"Mi error fue confiar en ella", fue una de las últimas frases de Ricardo Ángel Gómez (83), el anciano asesinado a puñaladas en un asalto en Godoy Cruz.
"Mi error fue confiar en ella", fue una de las últimas frases de Ricardo Ángel Gómez (83), el anciano asesinado a puñaladas en un asalto en Godoy Cruz.

La víctima le decía eso a sus vecinos, cuando era asistido por médicos y policías tras el ataque. Dos días después, moriría en la clínica Santa Clara tras haber sido apuñalado por una mujer que le robó su billetera y paquetes de cigarrillos.
El crimen de "Don Gómez" estremeció a los vecinos de El Cardenal de Godoy Cruz. El anciano vivía en allí desde hace 26 años, cuando se construyó el barrio.
"Fue uno de los primeros al que le entregaron la casa", recordó una vecina.
Desde ese entonces, Gómez supo hacerse querer. "Siempre le daba regalos a los chicos del barrio", contaron las personas que lo conocían.
Desde hace poco más de un año el hombre vivía solo, luego de que su mujer falleciera producto de una enfermedad. Sin hijos y con sólo una hermana en la provincia, Gómez era ayudado por sus propios vecinos.
Es que su edad y algunos problemas de salud -no tenía visión de un ojo-, hacían que periódicamente sufriera caídas.
"Lo ayudábamos siempre y algunos de los vecinos iba a la casa a cuidarlo", explicó una joven que lo conocía hace varios años.
Desde que quedó viviendo solo, Gómez tenía un kiosco con el que conseguía sus ingresos que lo ayudaban a subsistir.
Según sus dichos, Gómez había sido ciclista y desde hace varios años era jubilado. El sábado confió en una vecina suya que le pidió un vaso con agua y la dejó ingresar a su casa.
La fémina sólo quería asaltarlo y en medio del golpe, terminó matándolo a puñaladas. El anciano fue trasladado al hospital consciente y hasta le contó a las personas que lo ayudaron, cómo había sido el robo.
"Nunca perdió el conocimiento. Nos dijo quien fue y hasta que el error de él había sido confiar en ella", explicó una vecina.
Ayer, confirmada la muerte del hombre, los vecinos se preguntaban por el hecho y mostraban su preocupación porque la autora del homicidio, Gabriela Alejandra Gil (42), podría ser declarada inimputable.

