Casi tres millones de personas habitan en asentamientos informales en la Argentina, según un estudio que difundió hoy la organización TECHO en el que se advierte un crecimiento sostenido de la población en las denominadas "villas miserias" (barrios de chabolas).
El Relevamiento de Asentamientos Informales 2016 de la organización social registró la existencia de al menos 2.432 asentamientos, en los que habitan aproximadamente 650.685 familias. En base a la media nacional de 4,6 miembros por cada familia, estimó que en estos asentamientos viven al menos 2.993.151 personas. Argentina tiene actualmente una población total de unos 44 millones de personas.
El estudio investigó los asentamientos en la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba; amplias regiones de las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones, Neuquén, Río Negro y Salta, y las áreas metropolitanas de las ciudades de Rosario y San Miguel de Tucumán.
Más de la mitad de las personas que habitan asentamientos informales vive en la provincia de Buenos Aires, donde se contabilizaron 397.705 familiares. Detrás están la ciudad de Buenos Aires, con 82.585; Rosario, con 49.475; y Misiones, con 21.700.
En el 73 por ciento de los asentamientos informales, la mayoría de las familias no cuenta con acceso formal a la red de energía eléctrica. En el 98 por ciento no hay acceso a la red cloacal y en el 95 por ciento tampoco al agua corriente.
Por otra parte, el 60 por ciento de estos barrios humildes se inunda cada vez que llueve.
"Estos números continúan mostrándonos que los asentamientos son la máxima expresión de vulneración de derechos humanos y desigualdad en nuestro país. Es un escándalo que a 200 años de la declaración de nuestra independencia existan familias viviendo en estas condiciones", advirtió Virgilio Gregorini, director ejecutivo de la Fundación TECHO Argentina.
"Resolver la problemática de los asentamientos deberá ser prioridad máxima de nuestro país si queremos ser una sociedad justa, democrática, desarrollada y pacífica", agregó.
El directivo de la ONG señaló que en el estudio de 2016 se han "registrado muy pocos avances" respecto al anterior, realizado en 2013.
"Las políticas de vivienda y hábitat vigentes van por detrás de la problemática, que sigue siendo urgente y de gran magnitud. Es necesario generar políticas estructurales que actúen sobre las causas que dan lugar a la generación de nuevos asentamientos o el crecimimento de los existentes, como las políticas de gestión, producción y regulación efectiva del mercado de suelo", apuntó Gregorini. Fuente: DPA.de