A 148 años de la promulgación de la Ley Nº 419, con la que Domingo Faustino Sarmiento dio origen a la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, para fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, este 23 de septiembre, la Secretaria recordará la misión de estas importantes casas de la Cultura.
Imagen: gentileza prensa
Las Bibliotecas Populares son asociaciones civiles autónomas, creadas por la iniciativa de un grupo de vecinos de una comunidad, que ofrecen servicios y espacios de consulta, expresión y desarrollo de actividades culturales, de la lectura y de extensión bibliotecaria, en forma amplia, libre y pluralista. Surgieron en un momento histórico, en que una generación de argentinos abrazó los ideales de la ilustración y que llevó adelante la transformación educativa más vasta y profunda que conociera nuestro país.
Actualmente, existen más de 3.000 bibliotecas populares en todo el territorio argentino, registradas en la red de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP). Todas ellas presentan características muy heterogéneas en sus dimensiones edilicias, personal bibliotecario capacitado o profesional, desarrollo y complejidad de sus servicios y disponibilidad de tecnología de la información, pero comparten la vocación por el desarrollo de actividades culturales, de la lectura y de extensión bibliotecaria, en forma amplia, libre y pluralista.
En Mendoza, luego de distintos vaivenes sociales, contamos con 84 Bibliotecas Populares, las cuales, en mayor o menor medidas, han sido beneficiadas por el Fondo Especial de Asistencia Cultural y cuentan con el apoyo permanente de Comisión Provincial Protectora de Bibliotecas Populares (COPROBIP).
La actual gestión cultural de nuestra provincia ha dado mucho empuje a las bibliotecas populares, porque ha entendido que el Fondo otorgado por la Ley era bajo y no ayudaba realmente a las necesidades de estas instituciones. Es por eso que las reunió y debatió junto a ellas, para poder lograr una reforma de la Ley Nº 6971, Ley Provincial de Bibliotecas Populares y del Fondo Especial de Asistencia Cultural, que la misma genera, para que le otorgara mayores recursos a estas instituciones, que llevan adelante una función importante en la sociedad donde están insertas.
Además, buscando una mayor visibilización de las bibliotecas populares mendocinas y sus actividades, la COPROBIP y la Secretaría de Cultura han brindado distintos beneficios en los últimos años: servicios de escribanía, servicios de traslado a la Feria del Libro en Buenos Aires, subsidios, donaciones de libros, apoyo a las actividades culturales propuestas y realizadas por estas asociaciones, apoyo para reforzar lo institucional a las que lo soliciten.
¿Cómo funcionan las bibliotecas populares?
Al ser producto de una necesidad auténtica de los vecinos, debe lograr ser autosustentable. El Estado le otorga beneficios a través de la CONABIP y la COPROBIP, pero una Biblioteca Popular debe tender a que pueda funcionar sin esas ayudas. El recibir subsidios no involucra un compromiso con fines políticos, ni religiosos, sólo implica una relación entre organizaciones, que deben reconocer su colaboración mutua, en un marco de respeto y aunando esfuerzo en beneficio de la Comunidad.
Son dirigidas y sostenidas, principalmente, por sus socios y brindan información, educación, recreación y animación socio-cultural, por medio de una colección bibliográfica y multimedial general y abierta al público.
Hitos importantes en la historia de Bibliotecas populares
El 23 de septiembre de 1870, se promulgó la Ley Nº 419, que, a través de la Comisión Protectora de las Bibliotecas Populares, articuló el interés vecinal y la protección del Estado. Sin embargo, por diversos inconvenientes, en 1876 se suprimió esta Comisión, asumiendo estas funciones y facultades la Comisión Nacional de Escuelas.
Recién en 1908, el Presidente José Figueroa Alcorta restableció la Ley Nº 419, con todo su vigor. Ese mismo año se realizó el Primer Congreso de Bibliotecas Argentinas, entre cuyas recomendaciones centrales se encuentran las referidas a la extensión cultural, el fomento de la lectura y de los autores argentinos y la relación con las escuelas.
En 1986, la Ley Nº 419 fue reemplazada por la Ley Nº 23.351, que estableció los objetivos y el funcionamiento de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP), organismo dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación y creó el Fondo Especial para Bibliotecas Populares.
Por su parte, en nuestra provincia, también se fue sintiendo el cambio educativo, social y cultural que la población iba sufriendo a lo largo de las décadas. Con José Octavio Bordón como gobernador de Mendoza, se comenzó a tomar interés por el tema especifico de bibliotecas populares, como organizaciones comunitarias.
Asimismo, durante la década del 80 y consolidada en los 90, en Mendoza, es importante el trabajo de Franklin Vélez y Leopoldo Ríos, uno desde lo gubernamental y otro desde lo federativo. Estos hombres secundados por un grupo de personas dirigentes de bibliotecas populares permitieron que empezara a gestarse el proyecto de la Ley Provincial de Bibliotecas Populares, que se aprobó por unanimidad, en el 2002.
La Ley Nº 6971, Ley Provincial de Bibliotecas Populares, generó un Fondo Especial de Asistencia Cultural y dio origen a la COPROBIP. El espíritu de esta ley es el apoyo del Estado en todos sus niveles y jurisdicciones.
El presidente de la COPROBIP en las gestiones de Roberto Iglesias y Julio Cobos, Humberto Ortiz, también fue una personalidad clave en la historia de las bibliotecas populares, porque hizo una excelente gestión de los recursos, permitiendo equipar estas instalaciones con nuevas tecnologías y que las mismas accedieran a todos los subsidios que correspondían. Además, contribuyó a la construcción de nuevas bibliotecas populares, necesidad de varias comunidades mendocinas.
En tanto, durante 2016, desde la Secretaria de Cultura de la Provincia, se inicio una serie de acciones tendientes a la modificación de la Ley 6971, que concluyó en la sanción de la Ley 8935, como así también a generar el proyecto de Ley sobre Protección Patrimonial de las bibliotecas populares, que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados.