"POR SUPERSTICIOSO"
I.-
Un crimen horrendo conmocionó Maipú... mataron al "tano" de la mueblería. Le quitaron la vida asestándole un martillazo que le destrozó la cabeza... su cuerpo y la herramienta letal quedaron tendidos en el lugar. Se dijo que se llevaron unos pocos pesos y alguna que otra cosa sin mucho valor... Ramón su yerno y empleado, descubrió el hecho y dio noticia a la autoridad. La brutalidad desplegada hizo que fuera tapa de diario y comentario radial.
Juan, el occiso, era el quinto hijo varón de siete hermanos de unos italianos venidos al país a principios de 1900, "gente de trabajo" .... "laburantes"... como se decía entonces. Sus hermanos varones se habían dedicado a la fabricación de toneles, pero Juan, incursionó en el comercio y puso una modesta mueblería. Contrajo matrimonio con Esther, otra hija de peninsulares, buena mujer..., pero algo ambiciosa. La familia había logrado aceptación y arraigo en la vida social del lugar.-
El matrimonio había logrado sobresalir de la medianía de su entorno familiar y social, tenían la mejor casa, un autito..., algún viaje por el país, pero nada más. Ello generaba sentimientos contradictorios, algunos decían sentir una "sana envidia".
Pero no todo eran mieles.... el matrimonio no tenía hijos, un estigma en un entorno de mucha prole. Al cabo de unos años adoptaron una hija a la que apodaban Marita cariñosamente. La chica resultó rebelde y ya entrada en la pubertad muy enamoradiza.... bueno, un decir. Su impulso vital se fijó en un muchacho menos que común... mujeriego, entrador y pendenciero. Ese era Ramón... sin trabajo conocido, ni educación, apenas balbuceaba palabra, pero sí sobresalía en algo... era muy supersticioso... en su mente se recreaba todo un "mundo paralelo", misterioso y por descubrir. Ese "mundo" interactuaba con él en forma cotidiana enviándole mensajes y señales que el joven interpretaba según su saber y entender.-
El amor del matrimonio por su hija adoptiva los llevó a que asociaran a ese particular yerno al negocio y le dieran empleo. Era vox populi que la joven pareja era mal avenida... discusiones, algún golpe por ahí, infidelidades mutuas..., pero nada que pudiera disolver la pasión amorosa que los fundía en uno solo.-
II.-
La investigación fue dirigida personalmente por el comisario del pueblo, Martínez, particularmente conmovido por el hecho. Seguramente debía tener en mente esos modestos pero constantes "donativos" que el tano daba, medio obligado, para la cooperadora policial. El hombre practicó las averiguaciones e interrogatorios de rigor, todo el grupo familiar fue citado, se dijo que fue un homicidio "criminis causa", es decir una muerte para ocultar un robo. La escena, la circunstancia que faltaran pocas cosas y que no se había forzado puerta ni ventana alguna, indicaban que el autor fue sorprendido in situ y, reconocido, buscó su impunidad matando a su descubridor. Del autor... nada. Todas suposiciones... aunque verosímiles.-
La joven pareja se hizo cargo del negocio... pero el espíritu mercantil no los movía... pronto la mueblería empezó a languidecer. La plusvalía que se obtenía la usufructuaron inmediatamente... la chica en vestidos y sesiones de belleza.... el muchacho en un lindo reloj de oro y pilchas... pero su mayor gozo estuvo en manejar, por el pueblo, el autito usado que había dejado su difunto suegro. Para un sujeto de "medio pelo", que sólo había conocido el colectivo y el boleto era como tocar el cielo con las manos.-
Ese disfrute de los bienes no llamó la atención a la autoridad.... eran jóvenes.... buscaban satisfacciones inmediatas, sin la cultura del trabajo y sacrificio..., algo normal.-
Pero no todos pensaban igual, ya que esas conductas fueron escrutadas por otras miradas. Josefa y Antonia, las hermanas solteronas del muerto, ya entradas en años, chismosas, acomedidas y prontas al pleito, fijaron su atención inquisidora en la joven pareja..., especial animadversión sentían por el muchacho.-
Ellas "sembraron" las primeras dudas... luego, más audaces, les endilgaron directamente el crimen. La familia, en especial la viuda Esther, no acusaba recibo... no adhería al complot criminal descubierto por sus amargadas cuñadas. En público se practicó el duelo y la familia se mostró unida... pero "soto voce"... era otra cosa, el rumor creció y se propagó.-
El rumor no se condecía con la investigación... porque la pareja, en especial el joven, tenía una coartada perfecta, que los ubicaba lejos del lugar y día del hecho. Pero además, fueron diligentes y prontos a los requerimientos judiciales.
Pero las hermanas lograron convencer al comisario Martínez, sabueso viejo, que intuía que algo no estaba bien. La sospecha no se transformaría en verdad por la vía formal... entonces ¿qué hacer?. Se urdió un plan.... nada convencional... le darían al joven algo de su "propia medicina"... lo llevarían al "más allá". La familia al tiempo adhirió al plan, que consistía en circular el rumor que el espíritu del difundo se aparecía en la casa paterna y otros lugares reclamando justicia y dejando "señales". Se distribuyeron los roles y las conductas a seguir y llegado el momento se haría "hablar" literalmente al muerto.... concretamente interpelaría al homicida por su hecho...-
III.-
La mise-en-scène consistió en reunir a la familia en la casa de los abuelos para comunicar los "avances" de la investigación. La cita fue a la noche... muy tarde y el lugar el patio enorme de la casona. Sospechoso para una mente avezada... ¿Por qué en la casona de los abuelos?... ¿Por qué de noche?... ¿No es más correcto en la Comisaría?... Preguntas que el atolondrado y superficial Ramón y su joven esposa no se hicieron.
La ocasión no fue más propicia para la farsa.... una noche de verano calurosa.... con una espléndida luna llena. El escenario fue el patio enorme y oscuro de la casona.... selvático... húmedo... misterioso... con toda clase de ruidos.... de herramientas y objetos medio abandonados... esos patios en los cuales la matronas de antes ponían sus plantas en latas que se oxidaban al poco tiempo. El grupo se puso al amparo de un parral frondoso y bajo una lucecita mortecina de un foquito que colgaba.-
La familia en "pose" se mostró apesadumbrada y en círculo se dispuso a oír al comisario... quién se colocó estratégicamente cerca de Ramón y su joven esposa.... Comenzó el palabrerío y en determinado momento... una de las hermanas dijo como al pasar..."pobre Juancito... su alma no descansa en paz..."... "el otro día se me presentó y me gritó pidiendo justicia...justicia..."... y la solterona agregó..."desde ese momento vivo aterrada...". Entonces entró en escena el resto del reparto... y cada uno refirió su propia experiencia paranormal y se mostraron muy asustados. Salvo Ramón y su joven esposa que no balbucearon palabra alguna... Pero el acto continuó y ante una señal entró en escena un subordinado del comisario Martínez que estaba agazapado entre las plantas, oculto, qué gritó con voz estereofónica...."Por qué me hiciste esto...por qué me hiciste esto desagradecido..." y aumento su poder intimidatorio con un " parpadeo" de luces que hizo con una linterna a pilas que llevaba consigo. Conmoción total.... todos se miraron asombrados... más Juan parecía no acusar recibo... Pero el sabueso atento "semblanteó" al joven... valla uno a saber que vio aquella noche en el rostro de Ramón... una imperceptible mueca... una gota de sudor... una sonrisa nerviosa... un rubor... Para el investigador la duda se convirtió en certeza y tuvo a su cargo el acto final... quien en forma brutal... fría y directa abordó al joven y le increpó..."confesa Ramón... confesá Ramón... confesá carajo....". El joven demolido anímicamente soltó..." Si fui yo... fui yo..." y vociferó "perdóname Juan... perdóname Juan.. no quise hacerlo". Silencio total.... y casi al instante el joven intentó reaccionar y negar lo que había salido de su boca... Ya era tarde.
Lo demás irrelevante... en la Comisaría terminó de confirmar su crimen... quizá con algún apremio de la autoridad.... Lo relató circunstanciadamente, fue condenado y cumplió parte de la pena y libre desapareció para siempre con su joven esposa.-
El tiempo pasó... pero el alma del pobre Juan no pudo descansar en paz... porque sus hermanas siguieron afirmando, hasta fallecer, que se les aparecía cada tanto reclamando justicia.
Esto me lo contó mi padre abogado querellante en la causa de su tío Juan.-
Datos del autor:
Rodolfo M. Vacarezza
Lector mendocino
