Elecciones 2019

Influye en los cómputos: ¿cómo contará el voto en blanco en las próximas PASO?

Por Sección Política

La Constitución Argentina establece que el presidente y vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el pueblo, en doble vuelta, conformando el territorio nacional un distrito único.

Cuando la fórmula más votada en la primera vuelta obtenga más del 45% de los "votos afirmativos válidamente emitidos" u obtenga el 40% de los "votos afirmativos válidamente emitidos" y una diferencia mayor de diez puntos sobre la fórmula que le sigue, entonces sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente. De lo contrario, las dos fórmulas más votadas deberán competir en una segunda vuelta dentro de los treinta días de celebrada la anterior.

Los votos nulos no son votos válidamente emitidos, y por lo tanto, no pueden considerarse como parte de la "torta" conformada por los votos emitidos a los efectos de calcular los porcentajes obtenidos por cada fórmula en la primera vuelta.

Los votos en blanco son votos válidamente emitidos pero la discusión surge en torno a si son votos afirmativos. Si fueran considerados votos afirmativos formarían parte de la "torta" definitiva e incidirían directamente sobre la determinación de los porcentajes a la hora de establecer si se debe realizar la segunda vuelta. Si no adquiriesen dicho estatus, al igual que los votos nulos, no tendrían ninguna incidencia.

En el caso "Malamud" (2002) donde el actor pretendía que los votos en blanco fueran considerados a los fines de la asignación de senadores y diputados nacionales, lo cual permitía dejar tantas bancas vacantes según las veces que los votos en blanco alcanzaran el coeficiente correspondiente, la Cámara Nacional Electoral sostuvo que el voto en blanco es un sufragio valido negativo, que si bien representa una manifestación de voluntad del elector que lo lleva a ser considerado válido, implica una abstención de elegir entre las diversas propuestas formuladas en un sistema legal de sufragio obligatorio como el que rige en nuestro país.

En 2015, el Frente Renovador y un elector promovieron acciones judiciales con el objeto que se estableciera que los votos en blanco debían ser incluidos en el cómputo final de la primera vuelta de la elección presidencial, pero ninguna prosperó, por cuestiones formales, sin que se resolviera el fondo de la cuestión planteada. En tanto que, los votos en blanco sí se contabilizan como parte de la "torta" en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias a efectos de determinar en la elección de senadores, diputados y parlamentarios del Mercosur si las agrupaciones políticas alcanzaron el 1,5%, y de esta manera, adquirieron aptitud electoral.

¿Es la interpretación constitucional realizada por la Cámara Nacional Electoral la más razonable de todas las posibles? La palabra afirmativo utilizada como adjetivo denota o implica la acción de afirmar pero no la de elegir.

El voto en blanco es una afirmación del elector mediante la cual expresa su voluntad de no sentirse representado por las fórmulas contendientes; es más, también se lo puede considerar como la elección de una de las opciones posibles en términos electorales: la no identificación con las ofertas políticas disponibles.

Si es considerado válido pero a la vez no afirmativo, la consecuencia de la emisión del mismo es idéntica al voto nulo, con lo cual se incurre en una insalvable contradicción en términos de una construcción amplia de ciudadanía: un voto válido no puede tener el mismo efecto democrático que un voto nulo.

Al contarse como parte de los votos sobre los cuales se calculan los porcentajes a efectos de determinar si hay o no una segunda vuelta, el voto en blanco realiza un gran aporte deliberativo al sistema democrático, puesto que obliga a los partidos políticos a esforzarse en la captación de los mismos en la primera vuelta electoral, y a la vez, al expresar la totalidad de las manifestaciones vertidas por los electores incrementa la posibilitad de una segunda vuelta, con lo cual habilita un mecanismo de participación ciudadana y de legitimación democrática de la fórmula que resulte en definitivamente electa por el pueblo.

La Constitución y los Instrumentos Internacionales sobre derechos humanos garantizan el ejercicio de los derechos políticos mediante la emisión de un sufragio "igual" que garantice la "libre expresión de la voluntad de los electores". No considerar al voto en blanco en igualdad de condiciones con el resto de los sufragios válidamente emitidos implica una situación de desigualdad injustificable en términos de soberanía popular, pero sobre todo, nulifica la expresión del elector, al quitarle todo efecto democrático a la decisión adoptada. 


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