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Macri y la costumbre de espiar llegó al extremo de incluir a más de 400 periodistas

La costumbre de Mauricio Macri de espiar a propios y extraños llegó al extremo de incluir entre los vigilados a más de 400 periodistas.

Quedó la prueba en los espionajes ordenados para la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio de 2017 y la Cumbre del G20 de 2018.

Se hallaron tres sobres en el despacho del encargado de Área de Contrainteligencia de la Agencia Federal de Investigaciones, que contenían todo lo que hacían los hombres de prensa espiados: desde fotografías hasta lo que escribían en redes sociales; pasando incluso por los nombres de sus empleadas domésticas.

Primero serán Gustavo Arribas y Silvia Majdalani; y sin dudas luego el propio Macri los que deberán explicar por qué vigilaron a los periodistas de esa forma, como si fueran parte de la oposición. Aunque, cabe recordarlo, lo hizo con gente de su propia tropa, como Laura Alonso o el mismísimo Ernesto Sanz que le ayudó a armar la alianza partidaria que lo llevó al poder.

"Ningún organismo de inteligencia podrá obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción", dice el art. 4 de la Ley de Inteligencia Nacional.

Ergo, no había por qué meterse en la vida, comunicaciones y acciones de los periodistas, si no hubiesen existido pruebas y denuncia previa de un accionar delictivo por parte de ellos.

La justificación inaudita parece haber sido simplemente que esos periodistas iban a ser vigilados atento a que se realizarían en nuestro país encuentros internacionales, como los citados.

La que denunció este espionaje fue Cristina Caamaño, que en su escrito aseveró: "Si un periodista es o no opositor del gobierno de turno no influye en lo más mínimo respecto a las condiciones de seguridad que debían brindarse desde el Estado nacional para llevar a cabo un evento internacional de la envergadura del G-20. Lo mismo respecto a si el periodista publica o no fotos de sus viajes en Instagram o a quien sigue en Twitter, o si milita en el movimiento social ‘Ni Una Menos'".

El espionaje generaba archivos con agregados calificativos que describían la posición que el oficialismo de entonces, le endilgaba a cada espiado: "siempre con posturas contra el Gobierno", "Se opone fuertemente al kirchnerismo", "Hay una foto con Estela de Carlotto", "Utiliza las redes como herramienta de viralización de contenido feminista", "Se destaca en FB la única página de políticos a la que le dio "Me Gusta" es la de Laura Alonso", "En las elecciones presidenciales de 2015 apoyó a Cambiemos".

Los oídos y ojos exógenos e ilegales de Macri llegaban incluso sobre los miembros de la Sociedad Rural Argentina: les sabía desde sus cuentas bancarias, hasta propiedades, sin desmerecer la recolección de datos sobres sus lazos familiares.

La denunciante llevará mañana los elementos probatorios a tribunales, y algunos de los periodistas más reconocidos que verán sus nombres entre las fichas que creó Macri, están: Marcelo Longobardi; Cristina Pérez; Roman Lejtman; Natasha Niebeskikwiat; Martín Di Natale; Fernando Fraquelli; Jaime Rosemberg; Santiago Dapelo; Daniel Malnatti; Gabriel Sued; Federico Mayol; Diego de Nicolás; Noelia Barral Grigera; Guido Carlli Lynch; Daniel Gallo; Gastón Soulages; Liliana Calderón; Ariel Rodríguez; Emiliano Russo; Pablo Gagliano; Maia Jastreblansky; Silvia Naishtat; y Silvina Brandimarte.

El seguimiento espurio del Gobierno de Cambiemos incluyó a los siguientes medios: Clarín, La Nación, Infobae, Perfil, Página 12, Bae, Crónica, El Cronista, Ambito Financiero, La Prensa, Tiempo Argentino, Diario Popular, La Voz del Interior; y las agencias Telam, Noticias Argentinas, así como los portales La Política On Line, The BA Times, El Destape, y la revista Noticias. Ya que estaban no sólo espiaban a los periodistas y productores televisivos, sino que llegaron al ridículo y la vergüenza de meterse hasta con los camarógrafos de Telefé, Canal 13, Todo Noticias, Televisión Pública, Canal 9, C5N, Crónica TV, 26 TV, América 24, CNN en español; y ya que estaban, se vinieron al interior a vigilar a los de Canal 3 de Rosario, el Grupo UNO y Canal 12 de Córdoba. Las radios "escuchadas" en sus equipos de inteligencia, Mitre, Cadena 3, Radio 10, Continental, Rivadavia y Latina. En el día del periodista, conocer este tipo de acciones de un ex Presidente, parece una paradoja, pero en realidad es una triste noticia.

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