"Nosotros sugerimos que para el año que viene los empresarios negocien cláusulas gatillo con los sindicatos. Que fijen una suba salarial que se actualice automáticamente en caso que quede por debajo de la tasa de inflación".
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Paritarias: en el entorno de Macri ya se habla de cláusulas "gatillo"
El razonamiento pertenece a un funcionario importante de la Casa Rosada, reflejado en una nota de este sábado en La Nación. En esa misma línea, avanza también el equipo de la gobernadora María Eugenia Vidal. Las autoridades de las áreas de Trabajo y de Economía de la provincia de Buenos Aires analizan incluir en las paritarias del año que viene una cláusula de monitoreo del salario asociada a la marcha de la inflación que mide el INDEC.
Para que sea exitosa esta estrategia deben darse dos condiciones. Primero, que los sindicatos en febrero o marzo del año que viene acepten un aumento en sus salarios en función de la inflación futura y resignen lo que perdieron este año. Según cálculos privados, el poder adquisitivo en 2016 caerá 6% promedio -básicamente porque la inflación cerrará en 40% y la suba de los salarios 34% como atestigua el caso de los docentes bonaerenses-. Segundo, para que este plan de las cláusulas gatillo le salga gratis' al Gobierno, la tasa de inflación efectivamente debe pegarle a la meta de 17%.
¿Cuál es la ventaja para el Gobierno de un acuerdo salarial con indexación? Que tendrá más incentivos a enfocarse en la estabilización y consolidar la desinflación de la economía.
En el gabinete económico del Presidente Mauricio Macri hay dos visiones sobre el rol del Estado en las negociaciones salariales. Una es la del acuerdo económico y social amplio que el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, anunció por primera vez en diciembre de 2015.
La otra, más arraigada en la Casa Rosada y en economistas que acompañan a Macri desde la Fundación Pensar, reza básicamente que el Estado debe sentarse en la mesa de negociaciones entre empresas y sindicatos por sector para guiar las expectativas de la economía. "El Gobierno sólo reafirma su compromiso de bajar la inflación y pone la infraestructura de la macroeconomía para 2017", dicen cerca de Macri.
Más allá de los roles y etiquetas en estas mesas y acuerdos, de si la que resulta es la fórmula Prat-Gay o de la Casa Rosada, la clave en todo este asunto para que tengan éxito es la coordinación de la política salarial. Los renombrados Pactos de la Moncloa en España fueron, en parte, un acuerdo para bajar una inflación de 26%. Y en Chile, que empezó con una reducción inflacionaria a partir de 26% en 1990, la clave fue que los salarios pasaron a ajustarse según la inflación esperada y no la pasada. El Gobierno se ilusiona con recorrer el mismo camino. Fuente: Clarín - Leé aquí la nota completa.
