Este miércoles, una nueva ola de protestas y enfrentamientos se dieron en el centro de La Paz entre los que apoyan a Evo Morales y la Policía.
Las fuerzas de seguridad reprimieron a los masistas, que bajaron desde El Alto para oponerse a la asunción de Añez y para pedir que Morales regrese al país y reasuma la presidencia. A ellos se sumaron los "ponchos rojos", una rama dura del MAS (Movimiento Al Socialismo), el partido liderado por Evo.
Pero fueron interceptados por la Policía en los alrededores de la Plaza San Francisco, epicentro de la gran mayoría de los disturbios junto a la Plaza Murillo. Allí se intentó dispersar a la multitud con gases lacrimógenos y balas de goma, a lo que respondieron con piedras y bombas molotov.
Además, el bloque del MAS quiso ingresar a la sesión de la Cámara de Senadores en la Asamblea Nacional, pero no los dejaron ingresar al recinto causando un momento de mucha tensión en las calles, lo que incrementó el enojo entre los manifestantes en las calles.
Desde México Evo Morales, brindó un discurso televisivo en el que se defendió de las acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre. "Nunca he pedido a las autoridades que hicieran algo ilegal", aseguró.
"Vengo de las familias que practicamos el no mentir y el no robar", comenzó el líder indígena, que sostuvo que no pidió "ayuda" de ningún tipo al Tribunal Supremo Electoral ni a ninguna otra institución
Morales, hizo hoy un llamado para que la oposición de su país deponga las armas durante una rueda de prensa en México en la que reiteró su agradecimiento al gobierno mexicano por haberle salvado la vida.