La justicia condenó a 5 años y 5 meses de cárcel al peluquero Darío Carbajal, acusado de proxeneta y por venta de droga.
La justicia condenó a 5 años y 5 meses de cárcel al peluquero Darío Carbajal, acusado de proxeneta y por venta de droga.
Los jueces lo hallaron culpable de los delitos de promoción y explotación económica del ejercicio de la prostitución; y de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. No se encuadró su accionar en el delito de trata, que habría motivado una pena más gravosa.

El acusado accedió a un juicio abreviado, que es cuando el imputado admite su autoría de los hechos señalados y entre el fiscal y el juez se pacta una pena.
La causa fue iniciada en el Juzgado Federal de San Rafael, a raíz de una información anónima que daba cuenta que una mujer ejercería la prostitución y, además, proveería a sus clientes de estupefacientes, todo lo cual estaría siendo explotado por un hombre llamado "Darío", cuyo número de celular fue clave para su identificación.
Se pudo saber que se trataba de Darío Omar Carbajal, quien es peluquero de profesión, y quien manejaba un grupo de mujeres que prestaban servicios sexuales. Además, comercializaba estupefacientes a través de estas mujeres, dice la pieza acusatoria.
El juez Eduardo Puigdéngolas ordenó un dispositivo de vigilancia sobre un departamento perteneciente al sospechado, ubicado en calle Chile del centro sanrafaelino. Así se verificó no sólo la presencia de varias mujeres en visita constante al lugar sino además que acudían hombres que permanecían por períodos prolongados en el departamento.
El 26 de octubre de 2017 se llevó a cabo un procedimiento del que resultó aprehendido Darío Omar Carbajal, a quien se secuestró cocaína que llevaba en su poder.
En la causa se recibieron varios testimonios, pero el que más llamó la atención fue el de una chica que reconoció que había trabajado en la prostitución, aunque en los últimos meses ya no lo hacía.
Agregó que hacía 4 o 5 años que conoció a Carbajal en un boliche, entablaron un vínculo amistoso y después empezó a trabajar con él. La testigo señaló a otras chicas trabajando para él, mientras el peluquero "manejaba el tema de la cocaína que todas las chicas consumían".
Agregó que dejó de trabajar "porque la estaba explotando mucho; y él se dejaba casi toda la plata". Reveló el modus operandi: que a Carbajal lo contactaban distintas personas, y este generalmente los mandaba a un hotel alojamiento donde hacían allí los servicios y Carbajal cobraba todo anticipado".


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