El feroz ataque a un interno en el penal de Almafuerte sigue causando estupor en autoridades policiales, judiciales y del Servicio Penitenciario.
El feroz ataque a un interno en el penal de Almafuerte sigue causando estupor en autoridades policiales, judiciales y del Servicio Penitenciario.
Este lunes, la fiscal que instruye la causa, Claudia Ríos, imputó a dos presos por el hecho. Se trata de Sergio Fabián López y Cristian Ariel Fuentes Rodríguez, quienes fueron identificados por las propias fotos que se filtraron en la web como así también por la declaración de testigos.

El primero de estos es señalado como el principal sospechoso y presunto autor de todos los tatuajes. En tanto que también participó de la brutal golpiza a la víctima, un interno de 22 años que acababa de ser condenado por robo agravado.
Ahora bien, ¿quién es este peligroso sujeto? López es señalado por muchas autoridades como un "líder" dentro de la cárcel o por lo menos en el sector donde ocurrió el ataque.
El interno está detenido desde hace varios años y le restaba, hasta antes de este hecho, 3 años y 4 meses para recuperar la libertad.
López está preso en Almafuerte tras ser condenado en el 2007 a la pena de 5 años y 8 meses, por ser autor de un intento de asesinato. Un año después fue condenado también por una tenencia de arma de fuego.
Pero esto no es todo. El sospechoso fue acusado de un secuestro coactivo, que es cuando se toma de rehén a una persona para conseguir un objetivo -pedir algo o obligar a alguien hacer algo-.
Esa causa llegó a debate, pero desde la Cámara del Crimen donde se iba a realizar el debate, devolvieron el expediente a la fiscalía de origen, al entender, analizando las pruebas, "que nunca se había investigado la participación de penitenciarios", ese hecho ocurrido en el penal.
Esto significa que los jueces entendieron que López actuó en ese caso, con la ayuda de los penitenciarios, quienes posiblemente liberaron la zona para que el sospechoso atacara a la víctima.

Ahora ocurre algo similar. Si bien por el momento no hay ningún penitenciario acusado, para muchos de los investigadores hubo guardiacárceles que, por lo menos, omitieron sus tareas.
En las últimas horas, la justicia reconstruyó el hecho y determinó que la víctima llegó a su nueva celda en Almafuerte a las 16 del martes 4 de abril. Un día antes, el joven de 22 años había admitido ser autor de un robo agravado, para ser condenado en un juicio abreviado.
Este fue el primer dato que sorprendió a los pesquisas. Que un joven que es condenado por un juicio abreviado, es decir que admitió su autoría, fuera trasladado a un sector donde están alojados internos "peligrosos".
Lo cierto es que la víctima fue abordada a minutos de ingresar, cuando estaba en el baño. El reo fue golpeado y llevado al sector de lavandería, donde no hay cámaras y en el lugar donde habían sábanas colgadas.
Allí estuvo hasta las 23, es decir, 7 horas en las que fue maltratado y tatuado en distintas partes del cuerpo.
Tras ser rescatado, el joven aseguró que los agresores lo habían confundido con un ex soldadito de la Yaqui. La Justicia duda de esto e investiga si el móvil no fue la venganza de un homicidio en el que un allegado a López fue la víctima.
En base a esto se cree que López, Fuentes y el resto de los partícipes -que aún no son detenidos- tuvieron la ayuda de penitenciarios. Y para ello, afirman los investigadores, fue clave el "poder" que tiene López dentro del penal.


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