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La economía argentina pos- Covid 19: qué hay que esperar, según los especialistas

¿Qué huellas le dejará el Covid-19 a nuestra economía? ¿Cuándo podrán verse signos de recuperación? ¿Quiénes apuestan al corto plazo, y quiénes al largo?. Preguntas que empezamos a hacernos conforme avanza esta cuarentena "administrada", en la que se mezclan actividades que con limitaciones poco a poco vuelven al ruedo, graves dificultades financieras para pagar salarios y el combo inflación-recesión que parece lejos de desaparecer.

"La salida de la recesión está condicionada por la de la cuarentena y el coronavirus, contar con una vacuna, que vuelvan los contagios. El Gobierno ahora dice que el pico sería en junio, para la OMS lo peor está por venir, y en Italia se habla de "segunda ola", eso nos despista respecto a cuándo y cómo, y plantea un segundo tema: según lo que se decida algunos sectores irán más rápido que otros", dice el economista y catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo, Alejandro Trapé.

Con una mirada optimista, Trapé augura que llevará al menos hasta setiembre salir completamente del cepo. Y que los rubros vinculados a la cadena alimenticia (insumos y otros) están en la línea de largada junto al sector de hidrocarburos, otro de los más afectados por la parálisis que conlleva el aislamiento forzado, y servicios financieros "siempre sujeto a las disposiciones oficiales respecto al movimiento de depósitos, como un corralito, por ejemplo". 

En la segunda línea aparecen el transporte y la industria. Y un tercer lote lo conforman los sectores a los que "les costará más, como comercios y restaurantes, además de turismo, porque implica el riesgo de romper el distanciamiento social. Se entiende que el Gobierno será más cuidadoso con la salida; siendo las últimas en autorizarse, considero que se normalizarían recién en 2021. ¿Qué le espera al sector exportador?. "Dependerá de recomponer nexos comerciales con el mundo. Cadenas de pago y provisión de insumos han sufrido y eso significa un término medio: no tendrá la salida más lenta, pero tampoco lo hará rápidamente", analiza el economista.

Para su colega Gustavo Reyes, del Ieral-Fundación Meditarránea transcurren tres olas: la sanitaria primero, luego la recesiva, con la crisis de empresas (incluídos recortes de sueldos y suspensiones) y la tercera "es la inflación, cuya aceleración es justamente un mal necesario dadas las herramientas que tiene el Gobierno para salir de la crisis".

Sin consumo ni recaudación, pero con más "circulante"

De acuerdo a Trapé, pese las dificultades financieras actuales que incluso siembran dudas sobre el pago de salarios, la crisis sorprendió a la Provincia con solvencia y una buena posición respecto al endeudamiento, que entre 12 y 15% del PBI mendocino califica como "suave, si se tiene en cuenta que Argentina en conjunto está arriba del 80%".

Por eso, para el experto el fisco provincial tiene opciones antes de recurrir a cuasimonedas para recuperar liquidez y ponerse al día con muchos proveedores. "Se puede recurrir a bonos en el mercado doméstico, porque Mendoza, junto a CABA y Neuquén, es una de las provincias de mejor calificación. Si hace una colocación la gente pueda llegar a comprar, aunque a una tasa alta. Hay que ver qué llega desde la Nación, con fondos agotados para la asistencia".

Con todo, los pronósticos señalan pérdidas para la economía argentina en 2020 que oscilan entre 5 (FMI) y 6,5 puntos del PBI (Cepal). "Para el país será peor porque su situación previa al coronavirus ya era de menor crecimiento que el resto. Ahora, cuando los flujos de fondos del exterior que se refugiaron en el dólar salgan probablemente puedan capturarlos en parte Colombia, Uruguay o Chile. Argentina no tiene esa chance mientras no arregle su deuda: acudir a la base monetaria y emitir más dinero será difícil despues de la "torta" para financiar la emergencia por la pandemia", evalúa Trapé.

Precisamente es "el" tema que desvela a los economistas: cómo y cuándo, en contexto recesivo y sin señales del consumo, se absorberá tal nivel de billetes circulantes, lo único a mano para asistir a empresas para el pago de sueldos y con el derrumbe de la recaudación. 

Según Reyes, de conseguir financiamiento de organismos internacionales dependerá el nivel inflacionario en los próximos meses.  Asimismo, vedado el contexto externo, coincide en que otra opción son los bonos de deuda dentro del país. Para el responsable del Ieral, "el 2% mensual es historia, creo que el piso será del 3 en adelante. Además, un escenario conservador prevé una tasa de emisión anual cercana al 100%, pero puede ser mucho más".

Otra certeza de los especialistas: mientras dure la cuarentena los precios no se dispararán. Pero ¿qué pasará cuando volvamos a salir a la calle y las persianas se suban del todo?.

"La posibilidad de esterilización siempre existe, pero eso implica colocar bonos a un costo alto y absorber dinero para un Gobierno quebrado que cree que la emisión no significa inflación", afirma Trapé. Por su parte, Reyes se remonta a la salida de la crisis del 2001 para ejemplificarlo. "Tras la convertibilidad, en los primeros meses de 2002 la emisión fue brutal, al ritmo de la híper de 1989. En junio el Banco Central inventó las Lebacs (Letras) que luego nos trajeron problemas, pero así secó la plaza. Y al año siguiente la tasa de inflación fue del 4%, después de haber pasado de cero al 50%"

 "Esto es como en un incendio: uno deja cosas de lado que pasan a ser importantes cuando termina, como va a pasar con la deuda y el default tras la pandemia. Lo ideal para ese momento es que queden pocos asuntos irreversibles: la menor cantidad de empresas que quiebren y trabajadores despedidos, porque si eso sucede levantar la economía resulta mucho más difícil. Así, la salida de la pandemia es muy distinta para una economía en default, a si puede evitarlo". 

El virus, Argentina y los inversores

Desde la perspectiva financiera, en medio de las decisiones sobre el aislamiento obligatorio los inversores se enfrentan a un escenario complejo. Por un lado están las acciones de las distintas compañías, y por otro la reestructuración de la deuda no muy bien recibidas por acreedores de Argentina, que previo al plan de emisión de nuevos bonos con quitas del 62% de intereses y 5% de capital sobre más de u$d 66 mil millones ya estaba considerada virtualmente en default.

En lo que respecta a las acciones, para Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones, dependerá no sólo de default, sino también obviamente de la pandemia. "Hoy lo que más preocupa es lo que está pasando en USA, cómo afecta el virus a la economía, los balances, los bancos y cómo cobrarán los créditos. Por ende, en acciones, somos más conservadores todavía al asesorar a los clientes", asegura.

Respecto a la decisión del Gobierno argentino de reestructurar su deuda con los bonistas, para Roig "la recomendación sigue siendo tomar una postura muy conservadora a los clientes que decidían mantener los bonos. Hoy es muy difícil hacerla porque vamos a ver si hay un acuerdo o no. Si se logra, veremos valores superiores a los que hay en el mercado". En caso de que Argentina caiga en default "no sabemos por cuánto tiempo, con lo cual los precios podrían ser bastante más bajo que los actuales".

Por eso, ve un panorama inmejorable para los que apuestan al riesgo ante un Gobierno que, ante las urgencias por el Covid-19, se dispone a pagar recién desde 2023. "Cuando vieron los valores de 25 a 27 dólares siguieron sumando posiciones, pensando en un escenario constructivo de llegar a un acuerdo. Son inversores sin necesidad de liquidez en los próximos años, y deben considerarlo dado que no sabemos cuánto llevará todo este proceso", prevé el especialista.

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