Pese al encierro, algunos sindicalistas y dirigentes empresarios se ven las caras seguido por estos días vía videoconferencia para negociar cómo se liquidarán los sueldos mientras dure la crisis, en vista de que unos pocos trabajadores siguen activos y la mayoría permanecen en casa. Es la situación del sector petrolero y el metalúrgico, donde la mira está en asegurar la estabilidad de los empleos que suman alrededor de 12 mil en Mendoza.
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Cámaras y sindicatos negocian cómo sostener 12 mil empleos: las claves en Mendoza
En realidad, sindicatos y cámaras centran la discusión en poco más de 10 mil empleados entre ambas actividades que están en casa por la cuarentena. El tire y afloje contempla desde pagarles un 70% del haber mensual hasta recorte de adicionales y sumas no remunerativas para aliviar cargas en medio de la parálisis económica provocada por la pandemia.
Las delegaciones del sindicato de Petróleo y Gas en la Patagonia avanzaron con CEOPE (Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales) y CIP (Cámara de la Industria del Petróleo) en un plan por al menos los próximos 60 días para garantizar estabilidad a 60 mil operarios de yacimientos. Es la respuesta a la crisis por la pandemia que pegó fuerte en la actividad, al punto que varias petroleras suspendieron o ralentizan la extracción de hidrocarburos ante un mercado que está sobreestockeado de combustibles por la caída del consumo provocada por la cuarentena.
Por su parte, la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) local deberá sumarse al acuerdo nacional suscripto con Adimra, la cámara empresaria a nivel nacional de la que Asinmet en Mendoza forma parte, y que tomó como caso testigo a la empresa Siderar.
La situación del sector petrolero
El plan prevé dos modalidades, que priorizan a quienes todavía están en los yacimientos y busca preservar, por ahora, a los que permanecen sin trabajar a la fuerza: que los primeros cobren el sueldo de convenio al 100% más los adicionales correspondientes, en tanto que, según explicó Guillermo Pereyra, secretario general del gremio en Neuquén, unos 20 mil empleados "que en este momento están en su casa" al básico le sumarán el ítem zona y vianda o "ayuda alimentaria" ($12.000) pero en carácter no remunerativo para llegar a $35.000 promedio, un 30% de lo que perciben habitualmente. El gremio propone hacerse cargo del 100% de la cobertura médica.
Sin embargo, el responsable del gremio en Mendoza, David Castro, relativiza esos términos por considerar que si bien tiene el OK en el área patagónica, no favorecen a los trabajadores de la actividad en Mendoza. Y asegura que la postura coincide con la de la Federación nacional que lidera Pedro Milla y agrupa a los 17 sindicatos de todo el país.
De los casi 12 mil trabajadores que emplea la actividad hidrocarburífera en Mendoza sólo siguen en actividad alrededor de 4 mil, con lo cual la situación no deja de ser preocupante y la decisión de sumarse o no al plan de contingencia es clave. Sobre todo si se tiene en cuenta que la cifra puede seguir achicándose conforme las petroleras, obligadas por la parálisis del mercado local y con precios alicaídos del crudo a nivel internacional, continúen con la baja del ritmo de extracción y en ciertos yacimientos, e incluso el parate de equipos de perforación como ya pasó en Vaca Muerta.
"Hace 20 días reclamamos se aplique la cláusula gatillo del 20% pendiente del 2019. Aunque la situación no tiene un culpable, lo que se plantea como acuerdo claramente perjudica a los trabajadores, ya que de un salario promedio de $140 mil terminarán cobrando casi 40 mil. Por eso reclamamos que se pague al menos 70%, sin sumas remunerativas", explicó David Castro, el responsable gremial en Cuyo, a Sitio Andino.
En números, se evidencia el impacto en la producción hidrocarburífera de Mendoza. Los 27 equipos de perforación parados en la provincia equivalen a que de 3.000 trabajadores, hay 1.800 inactivos a la fuerza en sus domicilios. De los que siguen, se reparten entre la escasa extracción subsistente y el mantenimiento de equipos, sin contar a otros 400 que se desempeñan por turnos en la refinería de YPF en Luján.
De acuerdo a Hugo Dagostino, gerente de Camespe (Cámara Mendocina de Empresas de Servicios Petroleros), que agrupa a 45 firmas, "actualmente la actividad es a demanda y por reparaciones o mantenimiento, nada de perforaciones. La situación exije un monitoreo casi a diario, teniendo en cuenta que aún no se llegó a la etapa crítica".
Camespe integra la CEOPE, que ya pidió aplicar el Procedimiento Preventivo de Crisis, lo que habilita a pagar hasta 50% de los salarios, lo que los sindicalistas por el momento rechazan por inconsulto. El conflicto ya está en manos del ministro de Trabajo, Claudio Moroni.
Qué pasa con los metalúrgicos
UOM y Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina) cerraron u pacto para pagar el 70% del salario a los trabajadores suspendidos, siempre que las pymes que no puedan hacerlo queden liberadas de cumplir el acuerdo y pacten otras condiciones.
Esto es en base a lo resuelto en torno a la situación de Siderar-Ternium (grupo Techint) que bajo esos términos suspendió a 5.000 empleados. Lo que hasta último momento estuvo en discusión fue la vigencia: los empresarios querían que fuera bimestral y sujeto a revisión, pero finalmente se impuso la postura del sindicato para extenderlo por 6 meses.
En Mendoza hay alrededor de 9000 operarios metalúrgicos. De acuerdo a la UOM, sólo unos 400 vinculados a actividades exceptuadas durante la cuarentena (conserveras sobre todo) se mantienen activos, por lo que la mira está puesta en sostener ni más ni menos que al 95% del total.
Para Luis Márquez, secretario general de la UOM Mendoza y responsable de la CGT provincial "acatamos lo resuelto a nivel nacional, siempre exigiéndoles a los empresarios higiene y seguridad para los trabajadores. Y mientras se respete a las actividades exceptuadas durante el aislamiento, porque hay picardías por parte de algunas que citan a sus empleados por whatsapp cuando no corresponde".
El tema pasa por proveedores de equipos de bombeo para el sector petrolero y algunos que trabajan para la minería que estarían en la lupa gremial por ese tipo de prácticas. "Las únicas que pueden hacerlo son las vinculadas a la producción de alimentos, y hasta los insumos vitivinícolas. Fuera de ellas, las que convoquen lo están haciendo irregularmente", enfatizó Márquez.