La justicia de Mendoza investiga un presunto caso de mala praxis que terminó con la muerte de Maximiliano Bizzotto, un enólogo de 51 años que falleció el 21 de mayo de 2026, luego de atravesar varias intervenciones quirúrgicas por complicaciones derivadas de una rinoplastia.
El cirujano que lo operó en el Centro Médico Palmares está bajo investigación, aunque todavía no fue imputado -por eso se reserva su identidad-.
La causa está en manos de la Fiscalía de Homicidios y se inició el mismo día del fallecimiento, luego de que uno de los hijos de la víctima presentara una denuncia penal. El expediente está calificado como homicidio culposo y la Justicia espera el informe definitivo del Cuerpo Médico Forense para resolver si corresponde imputar al profesional.
Los abogados querellantes, Carlos Aguinaga y Nicolás Lucero, sostienen que la muerte estuvo relacionada con una grave complicación durante la última cirugía. El médico ya fue convocado a prestar declaración informativa y se esperan novedades sobre su situación procesal en los próximos días.
Los detalles del tratamiento que derivó en una causa por mala praxis
Según la reconstrucción aportada por los familiares, todo comenzó el 8 de septiembre de 2025, cuando Bizzotto se sometió a una rinoplastia en el Centro Médico Palmares. Días después comenzó a percibir olores fétidos de manera permanente. Un cultivo detectó la presencia de un hongo y el 15 de diciembre fue sometido a una segunda intervención para limpiar la zona.
Sin embargo, las molestias continuaron. Nuevos estudios determinaron que existía un problema de contacto en una zona del tabique nasal, por lo que el 14 de mayo de 2026 fue operado nuevamente. La intervención, que debía durar 30 minutos, se extendió durante cuatro horas.
Después de esa cirugía, su salud se deterioró. Sufrió una hemorragia, perdió el conocimiento y debió ser trasladado al Hospital Español y posteriormente al Santa Isabel de Hungría. Los estudios detectaron una hemorragia cerebral y la presencia de aire en el cráneo.
Los querellantes sostienen que durante la operación se habría producido una perforación craneal que provocó el drenaje de masa encefálica. Esa hipótesis deberá ser evaluada por los peritos oficiales. Bizzotto murió el 21 de mayo y la Fiscalía aguarda el informe forense para determinar si existió responsabilidad médica.