11 de diciembre de 2025
{}
Matriz energética

Energías renovables, un problema para el gas

Globalmente, se instalaron 49 GW de energía fotovoltaica y 63 GW de eólica durante el 2015.

Las energías renovables (eólica y solar) dejaron de ser una "aspirina para el cáncer", como se las solía denominar. 

Hasta hace unos dos a tres años, el denominativo que prevalecía para estas energías aludía a sus costos aún muy altos y la intermitencia para generar energía eléctrica. 

Es decir, no se pensaba que impactarían la matriz energética mundial en el largo plazo, conformado por 30% petróleo, 30% gas natural, 30% carbón y 10% otras energías.

Esta composición, en grandes líneas, es aún la matriz energética mundial predominante pero las renovables pueden cambiar esta relación.

Impulsadas por una muy drástica reducción de costos por mejoras en tecnología y políticas públicas para favorecer su uso, las fuentes renovables han irrumpido con mucha fuerza en el panorama energético de las naciones.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el 2015 fue el primer año en el que el crecimiento de la capacidad de generación de energía solar y eólica superó a la expansión de la capacidad de generación de energía de carbón en el planeta. 

Globalmente, se instalaron 49 GW de energía fotovoltaica y 63 GW de eólica durante el 2015.

Europa es ya un mar de paneles solares y molinos de viento que dan energía intermitente y deben ser respaldadas por energía térmica (proveniente de gas natural, carbón o derivados de petróleo) o nuclear. 

Francia no ha eliminado sus centrales nucleares que sirven de respaldo para las energías renovables en Europa. También el gas natural proveniente de Rusia y por GNL de varias partes del planeta hace de soporte para la generación europea.

Varios países asiáticos están en el mismo camino, y según se reporta, en China se instalan dos molinos de viento cada hora. 

América Latina está en la misma senda, donde Uruguay, Costa Rica y más recientemente Chile, Argentina y México han hecho importantes avances para incorporar abundante energía renovable a precios competitivos (logrando reducir sus costos a valores de entre u$s 40 y u$s 70 por Mw/h), sin necesidad de subsidios y/o mecanismos de "feed in tariffs".

En Chile, en una reciente licitación de energía, las renovables han dejado a un lado generación térmica a gas natural que estaba prevista. No se pudo competir con GNL importado. 

Este año, Argentina ha adjudicado 1,000 MW de renovables y va por 600 MW adicionales hasta diciembre.
Estas energías están compitiendo mano a mano en generación y tomando mercado de gas natural en todo el planeta. 

Más aún, avanza con fuerza la generación distribuida con paneles solares y sistemas eólicos que se instalan en edificios, comercios y hasta en domicilios.

Generar con carbón es generalmente más económico que generar con gas natural. 

Sin embargo, el gas natural es mucho más limpio y debería tener políticas públicas para favorecer su uso con respecto al carbón. 

Al momento de tomar decisiones, lo países optan, desde el pragmatismo y para fomentar su competitividad, por energías más económicas, dejando de lado sus rimbombantes adhesiones al cambio climático y a los compromisos asumidos en París en la COP21. 

Varios países asiáticos y China en particular siguen basando su desarrollo económico en base al carbón. Japón ha incrementado sus usos de carbón y está disminuyendo el de gas natural. 

En Europa hay aún gran cantidad de centrales a carbón en operación y varias proyectadas. 

En América del Norte, en cuanto el gas natural suba un poco de precio por la demanda, se reactivarán proyectos a carbón. 

América Latina es probablemente la región donde los proyectos nuevos a carbón son escasos (Guatemala, República Dominicana, Colombia y Brasil).

La sustitución de gas natural por derivados de petróleo en el segmento transporte (GNL y GNC para automóviles, maquinaria pesada, barcos, trenes, etc.), que andaba viento en popa, también ha sufrido un fuerte impacto en su penetración por la drástica caída de los precios de petróleo.

En el lado de la oferta, Australia y EE.UU. están incorporando al mercado una enorme cantidad de trenes de GNL que, con la reducida demanda estudiada, implicará bajos precios de este energético por varios años.
EL GNL, por su flexibilidad, será apetecido para respaldar sistemas hidros, eólicos y solares que se vayan consolidando.

La industria del gas natural está bastante golpeada. Habrá que seguir tomando liderazgos y estrategias para seguir bajando costos, impulsar su demanda y utilización y exigir que se cumplan los compromisos asumidos para el cambio climático. Fuente: Télam

*Álvaro Ríos fue Ministro de Hidrocarburos de Bolivia entre 2003 y 2004. Fue Secretario Ejecutivo de OLADE entre 2005 y 2006 y es actualmente socio director de Gas Energy Latin America y Drillinginfo.

Te Puede Interesar