desfilaron por la Primera Cámara del Crimen para declarar.
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Pidieron prisión perpetua para el hombre que mató con una espada a su mujer
Lo que aún resta determinar es si el delito fue premeditado y con alevosía, tal cual detallaron en sus alegatos la fiscalía y la querella, o si se basó en una emoción violenta justificada en constantes maltratos psicológicos, tal como lo hizo ver la defensa.
Para el fiscal Javier Pascua no hubo ni emoción violenta, ni estado de alienación, como tampoco psicosis en Vivares, ya que mientras golpeaba a su mujer en el piso y al pasar una testigo, intentó ocultar la espada con la que asesinaría a Barchesi.
Tal como reflejó el fiscal, basándose en los informes psiquiátricos, Vivares actuó de forma fría e impulsiva. Además, para el Ministerio Público se actuó con premeditación, ya que el hombre esperó a su mujer con el arma que él mismo fabricó en la parte trasera de la camioneta.
El abogado de la querella, Jorge Millán, por su parte, concluyó que Vivares es un hombre violento con escasa capacidad de crítica y al que no se le puede decir que no.
Por esto, ambos solicitaron la pena máxima para el delito de homicidio agravado por el vínculo.
En tanto, la defensa de Vivares, en manos de Alberto Camaro, alegó que se trató de un crimen impulsado por una emoción violenta, ya que el hombre era ninguneado reiteradamente por su familia.
El letrado buscó justificar el violento acto de su cliente al mencionar que Barchesi le era infiel y que en muchas ocasiones el maltrato psicológico al que era sometido el hombre era peor que un golpe de puño.
Hay acosos que destruyen a una persona, se escuchó decir al defensor, al indicar que los hechos de ninguneo e infidelidad a los que era sometido su defendido lo llevaron a un estado de emoción violenta que desencadenó en el crimen.
Además, Camargo desestimó que se tratara de un homicidio premeditado, ya que ocurrió en la vía pública a la vista de decenas de testigos.
Habría que hablar de violencia de géneros, porque ambos fueron sometidos a hechos violentos, dijo el abogado para justificar el crimen de Vivares y solicitar que se contemple su acción dentro de la emoción violenta por el vínculo, cuya pena es de 10 a 25 años de prisión.
La sentencia se conocerá este viernes, a partir de las 9.30.